Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 10 de mayo de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 978, pp. 330-332) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

10 de mayo de 1866.

Querido Fred:

No carbuncles whatever!1 Pero el maldito reúma y el dolor de muelas me han hecho sufrir lo mío, hasta que el primero parece ceder por fin a las friegas con alcohol puro. También tengo que decirte con franqueza que sigo sintiéndome algo flojo de la cabeza y que la capacidad de trabajo solo vuelve muy poco a poco. Quizá haya que achacarlo a la interrupción de la cura de arsénico, que reanudé después de tu última carta.

El Cohen era un muchacho muy bueno (aunque no especialmente dotado), por el que siento una simpatía especial como viejo amigo de mi Musch.2 Ayer Freiligrath, como era de esperar, corrió enseguida a casa de Blind y de allí vino a la nuestra. Yo no estaba en casa. El gran lamento de Freiligrath era la mala fama que Blind le echaba encima a él, etc. (a los colaboradores nominales del Eidgenosse,3 cuyo emblema es una mano con un puñal con la divisa haec manus tyrannis, etc.). Que no había estado en su casa desde hacía nueve meses. Que la cosa no podía ni siquiera «disculparse». En suma, en realidad solo le conmovía la impresión que el asunto pudiera causar entre los filisteos de Londres. Por lo demás, el zorro badense4 lo ha vuelto a engañar como es debido. Se hizo el hundido del todo y no dejó que su amigo Freiligrath sospechara siquiera que, en pleno primer dolor, había tenido la presencia de ánimo de explotar el trágico casus5 para hacerse un bonito reclamo a sí mismo y a su familia en los diversos periódicos de Londres. Always an eye to business.6 Su mujer, como es natural, está desconsolada, y lo cómico del asunto es que Blind no ha sacrificado en el altar de la libertad a su propio hijo, sino al Isaac del viejo Cohen, con su estúpida cháchara de tiranicidio.

A consecuencia de las tristes experiencias de 1859,7 los austriacos están en la maldita situación de que apenas pueden coger al vuelo el momento favorable y, aunque se les arrastra de los pelos a la iniciativa, no pueden tomarla, o por lo menos vacilarán mucho en hacerlo. Of course,8 la public opinion9 de Europa no les sirve de nada y les exige disparates. Los mismos burros liberales que ahora reconocen todos que Austria es la parte provocada y que hay una conspiracy10 sistemática contra ella pondrían mañana el grito en el cielo a una sola voz (incluidos los English lords) si Austria golpeara primero en lugar de esperar tranquilamente a que sus enemigos den la señal.

Por mucho que me repugne el Bonaparte, su coup de Auxerre11 me ha divertido enormemente. ¡El viejo burro de Thiers y los chiens savants12 del Corps législatif que le aplaudían se imaginaban que podían jugar impunemente al orleanismo! Les imbéciles!13

Los rusos hacen su papel con la gracia de siempre. Después de haber animado a los buenos prusianos, se presentan como hombres de paz y árbitros de Europa, pero al mismo tiempo han tenido la delicadeza de comunicar al señor Bonaparte que en un eventual congreso, como es natural, no se podrá hablar en absoluto de Polonia; en suma, que Rusia tiene que meterse en los asuntos europeos, pero Europa no en los rusos.

A raíz de la importación de sastres alemanes y daneses a Edimburgo, nosotros 1) hemos mandado a Edimburgo a un alemán y a un danés (sastres los dos), que ya han acabado con el entendimiento entre importers e imported;14 2) he publicado una advertencia a los sastres alemanes en Alemania en nombre de la International Association.15 El asunto nos ha venido extraordinariamente bien en Londres.

Una historia muy desagradable para mí ha sido tener que pagar de golpe 25 £ de colegio.16 Este dinero de tres trimestres no podía aplazarse más, porque Jenny y Laura dejan el colegio: la segunda no toma ya ninguna clase y la primera solo una clase semanal de música fuera del colegio. (Es que Baumer ha dejado el colegio.)

El Commonwealth crece deprisa y seguro que en un año sería paying.17 Pero es probable que por falta de dinero tengamos que suspenderlo pronto.

Salut.

Tuyo, K. M.

  1. «¡Nada de ántrax!». ↩

  2. Edgar Marx, apodado Musch, hijo de Marx muerto en 1855 a los ocho años. Ferdinand Cohen-Blind, que el 7 de mayo había disparado contra Bismarck en Berlín y se había quitado la vida en la cárcel, había sido amigo suyo de niño. ↩

  3. Periódico de los emigrados alemanes en Londres, dirigido por Karl Blind; el nombre significa «el confederado», a la manera suiza. ↩

  4. Karl Blind (1826-1907), demócrata badense, emigrado en Londres desde 1852 y padrastro de Cohen-Blind. ↩

  5. «Caso». ↩

  6. «Siempre con un ojo puesto en el negocio». ↩

  7. La guerra de 1859 en Italia, en la que Austria, tras declarar ella la guerra, fue derrotada por Francia y el Piamonte. ↩

  8. «Desde luego». ↩

  9. «Opinión pública». ↩

  10. «Conspiración». ↩

  11. «Golpe». En un discurso en Auxerre, el 6 de mayo de 1866, Napoleón III declaró que detestaba los tratados de 1815; era una réplica al discurso que Adolphe Thiers había pronunciado días antes en el Cuerpo Legislativo contra la unificación de Alemania y de Italia. ↩

  12. «Perros sabios», perros amaestrados de feria. ↩

  13. «¡Los imbéciles!». ↩

  14. «Importadores» e «importados». ↩

  15. Una advertencia («Warnung») contra la contratación de sastres alemanes como esquiroles, que Marx redactó en nombre del Consejo Central de la Internacional y que se publicó en mayo de 1866 en varios periódicos alemanes. ↩

  16. En el texto, Schuldgeld («dinero de deudas»), sin duda por Schulgeld («dinero del colegio»). ↩

  17. Rentable. ↩