Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 5 de noviembre de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1066, pp. 442-444) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 5 de noviembre de 1867.

Querido Mohr:

Lo que te adjunto lo ha colocado Siebel en la Elberfelder Zeitung.1 Es una lástima que el pobre diablo, que seguramente llegará aquí mañana, tenga que marcharse justo ahora; todavía habría arreglado algunas cosas. De todos modos, veré qué se puede hacer aún con él; quizá salga todavía algo.

Notre ami2 Kugelmann también parece haber echado mal las cuentas con los periódicos de Hanóver; por lo menos, para mi enorme asombro, encuentro uno de los artículos que le mandé, y precisamente el más manso, encima recortado y mutilado, ¡en la Zukunft! Para eso apenas nos hacía falta el amicum, y en todo caso para ese periódico yo habría escrito de otro modo. Pero escribí para los periódicos nacionalliberales con los que él había presumido.

Hay que llevar el asunto de otra manera. ¿Tienes la dirección actual de Liebknecht, o la antigua de Leipzig? Dámela, que voy a azuzarlo un poco. Veo bien que tendré que escribir yo mismo todos los artículos (Eccarius también podría hacer uno); a la gente del continente el libro todavía se le atraganta por su masa, y si esperamos a que lo hayan digerido, se nos habrá pasado el momento. Escribiré también otra vez a Kugelmann para que al menos diga qué ha hecho con el otro artículo y si puede colocar más. Tú tienes que escribir a Meissner y preguntarle si él puede colocar alguno, y dónde, si se los mandamos. Además, escribo a Klein, a Colonia, por lo de la Rheinische Zeitung, y le ofrezco un artículo para el caso de necesidad.3 Es muy fastidioso no estar uno en el sitio. Si estuviéramos en Alemania, ya habríamos armado ruido en todos los periódicos y habríamos conseguido que denunciaran el libro, que es siempre lo mejor.

Luis, en París, está al cabo de su sabiduría. Se ha metido en una situación muy bonita. O nueva retirada o guerra por el papa. Apenas puedo creer que de verdad haya mandado a los italianos un ultimátum para que evacuen el territorio romano, ni tampoco que pueda quedarse en la gruñona nota de Moustier.4 En cualquier caso, está foutu.5 Cómo están las cosas en París se ha visto en el cimetière de Montmartre.6 El baile puede empezar cualquier día, y no creo que el gran hombre vuelva a celebrar su 2 de diciembre, o en todo caso será la última vez.7 Ha caído tan bajo que aquí hasta el último filisteo lo trata ya como a un aventurero vulgar.

Pero si se llega a las manos, la revolución se encontrará ahora en todas partes con una situación muy distinta de la de 1848. En Alemania, la dispersión de entonces ya no es posible desde el año pasado, y aunque un levantamiento violento inmediato en Berlín tenga pocas posibilidades, el impulso abriría también allí choques que tendrían que acabar con la caída del régimen actual. Monsieur Bismarck dejaría muy pronto de ser dueño de la situación. Y entonces Inglaterra se vería arrastrada esta vez de inmediato y, above all, tendríamos al instante la cuestión social en el orden del día de toda Europa.

Hasta dónde han caído los jueces ingleses lo mostró ayer Blackburn cuando le preguntó al testigo Beck (que primero había jurado que se trataba de William Martin y luego dijo que era John Martin): «Then you swore to William, and you meant to swear to John?».8 Toda la acusación, creo yo, se irá derrumbando más y más con cada nuevo batch9 de acusados; los falsos juramentos para cobrar las 200 £ de recompensa son increíbles.

¿Puedes decirme dónde leer algo más detallado sobre los desahucios de lord Abercorn?

Luis, en París, que vuelva a guardarse de bombas y balas. Los italianos no se dejan tomar el pelo impunemente.10

Los Courriers te los devuelvo mañana, si puedo. Saluda cordialmente a tu mujer, a las chicas y al zapatero enamorado.11

Tuyo, F. E.

  1. La reseña de Engels del primer tomo de El capital publicada sin firma en la Elberfelder Zeitung el 2 de noviembre de 1867. ↩

  2. «Nuestro amigo». Más abajo, amicum: «al amigo». ↩

  3. Johann Jacob Klein, médico de Colonia, uno de los acusados (y absueltos) en el proceso de los comunistas de 1852. ↩

  4. El marqués de Moustier (1817-1869), ministro de Asuntos Exteriores de Francia. ↩

  5. «Perdido», «acabado». ↩

  6. El 2 de noviembre de 1867, día de difuntos, hubo en el cementerio de Montmartre una manifestación republicana ante la tumba del patriota veneciano Daniele Manin. ↩

  7. El aniversario del golpe de Estado de Luis Bonaparte, el 2 de diciembre de 1851. ↩

  8. «¿Así que juró usted sobre William y quería jurar sobre John?». Sir Colin Blackburn (1813-1896), juez del tribunal especial de Manchester que juzgaba a los fenianos detenidos tras el asalto al furgón policial. ↩

  9. «Hornada». ↩

  10. Alusión al atentado del italiano Felice Orsini contra Napoleón III en enero de 1858. ↩

  11. Paul Lafargue, según la MEGA¹. ↩