Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 5 de julio de 1870 (el lugar no figura en la carta). Con una posdata en inglés de su hija Jenny. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1377, pp. 331-335) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
5 de julio de 1870.
Dear Fred:
Tienes que disculpar la interrupción de la correspondencia desde mi vuelta a Londres. There was so much international and other business pressing upon me.1
Dupont, que tiene a una de sus hijas (la baby) de momento en casa de su cuñado, a la segunda en casa de Serraillier y a la tercera consigo —todas niñas pequeñas—, había recibido entretanto dos offers2 como una especie de manager o de overlooker jefe3 (en fábricas de instrumentos musicales de viento), una de París y otra de Manchester. Le desaconsejé la n.º I, porque allí no solo lo detendrían pronto, sino que además quedaría absorbido por completo en quarrels4 con las distintas camarillas. En cambio, le aconsejé mucho la n.º II, a pesar de lo que le repugnaba. Así que ha aceptado en J. Higham, 131 Strangeways, Manchester (Brass Musical Instruments).
La dificultad es que tiene que llevarse enseguida a una de las niñas, la n.º II, y quiere que las otras dos vayan dentro de unas semanas. Por eso necesita una casita en Manchester y alguna mujer de confianza para cuidar de las niñas y para el domestic management.5 Sus ingresos, de momento, 3 £ weekly. ¿No podría Lizzy hacer algo para esto último, directa o indirectamente?
Dupont es en política un hombre de carácter, pero en privado es enormemente débil. D’abord,6 aguanta muy poco el alcohol sin ponerse enseguida muy excited. Secondly,7 se deja dominar y explotar fácilmente por quienes le rodean.
Quizá vaya a Manchester todavía en el curso de esta semana. En todo caso te escribiré antes el día de su llegada.
Por la carta adjunta de Meissner verás cómo están las cosas allí. A las cartas apremiantes de Kugelmann, que el 12 de agosto sale para Karlsbad y espera mi declaración para alquilar la casa, contesté con la carta de Meissner. Le recordé que Meissner, en su presencia, me había dado perspectivas firmes de una segunda edición y de un pago para la feria de Pascua, y añadí que, under present circumstances,8 no podía decir ni cuándo ni si iría siquiera a Karlsbad. Hence9 su carta adjunta. Todavía no le he contestado, porque estamos esperando respuesta de Dublín sobre la fotografía de O’Donovan Rossa.10
Lafargue me había anunciado que un joven ruso, Lopatin, me traería una carta de recomendación suya. Lopatin vino a verme el sábado; le invité para el domingo (estuvo con nosotros desde las 10 o’clock hasta las 12 de la noche) y el lunes volvió a Brighton, donde vive.
Es todavía muy joven; estuvo 2 años en el calabozo y después 8 meses en una fortaleza del Cáucaso, de donde se escapó. Es hijo de un noble pobre y en la universidad de San Petersburgo tuvo que ganarse el pan dando clases. Ahora vive muy pobremente de traducciones para Rusia. Vive en Brighton porque allí puede bañarse en el mar 2 o 3 veces al día gratis, a cierta distancia de la playa oficial.
Una cabeza muy despierta y crítica, de carácter alegre, estoico como un campesino ruso que se conforma con lo que encuentra. Punto débil: Polonia. Sobre ella habla exactamente como un inglés —say an English chartist of the old school—11 sobre Irlanda.
Me contó que toda la historia de Nechaev (23 años) es una completa patraña. Nechaev nunca ha estado en una cárcel rusa, el Gobierno ruso nunca ha intentado asesinarlo, etc.
La cosa es así. Nechaev (uno de los pocos agentes de Bakunin en Rusia) pertenecía a una sociedad secreta. Otro joven, X., rico y entusiasta, apoyaba con dinero a esta sociedad por medio de Nechaev. One fine morning12 X. le declaró a Nechaev que no daría ni un kopek más, porque no sabía qué se hacía con el dinero. Entonces el señor Nechaev (quizá porque no podía rendir cuentas del dinero) propuso a sus compañeros de conspiración asesinar a X., porque en el futuro podría cambiar de opinión y convertirse en traidor. Y en efecto lo asesinó. Así que el Gobierno lo persigue simplemente como asesino vulgar.13
Lopatin, en Ginebra, pidió primero cuentas personalmente a Nechaev (por sus mentiras), y este se disculpó alegando la utilidad política del efecto sensacional para la llamada causa. Lopatin le contó luego la historia a Bakunin, que le dijo que, como bon vieillard,14 se lo había creído todo. Bakunin pidió entonces a Lopatin que lo repitiera en presencia de Nechaev. Lopatin fue enseguida con Bakunin a ver a Nechaev, y allí se repitió la escena. Nechaev se calló. Mientras Lopatin estuvo en Ginebra, Nechaev se mantuvo muy modesto y no rechistó. En cuanto Lopatin se fue a París, empezó otra vez la comedia de monos. Poco después Lopatin recibió de Bakunin una carta insultante sobre este asunto. Él le contestó todavía más insultante. Resultado: Bakunin escribió una carta de pater peccavi15 (que Lopatin tiene aquí), pero il est un bon vieillard crédule.16 (En passant: Lopatin dice que frases enteras de Borkheim son en ruso absolutamente ininteligibles y un disparate absoluto, no solo gramaticalmente incorrectas, sino «gar nisch»17. Y el loco de Borkheim, según me contó antes de mi encuentro con Lopatin, ha hecho llegar entretanto su engendro, por medio del amigo Eichhoff, a un alemán de Berlín que trabaja de intérprete de ruso para la policía berlinesa, para que este le extienda un certificado oficial de que él sabe escribir en ruso. ¡El talento de nuestro Gaudissart18 para lo cómico involuntario es de verdad unrivalled!)19
Chernyshevski, según me dijo Lopatin, fue condenado en 1864 a 8 años de travaux forcés20 en las minas de Siberia, así que todavía le quedan dos años de trabajos. El primer tribunal fue lo bastante decente como para declarar que no había absolutamente nada contra él y que las supuestas cartas secretas de complot subversivo eran forgeries21 evidentes (como lo eran). Pero el Senado, por orden imperial, anuló altísimamente esta sentencia y mandó a Siberia al astuto hombre que era tan «hábil», decía la sentencia, «que mantenía sus escritos en una forma legalmente intachable y, sin embargo, servía en ellos públicamente veneno». Voilà la justice russe.22
Flerovski está en mejor situación. ¡Solo está en destierro administrativo en un pueblucho entre Moscú y Petersburgo!
Habías olido bien que Flerovski es un seudónimo. Pero Lopatin dice que el nombre, aunque no es originariamente ruso, es frecuente entre los curas rusos (sobre todo entre los monks,23 que lo tienen por la traducción rusa de Fleury y tienen la misma pasión por los nombres perfumados que los judíos alemanes).24 Lopatin es naturalista de formación. Esa fue su especialidad. Pero también ha llevado negocios comerciales, y sería una suerte que se le pudiera encontrar algo así. Hablaré de ello con Borkheim y con Pohl. Sobre París, etc., la próxima vez.
Tuyo, Mohr.
Apropos! Jennychen quiere saber si no debería nombrarte como autor de la nota.25
Además —es muy testaruda—, no quiere permitirme cambiar algunas palabras del manuscrito sin tu permiso especial.
My best compliments to Mrs. Lizzy.26
[Posdata de Jenny Marx]
5 de julio de 1870.
Dear Engels:
Muchísimas gracias por tu carta y por las notas, tan interesantes. Solo espero que el señor Risse las adorne con las Judenkirschen27 de las que parece tener buena provisión. Para el retrato de O’Donovan Rossa he escrito a Pigott. Si no puede conseguirse una buena fotografía, puedo, desde luego, como dices, mandarle a Kugelmann el grabado que apareció en el Irishman.
Con muchas gracias, quedo
Afectuosamente tuya, Jenny.
«Había tantos asuntos de la Internacional y de otro tipo apremiándome.» ↩
«Ofertas». ↩
«Gerente»; «capataz». ↩
«Disputas». ↩
«Gobierno de la casa». ↩
«Primero». ↩
«En segundo lugar». ↩
«En las circunstancias actuales». ↩
«De ahí». ↩
Jeremiah O’Donovan Rossa (1831-1915), dirigente feniano condenado a trabajos forzados en 1865, cuyo trato en la cárcel denunció Jenny Marx en la prensa. Kugelmann quería su retrato. ↩
«Digamos, un cartista inglés de la vieja escuela». ↩
«Una buena mañana». ↩
El estudiante Ivan Ivanov, asesinado en Moscú en noviembre de 1869 por el grupo de Nechaev. Vulgaris: «vulgar» (latín). ↩
«Buen viejo». ↩
«Padre, he pecado»: carta de arrepentimiento. ↩
«Es un buen viejo crédulo». ↩
Imitación burlona del habla de Borkheim: «gar nichts», «nada en absoluto». Sigismund Borkheim (1825-1885), periodista demócrata alemán en Londres, amigo de Marx, que había aprendido ruso y escribía contra Herzen y Bakunin. ↩
Personaje de Balzac (L’Illustre Gaudissart), viajante de comercio charlatán. ↩
«Sin rival». ↩
«Trabajos forzados». ↩
«Falsificaciones». ↩
«Ahí tienes la justicia rusa». ↩
«Monjes». ↩
Generalización con prejuicio antisemita, corriente en la época. ↩
Una nota de Engels sobre Irlanda que Jenny enviaba a Kugelmann; véase 1870-07-06 Engels a Marx. ↩
«Mis mejores recuerdos a la señora Lizzy». ↩
«Cerezas de judío»: alquequenjes; el nombre popular alemán arrastra un prejuicio antisemita. No nos consta quién es el señor Risse. ↩