Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 27 de marzo de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1017, pp. 378-379) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
27 de marzo de 1867.
Querido Engels:
Me había propuesto no escribirte hasta poder anunciarte que el libro estaba terminado, que es lo que ahora ocurre. Tampoco quería aburrirte (ennuyieren)1 con las causas del nuevo aplazamiento, a saber, ántrax en el trasero y cerca del penis, cuyos últimos restos se están marchitando ahora y que solo con grandes dolores me permitían estar sentado (y, por tanto, escribir). No tomo arsénico, porque me atonta demasiado y tenía que tener la cabeza despejada por lo menos durante el tiempo en que se podía escribir.
La semana que viene tengo que ir yo mismo con el manuscrito a Hamburgo. No me ha gustado el tono de la última carta del señor Meissner. Además, ayer recibí el papelucho adjunto de Borkheim.2 Tengo todos los motivos para creer que el «amigo continental» es el señor consejero privado Bucher.3 Borkheim, en efecto, le había escrito una carta, que me leyó, sobre las condiciones de su viaje a Silesia, adonde quiere ir por asuntos de familia. Bucher le contestó en el acto. Así que huelo una intriga detrás de estos canards4 y tengo que ponerle a Meissner el cuchillo en el pecho en persona. Si no, el tipo sería capaz de retener mi manuscrito (unos 25 pliegos gruesos, según calculo) y al mismo tiempo no imprimirlo, con el pretexto de que quiere «esperar» al segundo tomo.
Ahora tengo que sacar d'abord5 de la casa de empeños, donde residen, mi ropa y mi reloj. Tampoco puedo apenas dejar a mi familia en la situación actual, en que está sans sou y los acreedores se vuelven cada día más desvergonzados. Por último, para que no se me olvide: todo el dinero que podía gastar en la cura de champán de Laura se ha ido por el camino de toda carne. Ahora necesita vino tinto, y mejor del que yo puedo pedir. Voilà la situation.
Nuestra «International» ha celebrado una gran victoria. Conseguimos para los workers del bronce de París que están en strike ayuda económica de las Trades Unions de Londres. En cuanto los patronos lo vieron, cedieron.6 La cosa ha hecho mucho ruido en los periódicos franceses, y ahora somos en Francia una potencia establecida.
El asunto de Luxemburgo7 me parece cosa amañada entre Bismarck y Bonaparte. Es posible, pero no probable, que el primero no pueda o no quiera cumplir su palabra. La injerencia rusa en los asuntos alemanes está clarísima:
- por el hecho de que el tratado de Wurtemberg con Prusia se firmó ya el 13 de agosto, antes que todos los demás;8
- por la actitud de Bismarck respecto de los polacos.9
Los rusos están más activos que nunca. Entre Francia y Alemania están preparando el guiso. Austria ya está de por sí bastante paralizada. A los señores ingleses ya les harán bailar en los United States.
Salut.
Tuyo, K. M.
Verbo formado sobre el francés ennuyer, «aburrir». ↩
Sigismund Ludwig Borkheim (1825-1885), comerciante y publicista demócrata alemán emigrado en Londres, amigo de Marx. ↩
Lothar Bucher (1817-1892), antiguo demócrata emigrado en Londres, desde 1864 colaborador de Bismarck en el Ministerio de Asuntos Exteriores prusiano. ↩
«Bulos». ↩
«Antes de nada». ↩
La huelga de los broncistas de París, en febrero y marzo de 1867, que la Internacional apoyó con dinero recogido entre los sindicatos ingleses. ↩
En marzo de 1867 Napoleón III negoció con el rey de los Países Bajos la compra del gran ducado de Luxemburgo, donde había guarnición prusiana; la crisis se resolvió en la Conferencia de Londres de mayo de 1867, que neutralizó el país. ↩
El tratado secreto de alianza ofensiva y defensiva entre Prusia y Wurtemberg, firmado el 13 de agosto de 1866; luego vinieron los de Baviera y Baden. ↩
Los discursos de Bismarck contra los diputados polacos en el Reichstag de la Confederación de la Alemania del Norte, en marzo de 1867. ↩