Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Londres, escrita en Brighton el 23 de febrero de 1877. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1457, pp. 447-448) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
42 Kings Road, Brighton, 23 de febrero de 1877.
Querido Mohr:
La semana pasada escribí a Bignami,1 me suscribí a La Plebe y le escribí sobre las elecciones.2 Hace tres días, antes de salir de viaje, recibí tres números; algunos que faltan me los mandará más adelante. Mi intervención no podía llegar en momento más oportuno.
La Plebe del 7 de enero informa del juicio ante el tribunal de jurados contra el questore (director de policía) de Turín, Bignami (el mismo que convidaba a Terzaghi al «vermut», véase la Alliance de la Démocratie Socialiste),3 por malversación (tout comme chez nous!).4 Un tal Blandini, policía, declara que por orden de Bignami registró pro forma la casa de Terzaghi, pero que también recibió de Bignami la orden de llevarse solo lo que Terzaghi le diera. Cuando se dictó contra Terzaghi una orden de detención, otro policía, Premerlani, lo habría detenido antes por orden de Bignami; Terzaghi era un agente segreto di Bignami che gli dava tre lire (francos) al giorno.5 A lo que dice La Plebe: aquí se ve cómo se usan los fondi segreti dei governi di classe.6
Contesta a eso un periodiquillo bakuninista, Il Martello7 —por el nombre reconozco a mi Cafiero—.8 Como no podía entrar en el asqueroso caso Terzaghi, el periodiquillo se agarra a los fondi segreti dei governi di classe: así que también entre vosotros los governi non di classe tendrán fondos secretos, así que también entre vosotros todo seguirá como antes, y luego toda la perorata archianarquista que l'on sait.9 La Plebe le contesta como es debido y a continuación arremete contra el Bulletin Jurassien,10 que, puesto furioso por cuatro líneas de La Plebe, hace como si la furiosa fuera La Plebe, cuando las insinuaciones jurasianas solo la han dejado edificata.11 Por lo demás, habría que ser muy ingenuo para morder ciertos anzuelos de gente que, enferma de envidia, llama a una puerta tras otra para mendigar, a fuerza de calumnias, un poco de animosidad contra nosotros. La mano que desde hace tiempo siembra la cizaña y las provocaciones es bastante conocida, de modo que sus manejos jesuíticos se calan enseguida e gli onesti non ne facciano tontosto giustizia.12 En el mismo número, una correspondencia de E. Dörenberg (Drbg, de la Berliner Freie Presse)13 sobre las elecciones en Berlín.
El número del 16 de febrero trae una correspondencia de Bruselas, firmada «C. D.-P.»,14 sobre el nuevo movimiento flamenco por una ley de fábricas y el sufragio universal, que termina así: «Creemos además que con este método llegaremos más pronto y más limpiamente a la emancipación del proletariado que quedándonos ahí, ladrando a la luna durante años y cuartos de siglo, esperando a que mamá Revolución se digne venir a romper las cadenas de los trabajadores».15 Además, menciona el llamamiento del viejo Becker16 como síntoma, y en tono muy amistoso.
Hoy, carta muy entusiasta de Bignami, en la que dice que publicará mis cosas sobre las elecciones y confirma que la federazione dell'alta Italia, que va de Venecia a Turín y celebra congreso estos días, vuole lottare sul terreno del suffragio universale.17 La Plebe es su órgano oficial.
Así pues, ya está abierta la brecha en la fortaleza de abogados, literatos y vagos que había en Italia. Lo mejor es que todos los viejos aliancistas de Milán, Mauro Gandolfi, etc., de los tiempos de Cuno,18 parecen haberse sumado. En efecto, en una ciudad industrial como Milán un seudomovimiento obrero solo era posible por poco tiempo. Y la Alta Italia decide sobre la larga península campesina no solo en lo estratégico, sino también en lo que toca al movimiento obrero.
El gobierno mundial de Neuchâtel19 ya solo tiene, pues, indiscutida a España, ¿y cuánto durará eso?
Por cierto, para seguir más de cerca estos acontecimientos ya sería hora de que el señor Demuth se suscribiera al Bulletin Jurassien, como quedamos. Tenemos que saber qué anatemas lanza el dictador universal y vicario de la Santa Sede.20
Muchos saludos a todos.
Tuyo, F. E.
Enrico Bignami, periodista italiano, director de La Plebe de Lodi (luego de Milán), periódico socialista que se apartaba entonces de los bakuninistas. ↩
Las elecciones al Reichstag alemán del 10 de enero de 1877, en las que los socialdemócratas obtuvieron cerca de medio millón de votos. Engels escribió sobre ellas para La Plebe. ↩
Carlo Terzaghi, que se hacía pasar por internacionalista en Turín, era un confidente de la policía; el folleto L'Alliance de la démocratie socialiste et l'Association internationale des travailleurs (1873) lo desenmascaraba. El questore Bignami no tiene nada que ver con Enrico Bignami. ↩
«¡Igual que en casa!». ↩
«Terzaghi era un agente secreto de Bignami, que le daba tres liras diarias». ↩
«Fondos secretos de los gobiernos de clase». ↩
«El Martillo», periódico anarquista italiano. ↩
Carlo Cafiero, internacionalista italiano, primero cercano a Engels y desde 1872 partidario de Bakunin. ↩
«Que ya conocemos». ↩
El Bulletin de la Fédération jurassienne, órgano de los bakuninistas suizos, dirigido por James Guillaume. ↩
«Edificada». ↩
«Y la gente honrada no tarde en hacerle justicia». Engels copia el italiano de La Plebe, con su errata tontosto (por tantosto, «enseguida»). ↩
La Berliner Freie Presse, diario socialdemócrata de Berlín (1876-1878). ↩
César De Paepe, socialista belga, miembro de la Internacional. ↩
En italiano en el original: Noi crediamo altresi di arrivare, con questi metodo, più prontamente e più puramente all' emancipazione del proletario, piuttosto che star lì, abbaiando alla luna per degli anni e dei quarti di secolo, e attendendo che mamma Rivoluzione voglio degnarsi di venire a spezzarsi le cotene dei lavoratori. ↩
Johann Philipp Becker, veterano de la revolución de 1849 y de la Internacional en Ginebra. ↩
«Federación de la Alta Italia […] quiere luchar en el terreno del sufragio universal». ↩
Theodor Cuno, ingeniero alemán que en 1872 organizó la Internacional en Milán contra los bakuninistas, hasta que fue expulsado de Italia. ↩
La Federación del Jura y su dirigente James Guillaume, que vivía en Neuchâtel. ↩
James Guillaume, heredero de Bakunin, muerto en julio de 1876. ↩