Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 3 de julio de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1286, pp. 199-201) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

3 de julio de 1869.

Dear Fred:

¡Mis mejores felicitaciones por tu huida del cautiverio de Egipto!

En honor de este acontecimiento me he tomado «una copa de más», aunque ya tarde, por la noche, y no como los gendarmes prusianos antes de que salga el sol.

Te adjunto una carta de mucha enjundia de Wilhelm. Verás por ella que de repente se ha nombrado mi tutor y me prescribe todo lo que yo «tengo que» hacer.

Tengo que ir a su congreso de agosto, tengo que dejarme ver por los obreros alemanes; tengo que mandar a vuelta de correo las tarjetas de la Internacional (después de que ellos, preguntados dos veces, llevaran 3 meses sin contestar), ¡tengo que darle un repaso al Manifiesto comunista!1 ¡Tengo que ir a Leipzig!

¿No es de lo más ingenuo que, en la misma carta en que se lamenta de no poder devolver las 2 £ (que yo adelanté por él a Eccarius), me ofrezca a mí dinero para el viaje a Alemania? Toujours le même!2

Contigo parece moralmente indignado. Ya le he contestado que interpreta mal tu carta. Para este hombre es del todo incomprensible que las convicciones y la buena administración no sean en absoluto polos opuestos, como él supone en la gestión de su periódico y como los demás tienen que suponer también si no quieren volverse suspects.3

Nuestro Wilhelm es un sanguíneo y un embustero. Así que seguramente vuelve a exagerar mucho al describir la victoria sobre Schweitzer. Pero algo de verdad habrá. Schweitzer no habría dado ese paso atrás hacia la iglesia de la Hatzfeldt si no estuviera tambaleándose en su propia asociación. Por otra parte, con la torpe escenificación de su último golpe de Estado ha acelerado la descomposición general. Espero que, como consecuencia de esta historia, el movimiento obrero alemán salga por fin de la fase de la enfermedad infantil lassalleana y que lo que quede de ella se pudra en un simple aislamiento sectario.4

En cuanto a los diversos «mandamientos absolutos» de Wilhelm, le he contestado to this effect:5

No siento la menor necesidad de dejarme ver por los obreros alemanes, y no voy a su congreso. Cuando se hayan adherido de verdad a la Internacional y se hayan dado una organización de partido decente —y la jornada de Núremberg ha demostrado lo poco que hay que fiarse de meras promesas, tendencias, etc.—,6 ya se presentará by and by la ocasión. Además, tiene que quedar clearly entendido que la nueva organización no puede ser para nosotros ni «Partido Popular» ni iglesia lassalleana. Si fuéramos ahora, ¡tendríamos que hablar contra el Partido Popular, cosa que a Wilhelm y a Bebel no les haría ninguna gracia! Y aunque ellos —mirabile dictu— lo admitieran, tendríamos que echar directamente nuestro peso en la balanza contra Schweitzer y compañía, cuando el vuelco tiene que aparecer como obra libre de los propios obreros.7

En cuanto a amueblar de nuevo el «Manifiesto», ya lo pensaríamos cuando hayamos visto las resoluciones de su congreso, etc.

Que se quede con sus 2 £ y no se preocupe por mi dinero para el viaje. Alabo su actitud contra Becker.

Hasta aquí. —

Con Meissner, lo mejor será que hable yo con él. Pero si tienes tiempo (sobre todo si no te molesta el ojo) para dejar algo terminado, se negocia mejor con manuscrito que sin él. Lo que sí sé es que Meissner prefiere 5 pliegos a 2. Cuanto más pequeño es el folleto, más engorrosa es su venta, según me dijo él mismo.

¿Qué dices de la conducta del virtuoso Gladstone y del puritano Bright en lo de Overend, Gurney y Cía.?8

También es muy bonita la declaración de Bruce sobre el fusilamiento de Mold, que no fue tan innocent como contaron los periódicos de Manchester. Así que la Riot Act no hace falta leerla.9 Basta con que cualquier cazador de zorros que haga de unpaid magistrate le susurre al oficial al oído que dispare. Y ni siquiera eso hace falta. Los soldados pueden usar sus rifles en selfdefence (cuya necesidad les toca juzgar a ellos). Pero entonces habría que abolir también las arms acts y que cada cual pudiera usar su propio rifle en selfdefence contra los soldados.10

El asunto Gurney, o sea, la actitud del Gobierno en él, ditto en el asunto de Mold, y por último el chanchullo de los ministros con Lamuda y otros canallas contra la Trades-Unions-Bill, han roto aquí, entre los obreros de Londres, el maldito hechizo de los nombres de Gladstone y Bright.11

Laura ha estado 14 días enferma y en cama; dicen que ya está repuesta. Han dejado su piso y en octubre se mudarán a un barrio más aireado (Montmartre o así).

Best compliments to all.12

El Moro.

  1. Umficken, palabra vulgar: «rehacer», «arreglar». Liebknecht quería una nueva edición del Manifiesto del Partido Comunista. El «congreso de agosto» es el de Eisenach (7-9 de agosto de 1869), que fundó el Partido Obrero Socialdemócrata. ↩

  2. «¡Siempre el mismo!». ↩

  3. «Sospechosos». Liebknecht dirigía el Demokratisches Wochenblatt de Leipzig, que en octubre de 1869 pasó a llamarse Der Volksstaat. ↩

  4. Véase la carta de Engels del 22 de junio de 1869. Schweitzer había decretado la fusión con la fracción de la condesa Hatzfeldt sin consultar a los miembros. ↩

  5. «En este sentido». ↩

  6. El congreso de la Unión de Asociaciones Obreras Alemanas celebrado en Núremberg del 5 al 7 de septiembre de 1868, que se pronunció por el programa de la Internacional. By and by: «con el tiempo». ↩

  7. Mirabile dictu: «cosa admirable de decir». ↩

  8. La banca londinense Overend, Gurney & Co., cuya quiebra en mayo de 1866 desató una crisis financiera; en 1869 sus directores fueron procesados por fraude. ↩

  9. El 2 de junio de 1869, en Mold (Gales), la tropa disparó contra una multitud que protestaba por la condena de unos mineros y mató a varias personas. Henry Austin Bruce era ministro del Interior. La Riot Act (ley de motines de 1714) obligaba a leer una proclama a la multitud antes de dispersarla por la fuerza. Innocent: «inocente». ↩

  10. Unpaid magistrate: juez de paz no retribuido, por lo general un terrateniente. Selfdefence: «defensa propia». Arms acts: leyes que restringían la tenencia de armas, sobre todo en Irlanda. ↩

  11. El proyecto de ley sobre los sindicatos (Trades Unions Bill) que se discutía en los Comunes en 1869. ↩

  12. «Saludos cordiales a todos». ↩