Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 10 de agosto de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 995, pp. 356-357) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 10 de agosto de 1866.

Querido Mohr:

No sé si por el «medio» compromiso de Laura1 puedo felicitarte del todo, a medias o nada. Pero, sea cual sea la cantidad de enhorabuena admisible, eso no afecta a la calidad, así que te felicito de todo corazón.

¿Cuánto cuesta más o menos el libro de Trémaux?2 Si no es muy caro por las ilustraciones o por lo que sea, me lo compro, y así no tienes que mandármelo.

Para quebrarle la ira al carnicero rabioso y renovar la provisión de papel, te envío adjuntos los J/F 65865 y 66, dos billetes de 5 £, en total 10 £, fechados en Manchester el 30 de enero de 1865. Ojalá pudiera asegurarte más de 200 libras al año, pero por desgracia no puedo. Si todo va bien, sí que podré reunir quizá otras 50 £ más, pero el algodón está otra vez bajando, y la nota bonapartista sobre las fronteras de 18143 asusta al filisteo, y eso se nota en los balances.

Esta nota de Bonaparte parece demostrar que entre él y Bismarck ha surgido un hitch.4 De otro modo la exigencia no se habría hecho tan grosera y súbitamente, ni justo en el momento más inoportuno para Bismarck. Que a Bismarck no le interesa lo más mínimo cumplirla es seguro, pero ¿cómo va a hacerlo ahora? ¿Qué dirá el ejército victorioso? ¿Y el Parlamento alemán, y las Cámaras, y los alemanes del Sur? ¿Y el viejo burro,5 que ahora tendrá la misma cara de felicidad bobalicona que mi perro blanco y negro Dido cuando se ha atiborrado, y que dijo aquello de «ni un palmo de suelo alemán», etc.?

El despacho es una gran tontería de Bonaparte, pero el griterío de la oposición, y probablemente también del ejército, le habrá obligado a precipitar la cosa. Puede resultarle muy peligrosa. O Bismarck consigue ceder, y entonces se verá obligado a empezar la guerra con Bonaparte a la primera ocasión para tomarse la revancha; o no puede ceder, y entonces la guerra llega todavía antes. En ambos casos Bonaparte corre el riesgo de tener que hacer una guerra contra su voluntad, sin la debida preparación diplomática y sin alianzas seguras, con el fin abiertamente declarado de la conquista. Por cierto, hace ya varios años Bismarck le dijo a Platen, el ministro de Hannover,6 que pondría a Alemania bajo el casco prusiano y que luego, para «forjarla en una sola pieza», la llevaría contra los franceses.

Aquí circulan circulares para una «fiesta Kinkel», repartidas por Leppoc:7 «grande como poeta y como hombre», à propos de la marcha a Zúrich del piadoso Gottfriedito.8 Yo he declarado que estoy dispuesto a contribuir hasta la suma de un farthing.9

Con los mejores recuerdos para tu mujer y las chicas,

Tuyo, F. E.

  1. Véase 1866-08-07 Marx a Engels. ↩

  2. Pierre Trémaux, Origine et transformations de l'homme et des autres êtres (París, 1865), del que Marx hablaba en la carta anterior. ↩

  3. El 5 de agosto de 1866 el embajador francés en Berlín, Benedetti, presentó a Bismarck la exigencia de Napoleón III de una «compensación» territorial en la orilla izquierda del Rin: las fronteras de 1814, con el Palatinado bávaro y Maguncia. Bismarck la rechazó y Francia la retiró. ↩

  4. «Tropiezo», «desavenencia». ↩

  5. El rey Guillermo I de Prusia. ↩

  6. Adolf von Platen-Hallermund, ministro de Asuntos Exteriores del reino de Hannover. ↩

  7. Comerciante alemán de Manchester. ↩

  8. Gottfried Kinkel, el poeta demócrata de 1848, emigrado en Londres, se marchaba a Zúrich para ocupar una cátedra de historia del arte en el Politécnico. ↩

  9. Un cuarto de penique. ↩