Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 9 de agosto de 1865. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 935, pp. 285-286) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

9 de agosto de 1865.

Dear Fred,

Te adjunto una carta del señor Siebold. No hace falta que me la devuelvas. En segundo lugar, te mando la porquería de la Hatzfeldt.1 No me la devuelvas, pero guárdala. Y no se la enseñes a nadie. Por suerte, la porquería ha pasado sin dejar rastro por la prensa alemana. Lo único referente a ella que ha salido en los periódicos ha sido una declaración de Metzner (antiguo apoderado de la sección de Berlín) y Vogt (still2 cajero de la misma), refrendada por W. Liebknecht, en la que declaraban:

  1. que Schilling había falseado el informe, suprimido algunos acuerdos y convertido otros en lo contrario;

  2. que la vieja Hatzfeldt podía haberse ahorrado sus glosas, since3 la asociación le había prohibido toda intromisión.

Esto salió en la Reform y en la Volkszeitung.

Llevo unos días tomando medicinas y estoy completamente por los suelos, del todo incapaz de trabajar. Allen4 dice, sin embargo, que dentro de pocos días estaré otra vez en pie. Es cosa de la bilis y consecuencia del «amargo» trabajo de pensar con este hot weather.5 Oficialmente, de cara a la «Internacional», estoy ahora de viaje.

Edgar vegeta. En su ermita se ha acostumbrado a la clase más mezquina de egoísmo: pensar de la mañana a la noche en lo que necesita el estómago. Pero como es bondadoso por naturaleza, su egoísmo es el de un kindnatured cat6 o el de un perro benévolo. Que el diablo se lleve la ermita. Hasta de las mujeres se ha desacostumbrado, y también el instinto sexual se le ha ido al vientre. Y con eso, el miedo constante por la querida salud, el mismo tipo que, por otra parte, estaba acostumbrado a sentirse «seguro» entre serpientes, tigres, lobos y leopardos.

Ahora vuelve a querer regresar a Texas. Pero la confrontación con el cher frère7 no podrá evitarse.

Lo primitivas y selváticas que son sus ideas puedes verlo en que su ideal es ahora abrir un store8 —una tienda de puros o de vinos—, con la evidente segunda intención de poder atacar así con la mayor seguridad a los puros y al vino.

Le gusta «verse» a sí mismo como un old gentleman9 que ha cerrado sus cuentas con la vida, que ya no tiene nada que hacer y solo tiene que vivir «para su salud».

Además está todavía ocupado con la ropa, y los «old genlemen» de Rotten Row10 le dan muchos disgustos, porque no puede imitarlos. ¡Curioso tipo! Laura, que just now has11 un pequeño carbuncle en la mejilla izquierda, says that «her mother's brother is an exceedingly bright fellah!»;12 Tussy, «that she likes him, because he is so funny»,13 y Jennychen, que Lina Schöler y él pueden felicitarse mutuamente «to have safely got rid of each other».14 Well, they are a bad lot.15 Las chicas también me han severely crossexamined as to the «Mrs. Burns».16

Salut.

Tuyo, K. M.

  1. El folleto de Schilling sobre la expulsión de Bernhard Becker de la Asociación General de Obreros Alemanes, publicado por inspiración de la condesa Hatzfeldt (véase la carta del 5 de agosto). ↩

  2. «Todavía». ↩

  3. «Puesto que». ↩

  4. El médico de la familia Marx. ↩

  5. «Tiempo caluroso». ↩

  6. «Gato de buena índole». ↩

  7. «Querido hermano». ↩

  8. «Tienda». ↩

  9. «Viejo caballero». ↩

  10. Paseo a caballo de Hyde Park, lugar de exhibición de la buena sociedad londinense. Genlemen, así en el original. ↩

  11. «Tiene ahora mismo». ↩

  12. «Dice que “el hermano de su madre es un tipo extraordinariamente brillante”». ↩

  13. «Que le gusta porque es muy gracioso». ↩

  14. «Por haberse librado felizmente el uno del otro». Lina Schöler, amiga de juventud de Jenny Marx, había estado prometida con Edgar. ↩

  15. «Bueno, son una mala pandilla». ↩

  16. «Sometido a un severo interrogatorio a propósito de la “señora Burns”». ↩