Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 30 de abril de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1129, pp. 45-50) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Londres, 30 de abril de 1868.
Dear Fred:
Para el case1 que discutimos es indiferente que m (la plusvalía) sea cuantitativamente mayor o menor que la plusvalía producida en la propia rama de producción. Por ejemplo, si 100 m/(400 c + 100 v) = 20 %, y esto, a consecuencia de la caída del valor del dinero en ¹⁄₁₀, pasa a ser 110 m/(400 c + 110 v) (suponiendo que el valor del capital constante baje), es indiferente que el productor capitalista se embolse solo la mitad de la plusvalía que él mismo ha producido. Porque entonces la tasa de ganancia para él será = 55 m/(400 c + 110 v), mayor que antes, 50 m/(400 c + 100 v). Aquí mantengo la m para mostrar cualitativamente en la propia expresión de dónde viene la ganancia.2
Pero conviene que conozcas el método de desarrollo de la tasa de ganancia. Te indico, pues, la marcha en sus rasgos más generales de todos. En el libro II, como sabes, se expone el proceso de circulación del capital bajo los supuestos desarrollados en el libro I. Es decir, las nuevas determinaciones formales que nacen del proceso de circulación, como el capital fijo y el circulante, la rotación del capital, etc. Por último, en el libro I nos contentábamos con suponer que, si en el proceso de valorización 100 £ se convierten en 110, estas encuentran en el mercado los elementos en que han de convertirse de nuevo. Pero ahora examinamos las condiciones de ese encontrarlos, es decir, el entrelazamiento social de los distintos capitales, partes del capital y de la renta (= m) entre sí.
En el libro III llegamos luego a la transformación de la plusvalía en sus distintas formas y componentes separados entre sí.
I. La ganancia no es para nosotros, de entrada, más que otro nombre u otra categoría de la plusvalía. Como, por la forma del salario, todo el trabajo aparece como pagado, la parte no pagada de este aparece necesariamente como si no naciera del trabajo, sino del capital, y no de la parte variable de este, sino del capital total. Así la plusvalía adopta la forma de la ganancia, sin diferencia cuantitativa entre una y otra. No es más que su forma de manifestación ilusoria.
Además, la parte del capital consumida en la producción de la mercancía (el capital adelantado para producirla, constante y variable, menos la parte del capital fijo empleada pero no consumida) aparece ahora como precio de coste de la mercancía, porque para el capitalista la parte del valor de la mercancía que le cuesta a él es el precio de coste de la mercancía, mientras que el trabajo no pagado contenido en ella no entra, desde su punto de vista, en el precio de coste de esta. La plusvalía = ganancia aparece ahora como excedente de su precio de venta sobre su precio de coste. Llamemos, pues, W al valor de la mercancía y K a su precio de coste: W = K + m, por tanto W − m = K, por tanto W mayor que K. Esta nueva categoría del precio de coste es muy necesaria en el detalle del desarrollo posterior. De entrada se sigue que el capitalista puede vender la mercancía con beneficio por debajo de su valor (con tal de que sea por encima de su precio de coste), y esta es la ley fundamental para entender las nivelaciones producidas por la competencia.
Si la ganancia, pues, de entrada solo se distingue formalmente de la plusvalía, la tasa de ganancia, en cambio, se distingue realmente desde el primer momento de la tasa de plusvalía, porque en un caso es m/v y en el otro m/(c + v), de donde se sigue de entrada, como m/v es mayor que m/(c + v), que la tasa de ganancia es menor que la tasa de plusvalía, a no ser que c = 0.
Teniendo en cuenta lo desarrollado en el libro II, se sigue, sin embargo, que no hemos de calcular la tasa de ganancia sobre un producto cualquiera, por ejemplo el producto semanal en mercancías, sino que m/(c + v) significa aquí la plusvalía producida durante el año en relación con el capital adelantado durante el año (a diferencia del capital rotado). Aquí m/(c + v) es, pues, la tasa anual de ganancia.
Examinamos luego, en primer lugar, cómo la diferente rotación del capital (que depende en parte de la relación entre las partes circulantes y fijas del capital, en parte del número de rotaciones del capital circulante en el año, etc., etc.) modifica la tasa de ganancia permaneciendo igual la tasa de plusvalía.
Pero, dada la rotación y dado m/(c + v) como tasa anual de ganancia, examinamos cómo puede variar esta, con independencia de los cambios en la tasa de plusvalía e incluso en su masa.
Como m, la masa de plusvalía, es igual a la tasa de plusvalía multiplicada por el capital variable, si llamamos r a la tasa de plusvalía y p′ a la tasa de ganancia, p′ = r · v/(c + v). Aquí tenemos 4 magnitudes, p′, r, v, c, con 3 cualesquiera de las cuales podemos operar, buscando siempre la 4.ª magnitud como incógnita. Esto da todos los casos posibles de los movimientos de la tasa de ganancia en la medida en que son distintos del movimiento de la tasa y, to a certain extent,3 incluso de la masa de la plusvalía. Esto, naturalmente, les era inexplicable a todos los anteriores.
Las leyes así halladas —muy importantes, por ejemplo, para entender la influencia del precio de la materia prima en la tasa de ganancia— siguen siendo válidas comoquiera que se reparta luego la plusvalía entre el productor, etc. Eso solo puede cambiar la forma de manifestación. Además, siguen siendo directamente aplicables si se trata m/(c + v) como relación de la plusvalía producida socialmente con el capital social.
II. Lo que en I se trataba como movimientos, ya sea del capital en una rama de producción determinada, ya sea del capital social (movimientos por los que cambia su composición, etc.), se concibe ahora como diferencias entre las masas de capital invertidas en las distintas ramas de producción.
Se encuentra entonces que, suponiendo igual la tasa de plusvalía, es decir, la explotación del trabajo, la producción de valor, y por tanto la producción de plusvalía, y por tanto la tasa de ganancia, son distintas en las distintas ramas de producción. Pero de esas distintas tasas de ganancia la competencia forma una tasa de ganancia media o general. Esta, reducida a su expresión absoluta, no puede ser otra cosa que la plusvalía producida (anualmente) por la clase capitalista en relación con el capital adelantado en su volumen social. Por ejemplo, si el capital social = 400 c + 100 v y la plusvalía producida anualmente por él = 100 m, la composición del capital social = 80 c + 20 v, y la del producto (en tantos por ciento) = 80 c + 20 v ‖ + 20 m = 20 % de tasa de ganancia. Esta es la tasa general de ganancia.
Aquello a lo que tiende la competencia entre las masas de capital, de distinta composición, que se alojan en las distintas esferas de producción es el comunismo capitalista, a saber, que la masa de capital perteneciente a cada esfera de producción atrape una parte alícuota de la plusvalía total en la proporción en que forma parte del capital social total.
Esto solo se consigue si en cada esfera de producción (bajo el supuesto anterior de que el capital total = 80 c + 20 v y la tasa social de ganancia = 20 m/(80 c + 20 v)) el producto anual en mercancías se vende al precio de coste + 20 % de ganancia sobre el valor del capital adelantado (sin importar cuánto del capital fijo adelantado entre o no en el precio de coste anual). Pero para eso la determinación de los precios de las mercancías tiene que apartarse de sus valores. Solo en las ramas de producción en que la composición porcentual del capital es 80 c + 20 v coincide el precio K (precio de coste) + 20 % sobre el capital adelantado con su valor. Donde la composición es más alta (por ejemplo, 90 c + 10 v), este precio está por encima de su valor; donde es más baja (por ejemplo, 70 c + 30 v), por debajo de su valor.
El precio así nivelado, que reparte por igual la plusvalía social entre las masas de capital en proporción a su tamaño, es el precio de producción de las mercancías, el centro en torno al cual se mueve la oscilación de los precios de mercado.
Las ramas de producción en que hay monopolio natural quedan eximidas de este proceso de nivelación, aun cuando su tasa de ganancia sea más alta que la social. Esto es importante más adelante para el desarrollo de la renta de la tierra.
En este capítulo hay que desarrollar además las distintas causas de compensación entre las distintas inversiones de capital, que al vulgo le parecen otras tantas causas del origen de la ganancia.
Además: la forma de manifestación modificada que adoptan ahora, tras la transformación de los valores en precios de producción, las leyes sobre el valor y la plusvalía desarrolladas antes, que siguen siendo válidas.
III. Tendencia de la tasa de ganancia a caer con el progreso de la sociedad. Esto se sigue ya de lo desarrollado en el libro I sobre el cambio en la composición del capital con el desarrollo de la fuerza productiva social. Es este uno de los mayores triunfos sobre el pons asini4 de toda la economía anterior.
IV. Hasta aquí solo se ha tratado del capital productivo. Ahora se introduce una modificación por el capital comercial.
Según el supuesto anterior, el capital productivo de la sociedad = 500 (millones o miles de millones, n'importe).5 Y a saber: 400 c + 100 v ‖ + 100 m. p′, la tasa general de ganancia, = 20 %. Supongamos ahora que el capital comercial = 100.
Entonces hay que calcular los 100 m sobre 600 en lugar de 500. La tasa general de ganancia se reduce, por tanto, del 20 % al 16⅔ %. El precio de producción (para simplificar, supondremos aquí que los 400 c enteros, es decir, también todo el capital fijo, entran en el precio de coste de la masa de mercancías producida anualmente) es ahora = 583⅓. El comerciante vende a 600 y, si prescindimos de la parte fija de su capital, realiza por tanto sobre sus 100 un 16⅔ %, lo mismo que los capitalistas productivos, o, en otras palabras, se apropia ⅙ de la plusvalía social. Las mercancías se venden —en masse y a escala social— a su valor. Sus 100 £ (prescindiendo de la parte fija) solo le sirven de capital dinerario circulante. Lo que el comerciante se traga de más es o simple estafa, o especulación con la oscilación de los precios de las mercancías, o, en el caso del minorista propiamente dicho, salario, aunque sea por un piojoso trabajo improductivo, bajo la forma de ganancia.
V. Ahora hemos reducido la ganancia a la forma en que aparece dada en la práctica, según nuestros supuestos, a 16⅔ %. Viene luego la escisión de esta ganancia en ganancia empresarial e interés. El capital que rinde interés. El sistema de crédito.
VI. Transformación de la superganancia en renta de la tierra.
VII. Por fin hemos llegado a las formas de manifestación que sirven de punto de partida al vulgo: la renta de la tierra procedente de la tierra, la ganancia (el interés) del capital, el salario del trabajo. Pero desde nuestro punto de vista la cosa se ve ahora de otro modo. El movimiento aparente se explica. Además, queda derribado el disparate de A. Smith, convertido en pilar de toda la economía anterior, según el cual el precio de las mercancías se compone de esas 3 rentas, es decir, solo de capital variable (salario) y plusvalía (renta de la tierra, ganancia, interés). El movimiento de conjunto en esta forma aparente. Por último, como esas 3 (salario, renta de la tierra, ganancia [interés]) son las fuentes de ingresos de las 3 clases de los terratenientes, los capitalistas y los asalariados, la lucha de clases como conclusión, en la que se resuelven el movimiento y la disolución de toda esta mierda.
Nuestra joven pareja está de vuelta desde la semana pasada, muy liebessick.6 Tienen casa junto a Primrose Hill, donde se han instalado esta noche.
Te adjunto cartas de Kugelmann, etc. A Schily le he mandado lo que deseaba, pero no de la manera pueril en que lo pedía.7 Dentro de unos días cumplo 50. Si aquel teniente prusiano te dijo: «Ya 20 años de servicio y todavía teniente», yo puedo decir: ¡medio siglo a cuestas y todavía pobre de solemnidad! ¡Cuánta razón tenía mi madre! «¡Si Karell hubiera hecho capital en vez de etc.!»
Salut. Tuyo, K. Marx.
De carbunco, solo una señal muy pequeña en la cadera derecha, pero seguramente desaparecerá sin dejar rastro.
Ernest Jones ha hecho el ridículo con su manera floja y de nisi prius8 de defender a Burke. Burke ha logrado por lo menos un triunfo: obligar al viejo asno de Bramwell a quitarse la careta hipócrita del temper9 y dar rienda suelta a su vil alma de perro.10
«Caso». ↩
Marx vuelve sobre el ejemplo de su carta del 22 de abril y responde a la objeción de Engels en la del 26 de abril. En las fórmulas, c es el capital constante, v el capital variable y m la plusvalía (Mehrwert); W es el valor (Wert) de la mercancía y K su precio de coste (Kostpreis). ↩
«Hasta cierto punto». ↩
«Puente de los asnos»: la dificultad en que tropiezan los torpes. ↩
«Da igual». ↩
Mezcla de alemán e inglés (lovesick): «enferma de amor». Laura Marx y Paul Lafargue, casados el 2 de abril de 1868, volvían del viaje de bodas. ↩
Victor Schily, abogado de Tréveris emigrado en París, amigo de Marx. ↩
Los tribunales de nisi prius eran en Inglaterra los que juzgaban con jurado las causas civiles ordinarias: Marx reprocha a Jones haber defendido el caso como un pleito corriente. ↩
«Moderación», «ecuanimidad». ↩
Ernest Jones (1819-1869), antiguo dirigente cartista, abogado en Manchester, defendió en abril de 1868 al feniano Richard O'Sullivan Burke, juzgado en Londres; el juez era George Bramwell. ↩