Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Londres, escrita en Karlsbad el 1 de septiembre de 1874. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1442, pp. 419-420) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

1 de septiembre de 1874.

Germania, am Schloßberg, Karlsbad, Austria.1

Querido Fred:

El miércoles que viene hará dos semanas que estoy aquí, y mi pólvora, alias money,2 llegará justo para una tercera semana. Si me escribes, hazlo por favor a las señas de arriba, pero en el sobre a nombre de Miss Eleanor Marx. A Tussy la cura le ha sentado de maravilla; yo me siento mejor, pero el insomnio todavía no está dominado.

Los dos vivimos estrictamente según la regla. A las 6 de la mañana, a los manantiales respectivos, donde tengo que beber siete vasos. Entre dos vasos, siempre 15 minutos, en los que se pasea arriba y abajo; después del último vaso, un walk3 de una hora, y por fin café. Por la noche, antes de acostarse, todavía un vaso frío.

Yo, hasta ahora, reducido a Pumpenheimer4 como bebida profana; Tussy, en cambio, recibe daily5 1 vaso de cerveza de Pilsen, que yo miro de reojo con envidia. El médico que Kugelmann6 me ha prescrito, un austriaco que en sus modales, su lenguaje, etc., se parece al famoso general Cecilia,7 al principio no estaba nada tranquilo por mi estancia. Por consejo suyo me he inscrito como Charles Marx, rentista, Londres, y ese «rentista» tiene por consecuencia que pago el doble de tasa de balneario, tanto por mí como por Eleanor, a la digna caja municipal, pero ha alejado la sospecha de que yo sea el famoso Karl Marx. Ayer, sin embargo, me denunciaron como tal en el Sprudel8 (diario de balneario), un periodicucho de chismes de Viena, y, a mi lado, al patriota polaco conde Plater9 (buen católico, aristócrata liberal) como «jefe de los nihilistas rusos». Pero esto llega ahora probablemente demasiado tarde, porque tengo recibo del municipio de haber pagado la tasa de balneario. También habría podido alojarme mucho más barato de lo que me ha alojado Kugelmann, pero en mis circunstancias específicas, por lo del aspecto respetable, era útil, tal vez necesario. Bajo ningún concepto volveré, aunque Kugelmann todavía no lo sabe, por Hannover, sino por el camino del sur, por el que vine. Este hombre me aburre con sus lloriqueos sentimentales —o groserías—, con los que se amarga la vida a sí mismo y a su familia sin ningún motivo. En cambio, es posible que tenga que quedarme cinco semanas en Karlsbad.

Los alrededores son muy bonitos, y uno no se cansa de corretear por los montes de granito cubiertos de bosque. Pero en estos bosques no vive ni un pájaro. Los pájaros están sanos y no les gustan los vapores minerales.

Espero que Jennychen se haya repuesto un poco.

Muchos saludos a todos de parte del Mohr.

  1. La casa Germania, en el Schloßberg de Karlsbad, donde se alojaban Marx y Eleanor. ↩

  2. «Alias dinero». ↩

  3. «Paseo». ↩

  4. Agua de la bomba, con nombre de vino del Rin en broma. ↩

  5. «A diario». ↩

  6. Ludwig Kugelmann, médico de Hannover y amigo de Marx, que estaba también en Karlsbad. ↩

  7. Napoléon La Cécilia, general de la Comuna de París, emigrado luego a Londres. ↩

  8. Nombre también del principal manantial caliente de Karlsbad. ↩

  9. Władysław Plater, conde polaco emigrado, que vivía en Suiza. ↩