Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 11 de enero de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1096, pp. 10-12) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
11 de enero de 1868.
Dear Fred:
El «Geck»1 ha estado mucho tiempo dando vueltas por aquí, por Londres. Estuvo también en casa de Borkheim, donde soltó exactamente las mismas frases que en tu casa, solo que con más éxito, porque supo halagar la vanidad de nuestro Borkheim. Pero después de sacarle a este el dinero de diez acciones y de haberse asimilado también varios de sus vinos, no volvió a dejarse ver por allí. Para entender su actividad posterior en Londres, unos antecedentes. Cremer, como sabes, fue destituido hace tiempo como secretary del International Council,2 y de rabia presentó hace tiempo su démission3 como member of the Council; tampoco fue reelegido como tal por el último congreso. El señor Odger sí fue reelegido. Pero, a propuesta mía, se suprimió la dignidad de presidente (la anual), sustituida por un chairman que se elige en cada sesión.4 Odger, furioso por ello, se mantiene por principio lejos de nosotros. Well! El señor «Geck» se coló por medio de Le Lubez ante Odger (que lo introdujo en el London Trades Council) y ante Cremer.5 Nombraron un comité de Londres, con Beales de president, etc.6 En una palabra, el asunto contra la International Workingmen's Association. (En el mitin de constitución, Geck introdujo también al noble Blind.) Los tipos tuvieron la desvergüenza de invitarme la last week7 a su segundo meeting. Eccarius (en un artículo muy mal escrito del Beehive del sábado pasado) denuncia a Geck y compañía.8
Te escribo en estado de herida abierta y con compresas de alcohol. Es que anteayer salí por primera vez, y precisamente al Museo Británico, ya que todavía no puedo escribir. Pero ayer me salió un nuevo brote debajo del pecho izquierdo. El tratamiento con alcohol, que Nélaton ha aplicado en París incluso a los carbuncos más grandes, es, por mi experiencia personal (además de cortar o aplicar la lanceta, según el caso), con mucho el más rápido y el más agradable para el paciente.9 El único inconveniente es que exige actuar sin parar, porque el alcohol se evapora enseguida.
En el Museo, donde no hice más que hojear catálogos, vi también que Dühring es un gran filósofo. Ha escrito, en efecto, una Dialéctica natural contra la «antinatural» de Hegel.10 Hinc illae lacrimae.11 Estos señores en Alemania (salvo los reaccionarios teológicos) creen que la dialéctica de Hegel es un «perro muerto».12 Feuerbach tiene mucho sobre su conciencia en este sentido.
El Gobierno francés ha abierto un proceso contra el comité de París de la International Workingmen's Association (como société illicite). Me alegro mucho, porque les ha impedido e interrumpido a esos asnos la discusión de su programa, que ya tenían listo para el congreso de 1868.13 Dupont seguramente escribió algo imprudente sobre los fenianos a sus corresponsales de París, y Bonaparte, que ahora le lame el culo al Gobierno inglés del modo más lastimero, lo ha despachado a su vez a Downing Street.
Es característico que, uno tras otro —con la colaboración directa o indirecta del Gobierno austriaco—, se estén imprimiendo las revelaciones de Prokesch-Osten, de Gentz y del conde Münster.14 Urquhart, con su ignorancia, que ya se está volviendo estacionaria, solo conoce las del primero. También es muy significativo de su «totalidad» que no conozca la Guerra turca de 1828, etc., de Moltke, que le habría proporcionado un material magnífico.15 Por cierto, Moltke todavía pasaba, cuando estuve en Berlín (en casa de Lassalle),16 por enemigo declarado de los rusos; dentro de los límites del Reino de Prusia, naturalmente.
Si alguna vez le escribes a Borkheim, pídele que te deje ver los dos pequeños folletos rusos de los que te hablé. Me gustaría sobre todo que vieras el de la emancipación de los siervos, para que me cuentes la quintaesencia.
Por los Courrier français adjuntos verás que el Gobierno francés entra en polémica directa con el general Cluseret.
Si pudieras mandarle a Tussychen el día 16 un ovillo de hilo de algodón, me harías un gran favor. Es su cumpleaños, y that little humbug17 adora todas las formalidades chinas.
Que el Gobierno inglés persiga al Irishman me alegra muchísimo.18 Porque este periódico in reality19 no es feniano, sino que solo quiere la Repeal.20 ¡Qué bueyes, estos John Bulls!
My compliments to Mrs. Lizzy. Salut.
Tuyo, Mohr.
Te adjunto un trozo de «nueva lingüística» sacado del Hermann.21
Amand Goegg, que viajaba por cuenta de la Liga de la Paz y de la Libertad; véase la carta de Engels del 10 de enero. Geck significa «petimetre», «fatuo». ↩
William Randal Cremer, carpintero, fue el primer secretario general del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Secretary: «secretario»; International Council: «Consejo Internacional». ↩
«Dimisión»; member of the Council: «miembro del Consejo». ↩
George Odger, zapatero, dirigente del Consejo de Oficios de Londres, había presidido el Consejo General desde 1864; el cargo de presidente se suprimió en septiembre de 1867. Chairman: «presidente de la sesión». ↩
Victor Le Lubez, emigrado francés en Londres, que había sido miembro del Consejo General. El London Trades Council era el Consejo de Oficios de Londres, que agrupaba a los sindicatos de la ciudad. ↩
Un comité londinense de la Liga de la Paz y de la Libertad. Edmond Beales, abogado, presidía la Liga de la Reforma (Reform League), que agitaba por el sufragio. President: «presidente». ↩
«La semana pasada». ↩
Johann Georg Eccarius, sastre, secretario general del Consejo General. El Bee-Hive era el semanario de los sindicatos de Londres. ↩
Auguste Nélaton, cirujano francés. ↩
Eugen Dühring, Natürliche Dialektik (Berlín, 1865). ↩
«De ahí aquellas lágrimas» (Terencio, Andria). ↩
Marx volverá sobre esto en el epílogo a la segunda edición de El capital (1873): los epígonos trataban a Hegel como en tiempos de Lessing se había tratado a Spinoza, como a un «perro muerto». ↩
El congreso de la Internacional de 1868 se reunió en Bruselas en septiembre. ↩
Anton Prokesch von Osten, diplomático austriaco; Friedrich von Gentz, publicista y consejero de Metternich; el conde Ernst zu Münster, ministro hanoveriano. Se publicaban entonces sus papeles y correspondencias. ↩
Helmuth von Moltke, jefe del estado mayor prusiano, había publicado en 1845 una historia de la campaña rusa en la Turquía europea de 1828-1829. ↩
En la primavera de 1861. ↩
«Esa pequeña embaucadora». ↩
The Irishman, semanario nacionalista de Dublín. ↩
«En realidad». ↩
La derogación de la Unión de Irlanda con Gran Bretaña (1800). ↩
Hermann, semanario alemán de Londres. ↩