Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 22 de febrero de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1345, pp. 285-286) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 22 de febrero de 1870.

Querido Mohr:

Si Imandt hubiera ido enseguida a un solicitor,1 como hizo el cónsul de la Alemania del Norte, lo más probable es que le hubieran dicho que una deuda contraída en el extranjero no es exigible ante los tribunales en Escocia; ¿o va a ser Escocia una excepción entre todos los demás países? El Code civil dice sobre la prescripción, artículo 2262, que todas las acciones prescriben a los 30 años; artículo 2265: quien adquiere una cosa de buena fe prescribe a los 10 o 20 años, según el caso; artículo 2271: la acción de los maestros y profesores de ciencias y artes por la enseñanza que dan por meses prescribe a los 6 meses. Como este último artículo no viene al caso, la demanda se ha presentado claramente solo para interrumpir la prescripción en la Prusia renana, o también para probar si Imandt se deja intimidar por miedo a quedar en evidencia y paga. Puede que sus pagarés estén firmados bajo palabra de honor, y entonces sí que podría quedar muy mal en su posición. Una citación judicial interrumpe la prescripción según el artículo 2244.2

Las revelaciones de Katkov sobre Bakunin no valen gran cosa. No se dice a quién habría escrito esas cartas arrepentidas. Pedir dinero prestado es un medio de vida demasiado corriente entre los rusos para que un ruso se lo reproche a otro. Y que Bakunin usara los 6000 rublos que le prestaron para huir y no para pagar al otkupshchik3 es francamente ridículo. Y que un deportado a Siberia se dirija alguna vez también a Katkov, aunque por lo demás no sienta ninguna simpatía por él, tampoco es para tanto. A Bakunin le fastidiará, pero no veo que Gaudissart vaya a sacar mucho provecho de ello.4

A Gaudissart, por lo de su propósito con Flerovski, puedes decirle que, si a un editor inglés le apetece meterse en ello, se buscará un traductor que traduzca at the market rate,5 que es algo muy distinto de lo que Gaudissart llama «pagar bien», y que lo termine en 2 o 3 meses y no necesite un año entero. Que no se crea Gaudissart que es el único que sabe ruso. Para volver sobre los demás puntos ya habrá tiempo cuando de verdad haya encontrado editor. Por lo demás, no hace ningún daño que Gaudissart haga reconocimientos entre los publishers6 de Londres. Si encontrara a alguien, cosa que me cuesta creer, se podría aprovechar más adelante ese contacto. El prólogo lo puedes rechazar muy bien alegando que sería arrogante por tu parte querer introducir un libro ajeno en la literatura inglesa antes de haber sido introducido tú mismo en ella con una edición inglesa de tu propio libro.

Apropos! ¿Por qué no pones a Eccarius a tratar en el Volksstaat las cochinadas de las cárceles?7

Lo del segundo reparto de Polonia a espaldas de Austria Sybel sí lo menciona, pero también ahí intenta demostrar que Prusia tenía derecho a hacerlo por alguna traición austriaca anterior. Todo su razonamiento es este: si Prusia se alía con Rusia contra Austria, eso está en orden, pero si Austria intenta aliarse con Rusia contra Prusia, eso es traición. Los granalemanes y austriacos, Arneth, Vivenot y compañía, sostienen a su vez lo contrario;8 de modo que las dos escuelas de amañadores de la historia se portan ahora frente a Rusia tan tontamente como entonces las dos potencias alemanas.

Las malditas leyes irlandesas todavía no las tengo. A Giraldus Cambrensis lo he descubierto: en Bohn está traducido por 5 chelines.9 Ahora estoy con Wakefield, que tiene muchas cosas buenas sobre el clima, el suelo, etc., con toda clase de fárrago en medio.10 El hombre se cree eruditísimo y cita con predilección morralla alemana, holandesa, danesa, etc.

Hacía mucho que no me reía tanto como ayer, cuando leí en el Volksstaat la carta de París de Moses sobre Flourens y las demás «fuerzas» nuevas que sustituyen y desplazan a los viejos Blanqui, etc.11 Este viejo animal sigue eternamente igual. Wilhelm, ídem: sus últimas noticias el 19 de febrero son: Hannover, 13 de enero. Lörrach, 23 de enero. Múnich, 25 de enero. ¡Ernsthal, 17 de enero!

Por lo demás, en Francia las cosas van deprisa. Jules Favre no podía hacer nada mejor que declararse con tanta vehemencia contra toda violencia y a favor del progreso, limitado si se quiere, pero pacífico.12

Mi traslado a Londres a finales del próximo verano ya está decidido. Lizzie me ha declarado que cuanto antes se vaya de Manchester, mejor; ha tenido alguna gresca con parientes y se ha hartado de todo esto. Nos libramos de la casa en septiembre, así que entre julio y septiembre hay que dejar el asunto arreglado.

Saludos cordiales.

Tuyo, F. E.

  1. «Abogado». Peter Imandt, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, era profesor en Dundee; véase 1870-02-21 Marx a Engels. ↩

  2. El Código civil francés seguía vigente en la Prusia renana. ↩

  3. El arrendatario del monopolio del aguardiente en la Rusia de los zares. ↩

  4. Sigismund Borkheim, al que Marx y Engels llamaban «Gaudissart». ↩

  5. «A precio de mercado». ↩

  6. «Editores». ↩

  7. Johann Georg Eccarius, sastre, miembro del Consejo General; se trata del trato a los presos fenianos. ↩

  8. Los historiadores austriacos Alfred von Arneth y Alfred von Vivenot. Los «granalemanes» eran los partidarios de una unidad alemana que incluyera a Austria. ↩

  9. La traducción inglesa de las obras históricas de Giraldus Cambrensis publicada en la Bohn's Antiquarian Library (1863). ↩

  10. Edward Wakefield, An Account of Ireland, Statistical and Political (Londres, 1812). ↩

  11. Moses Hess, socialista alemán, corresponsal en París del Volksstaat. Auguste Blanqui, el veterano revolucionario francés. ↩

  12. Jules Favre, abogado, uno de los jefes de la oposición republicana moderada en el Cuerpo Legislativo. ↩