Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 7 de diciembre de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1082, pp. 459-461) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

7 de diciembre de 1867.

Dear Fred:

Ayer estuve en la Loan Society para que me hicieran el reconocimiento bodily.1 No es una simple formalidad, porque, si me muriera antes de septiembre, la compañía no recuperaría ni un farthing.2 Temía tener que desnudarme (destino que corrió un inglés que estaba allí conmigo). En primer lugar, no me gusta esta especulación inocular, y en segundo, ahora mismo tengo, además de numerosos forúnculos, todavía un carbunco en la cadera izquierda, no lejos del centro de propagación. Por suerte, mi caja torácica impresionó tanto al tipo que no quiso saber nada más. El lunes a las 12 recibo el dinero.

Se te olvidó meter la carta de Siebel. La de Kugelmann, con el anexo, te la devuelvo. Además, una carta que me mandó a mí, con anexos. El mamotreto de Bürgers ponlo con los documentos. A ese asno los obreros de Düsseldorf le han recordado con razón que 1, en tiempos de Lassalle declaró que quería «tener en cuenta las circunstancias»; 2, que había perdido las «ilusiones sobre la lucha de clases», y 3, que había encontrado en Schulze-Delitzsch la solución de todos los enigmas sociales pasados y futuros.

En cuanto al periodiquito suabo, sería un golpe divertido engañar al amigo de Vogt, el suabo Mayer.3 La cosa podría hacerse sencillamente así. D'abord, empezar diciendo que, piense uno lo que piense de la tendencia del libro, honra al espíritu «alemán», y que por eso lo ha escrito un prusiano en el exilio y no en Prusia. Prusia hace mucho que dejó de ser el país en el que es posible o se da cualquier iniciativa científica, sobre todo en materia política, histórica o social. Ahora representa el espíritu ruso, no el alemán. En cuanto al libro mismo, hay que distinguir dos cosas: los desarrollos positivos («sólidos», reza el segundo adjetivo) que ofrece el autor y las conclusiones tendenciosas que saca. Los primeros, como trata las relaciones económicas reales de una manera completamente nueva, con un método materialista (esa palabra clave le gusta a «Mayer» por lo de Vogt), son un enriquecimiento directo de la ciencia. Por ejemplo: 1, el desarrollo del dinero; 2, cómo la cooperación, la división del trabajo, el sistema de máquinas y las combinaciones y relaciones sociales correspondientes se desarrollan de modo «natural y espontáneo».4

En cuanto a la tendencia del autor, hay que distinguir de nuevo. Cuando demuestra que la sociedad actual, considerada económicamente, está preñada de una forma nueva y superior, no hace sino mostrar en lo social el mismo proceso de transformación gradual que Darwin ha demostrado en la historia natural. La doctrina liberal del «progreso» (c'est Mayer tout pur)5 lo incluye, y es mérito suyo mostrar un progreso oculto incluso allí donde las relaciones económicas modernas van acompañadas de consecuencias inmediatas espantosas. Con esta concepción crítica suya, el autor, quizá malgré lui,6 ha puesto fin a la vez a todo socialismo de oficio, es decir, a todo utopismo.

La tendencia subjetiva del autor, en cambio —quizá le obligaban y comprometían a ello su posición de partido y su pasado—, es decir, la manera como él se representa o presenta a otros el resultado final del movimiento actual, del proceso social actual, no tiene nada que ver con su desarrollo real. Si el espacio permitiera entrar en detalle, quizá podría mostrarse que su desarrollo «objetivo» refuta sus propias manías «subjetivas».

Si el señor Lassalle insultaba a los capitalistas y adulaba a los hidalgüelos rurales de Prusia, el señor Marx, por el contrario, demuestra la «necesidad» histórica de la producción capitalista y fustiga al terrateniente aristocrático que no hace más que consumir. Lo poco que comparte las ideas de su discípulo renegado Lassalle sobre la vocación de Bismarck de instaurar un milenio económico no solo lo mostró antes en sus protestas contra el «socialismo regio prusiano», sino que lo dice de nuevo abiertamente en las pp. 762-763, donde afirma que el sistema que hoy domina en Francia y en Prusia impondrá en el continente europeo el régime del knut ruso si no se le pone freno a tiempo.7

A mi juicio, esta es la manera de engañar al suabo Mayer (que, por cierto, también publicó mi prólogo), y por pequeño que sea su periodicucho, es el oráculo popular de todos los federalistas de Alemania y se lee también en el extranjero.

En cuanto a Liebknecht, es de verdad una vergüenza que, con los muchos periodiquillos que tiene a su disposición, no haya mandado spontanément8 unas breves notas, para lo que no hacía falta ningún estudio que le repugnara por naturaleza. El señor Schweitzer y compañía lo entienden mejor, como verás por el Social-Demokrat adjunto. (Me lo mandó Kugelmann). Yo (esto, solo entre nosotros) le mandé ayer a Guido Weiss, de la Zukunft, una recopilación: de un lado, los plagios desfigurados de Von Hofstetten; del otro, los pasajes originales de mi libro.9 Le escribí a la vez que esto no debe publicarse en mi nombre, sino como cosa de la Zukunft (o, si eso no es posible, como de un lector berlinés de la Zukunft). Si Weiss lo publica (y creo que sí), no solo se llama la atención del obrero berlinés sobre el libro citando pasajes que le interesan directamente, sino que se abre una polémica utilísima, y el plan de Schweitzer de ignorar el libro y explotar su contenido se va al carajo. Es para morirse de risa ver cómo estos tipos creen poder continuar el plan de Lassalle. ¿Hay algo más ingenuo que la manera en que Von Hofstetten y el ciudadano Geib se han repartido, en la asamblea general de la Asociación General de Obreros Alemanes, el desmenuzamiento de mi capítulo sobre la «jornada laboral»?10

Salut.

Tuyo, K. Marx.

My compliments to Mrs. Burns. El compendio de Schorlemmer me gusta muchísimo.

  1. Loan Society: «sociedad de préstamos»; bodily: «físico». ↩

  2. El farthing era la cuarta parte de un penique. ↩

  3. Karl Mayer (1819-1889), demócrata suabo, director de Der Beobachter de Stuttgart. Engels escribió para este periódico una reseña de El capital siguiendo estas indicaciones. ↩

  4. Naturwüchsig en el original: lo que surge de manera natural, sin plan consciente. ↩

  5. «Eso es Mayer en estado puro». ↩

  6. «A su pesar». ↩

  7. Las páginas de la primera edición de El capital (1867). El «socialismo regio prusiano» alude a la declaración de Marx y Engels de febrero de 1865 con la que rompieron con el Social-Demokrat de Schweitzer. Régime: «régimen». ↩

  8. «Espontáneamente». ↩

  9. Johann Baptist von Hofstetten, cofundador y financiador del Social-Demokrat lassalleano. ↩

  10. August Geib (1842-1879), librero de Hamburgo, dirigente lassalleano. La asamblea general de la Asociación General de Obreros Alemanes se celebró en Berlín en noviembre de 1867. ↩