Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester (el lugar no figura en la carta) el 10 de enero de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1095, pp. 9-10) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

10 de enero de 1868.

Querido Mohr:

Hoy quería escribirte por extenso, pero la intervención de un serbio y de un valaco, que me entretuvieron horas, me ha desbaratado los planes. Además, ayer tuve la visita del exdictador Amand Goegg,1 que viaja por cuenta de la ridícula Liga de la Paz2 y me estropeó la velada. Por suerte, Schorlemmer se presentó por casualidad y se quedó de piedra ante este fósil de república federal; algo así no lo habría creído posible. El muy animal, a fuerza de repetir sin pensar las mismas frases, se ha vuelto diez veces más tonto y ha perdido todo punto de contacto con el mundo del sentido común (por no hablar del pensamiento propiamente dicho). Aparte de Suiza y del cantón de Baden, para esta clase de gente sigue sin haber nada en el mundo. Pero pronto se convenció de la verdad de tu primera respuesta a su invitación a apoyarle: que cuanto más lejos viviéramos unos de otros y menos tuviéramos que ver entre nosotros, mejor nos llevaríamos. Admitió que Blind se había portado cobardemente en el asunto Vogt, pero que era un buen chico, ¡y hasta amenazó con querer reconciliaros a ti y a Blind!3 Vogt: no es un político, pero sí un tipo buenísimo, honrado, que escribe a la buena de Dios sin pensar lo que escribe; si los dos pasáramos una hora con él, acabaríamos brindando a la hermandad;4 admitió que era bonapartista, pero no a sueldo. A lo que yo: que todos los bonapartistas están a sueldo, que no hay ninguno que no lo esté, y que si me mostraba uno que no lo estuviera, yo admitiría la posibilidad de que Vogt no lo estuviera, y si no, no. Eso le chocó, pero al final descubrió uno: ¡Ludwig Bamberger!5 Por lo demás, dijo que a Vogt le había ido siempre muy mal, que su mujer era una campesina del Oberland bernés con la que se había casado por virtud después de hacerle un hijo. Parece que el zorro de Vogt ha engañado bien a este asno. Pero cuando Schorlemmer y yo le explicamos que tampoco como naturalista Vogt había hecho nada, ¡tendrías que haber visto su cólera! ¿Acaso no ha divulgado? ¿Es que eso no es un mérito?

Para Viena haré algo ahora en cuanto me sea posible. Y también para la Fortnightly, pero primero habría que saber si se puede hacer de ello un artículo largo o solo una nota breve como las que vienen al final de la Fortnightly. Sobre esto habría que sondear a Beesly; la nota breve sería casi inútil, y el propio Beesly no sacaría de ella nada sobre el libro.

A Wilhelmchen le pediré cuentas uno de estos días sobre el cumplimiento de lo que me prometió; a este hombrecillo ya le haremos espabilar. La dirección de Richter la tengo yo.

Te devuelvo con esta Liebknecht, Kugelmann y Siebel.

Muchos recuerdos.

Tuyo, F. E.

  1. Amand Goegg, demócrata de Baden, había sido ministro de Hacienda del Gobierno revolucionario de 1849. ↩

  2. La Liga de la Paz y de la Libertad, fundada en Ginebra en septiembre de 1867 por demócratas burgueses. ↩

  3. Karl Blind, demócrata badense emigrado en Londres, desempeñó un papel ambiguo en el pleito de Carl Vogt contra la Allgemeine Zeitung de Augsburgo (1859-1860), al que Marx respondió con su libelo Herr Vogt (1860), donde acusaba a Vogt de ser agente de Napoleón III. ↩

  4. Schmollieren, en la jerga estudiantil, beber el Schmollis, el brindis con el que dos se juran amistad y pasan a tutearse. ↩

  5. Ludwig Bamberger, que había tomado parte en la revolución de 1849 en el Palatinado y luego hizo carrera como banquero en París. ↩