Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres, en el Museo Británico, el 12 de junio de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 836, pp. 145-147) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

12 de junio de 1863.

Museo Británico.

Querido Engels:

Acuso aquí recibo de las 10 £ con mi mayor agradecimiento. Como no estaba seguro de que pudieras mandar el dinero para el lunes y, por otra parte, en casa reina un gran miedo a las letras de cambio, escribí al mismo tiempo a Dronke.

Jennychen vuelve a tener tosecilla desde hace 4 semanas. Hoy la he mandado al doctor Allen.

Yo tampoco estoy del todo en forma, pero el mal principal se ha ido. In the meantime1 he tragado azufre, cosa que debe de alegrar mucho a Vogt.2

Itzig3 me ha mandado (quizá también a ti) su discurso ante el tribunal sobre los impuestos indirectos.4 Hay en él algunas cosas buenas, pero el conjunto está, en primer lugar, escrito de un modo insoportablemente impertinente, charlatán y con la más ridícula ostentación de erudición y de importancia. Además es, essentiellement,5 el engendro de un «alumno» que quiere pregonarse a toda prisa como hombre «eruditísimo» e investigador independiente. Por eso hierve de blunders6 históricos y teóricos. Bastará un ejemplo (por si no has leído tú mismo el mamotreto). Para impresionar al tribunal y al público quiere dar una especie de historia retrospectiva de la polémica contra los impuestos indirectos, y cita, por tanto, remontándose a tontas y a locas, más allá de Boisguillebert y Vauban, a Bodinus,7 etc. Y aquí se muestra el alumno de tomo y lomo. Deja fuera a los fisiócratas; evidentemente no sabe que todo lo que A. Smith, etc., dijo sobre el tema lo copió de ellos, que ellos fueron en general los héroes en esta «question». Igual de propio de un alumno es entender los «impuestos indirectos» como «impuestos burgueses», cosa que eran «en la Edad Media», pero que hoy no son (al menos allí donde la burguesía está desarrollada), como podría aprender con más detalle del señor R. Gladstone et Co., de Liverpool.8 El asno no parece saber que la polémica contra los impuestos «indirectos» es una consigna de los amigos ingleses y norteamericanos de «Schulze-Delitzsch» et consortes, y que, por tanto, en todo caso no es una consigna contra ellos; me refiero a los freetraders.9 Igual de propio de un alumno es su aplicación de una tesis de Ricardo al impuesto territorial prusiano. (Completamente falsa, por cierto.) Es conmovedor cuando comunica al tribunal «sus» descubrimientos, sacados de la más profunda «ciencia y verdad» y de terribles «horas nocturnas», a saber,
que en la Edad Media dominaba la «propiedad de la tierra»,
en la época moderna el «capital» y ahora
el «principio del estamento obrero», el «trabajo» o «el principio moral del trabajo»; y el mismo día en que comunicaba el descubrimiento a los artesanos,10 lo comunicaba el consejero superior de gobierno Engel11 (sin saber de él) a un público más fino en la Singakademie. Él y Engel se felicitaron mutuamente «por carta» por sus resultados científicos «simultáneos».

El «estamento obrero» y el «principio moral» son, desde luego, conquistas de Itzig y del consejero superior de gobierno.

Desde comienzos de este año no he podido decidirme a escribir al tipo.

Criticar sus cosas sería perder el tiempo; además, se apropia de cada palabra como un «descubrimiento». Restregarle por las narices sus plagios sería ridículo, porque no quiero quitarle nuestras cosas en la forma en que él las ha emborronado. Reconocer estas fanfarronadas y faltas de tacto tampoco es posible. El tipo lo aprovecharía enseguida.

No queda, pues, más que esperar hasta que por fin estalle su cólera. Entonces me vendrá de perlas como pretexto que él (como el consejero superior de gobierno Engel) advierta siempre que aquello no es «comunismo». Le contestaré, pues, que esas repetidas protestas suyas, si yo quisiera ocuparme de él, me habrían obligado

  1. a mostrar al público cómo y dónde nos ha copiado;

  2. cómo y dónde nos distinguimos de sus cosas.

Así pues, para no ceder nada del «comunismo» y no dañarlo, lo habría ignorado por completo.

Por lo demás, el tipo arma todo este ruido por pura vanidad. En 1859 pertenecía por entero al partido burgués liberal prusiano. Ahora quizá le resulte más cómodo arremeter contra los «burgueses» bajo los auspices of government12 que contra los «rusos». Despotricar contra los austriacos y entusiasmarse por Italia fue desde siempre tan específicamente berlinés como cerrar el pico ante los rusos, como hace el valiente muchacho.

Salut.

Tuyo, K. M.

  1. «Mientras tanto». ↩

  2. En su libelo de 1859 Carl Vogt había llamado «banda del azufre» (Schwefelbande) a Marx y sus amigos. ↩

  3. Ferdinand Lassalle. ↩

  4. Die indirekte Steuer und die Lage der arbeitenden Klassen (El impuesto indirecto y la situación de las clases trabajadoras, Zúrich, 1863), defensa de Lassalle ante el Tribunal de Apelación (Kammergericht) de Berlín. ↩

  5. «Esencialmente». ↩

  6. «Disparates». ↩

  7. Pierre Le Pesant de Boisguillebert (1646-1714), economista francés, precursor de la fisiocracia; Sébastien Le Prestre de Vauban (1633-1707), mariscal de Francia y autor de un proyecto de dîme royale («diezmo real»); Jean Bodin (Bodinus, 1530-1596), jurista y pensador político francés. ↩

  8. Robertson Gladstone (1805-1875), comerciante de Liverpool, hermano del ministro William Ewart Gladstone y presidente de la Financial Reform Association de esa ciudad, que pedía sustituir los impuestos indirectos por impuestos directos. ↩

  9. «Librecambistas». ↩

  10. Knoten en el original: término despectivo con el que Marx y Engels designaban a los oficiales artesanos alemanes y su estrechez de miras. ↩

  11. Ernst Engel (1821-1896), estadístico, director de la Oficina Estadística de Prusia. ↩

  12. «Auspicios del gobierno». ↩