Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 2 de septiembre de 1864. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 870, pp. 186-187) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 2 de septiembre de 1864.

Querido Mohr:

Por tu última carta creí que estabas metido hasta el cuello en los pantanos holandeses, y de ahí mi tenaz silencio. No pude encontrar tus señas en Holanda. A tu mujer le mandé el reloj y la cadena el 6 de agosto por correo, en una caja certificada, y espero que hayan llegado bien.

El próximo jueves 8 o el sábado 10 de septiembre pienso ir de Hull a Hamburgo y echarle un vistazo a our new property1 en Schleswig y Holstein y, si no hay dificultades con el pasaporte, ir también de Lübeck a Copenhague. No vuelvo antes de finales de septiembre y, si de algún modo es posible, en el viaje de vuelta me quedaré un día en Londres.

El asunto de la sociedad está por fin arreglado, los contratos firmados, y así espero tener paz por ese lado durante cinco años.2

Hemos dejado nuestra casa de Tennant Street y desde hace quince días nos hemos mudado unos 500 pasos más afuera, a una casa algo más grande, con dos salas abajo; hemos mejorado más o menos en la misma medida que tú con tu última mudanza.3 La dirección es 86 Mornington Street, Stockport Road, Manchester. Las cartas, a mi nombre como siempre.

La dirección de Jones es 52 Cross Street, Manchester.

Los daneses siguen creyendo, o más bien temiendo, que se restablezca la unión personal, y como los redactores Bille, del Dagblad, y Ploug, del Fædrelandet, son los dos diputados y sin duda tienen buenas fuentes, y además los ministros actuales son buenos rusos, estoy convencido de que Rusia está jugando fuertes intrigas en ese sentido.4 Pero monsieur Bismarck tiene sin duda otros planes, y para sacar ventajas positivas, es decir, para mediatizar Schleswig-Holstein, creo que el de Augustenburg le resulta bastante imprescindible.5 Una cosa es segura: la política prusiana de siempre, con la división de Alemania por la línea del Meno, nunca se había predicado con tanta desfachatez,6 y la chusma liberal parece hacerse a ella del todo. Si es así —y eso ya lo veré en Alemania—, la burguesía prusiana nos da para el próximo set-to7 un asidero enorme. Por lo demás, estoy convencido de que Elsner tiene razón y de que, al menos en las viejas provincias, la borrachera de la victoria es insoportable.8 Ya me guardaré yo de ir allí. Hasta en el Rin será bastante malo.

Que monsieur Bonaparte estaba deseando entrar en la Santa Alianza se lo dije al bueno de Gottfried9 el primer día, en cuanto se supo la cosa, para gran espanto suyo. Ese tipo todavía acabará mal. Darle vueltas eternamente al «negocio» envejece mucho, como veo en Gottfried, que tiene en el comercio más o menos la misma orientación mental que Bonaparte en la política, y también una manera de pensar parecida. Con los años llegan las ganas de poder retirarse, y si no se puede, la salud se resiente. N'est pas Palmerston qui veut.10 Ce cher11 Bonaparte me parece que va muy on the decline.12 Tanto mejor: en cuanto ese empiece a aflojar, se vendrá abajo deprisa.

Muchos recuerdos a las chicas. Pero ¿por qué no me escribiste dos líneas diciendo que no ibas a Holanda y que tu mujer estaba enferma?

Tu

F. E.

  1. «Nuestra nueva propiedad»: los Ducados de Schleswig y Holstein, que Dinamarca acababa de perder ante Prusia y Austria (preliminares de paz del 1 de agosto de 1864). ↩

  2. El contrato por el que Engels entraba como socio en la firma Ermen & Engels de Manchester. ↩

  3. Engels vivía con Lizzy (Lydia) Burns. Marx se había mudado en 1864 a 1 Modena Villas, Maitland Park, en Londres. ↩

  4. Steen Andersen Bille dirigía el diario Dagbladet y Carl Ploug el Fædrelandet, ambos de Copenhague. ↩

  5. Federico de Augustenburg, pretendiente a los Ducados. «Mediatizar»: someter un territorio soberano a otro Estado dejándole una autonomía nominal. ↩

  6. La vieja aspiración prusiana de repartirse Alemania con Austria por la línea del río Meno, con el norte bajo hegemonía prusiana. ↩

  7. «Enfrentamiento». ↩

  8. Moritz Elsner, periodista de Breslau (véase la carta de Marx del 31 de agosto). Las «viejas provincias» son las de la Prusia histórica, al este del Elba. ↩

  9. Gottfried Ermen, socio principal de la firma Ermen & Engels. ↩

  10. «No es Palmerston quien quiere». ↩

  11. «Este querido». ↩

  12. «En decadencia». ↩