Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Argenteuil, escrita en Bridlington Quay el 6 de agosto de 1881. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1503, pp. 507-508) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

1 Sea View, Bridlington Quay, Yorkshire, 6 de agosto de 1881.

Querido Mohr:

Tu carta llegó anteanoche casi abierta, gracias al sobre. Para ayer teníamos concertada una excursión a Flamborough Head, de modo que no llego a contestar hasta hoy.

Por las miserables 30 £ no te salgan canas. Si no me dices lo contrario, mandaré el cheque con tiempo de sobra a Tussy, a quien tú darás instrucciones. Pero si necesitas más, házmelo saber y haré el cheque mayor. Es que solo me he traído unos pocos impresos de cheque y tengo que administrarlos.

Muchas gracias por las noticias sobre la enferma. Yo, en tu lugar, cumpliría lo más exactamente posible el plazo fijado por Donkin; el médico de allí te ayudará seguramente en ello. Si los dolores aumentaran, podrían al final presentarse durante el viaje y os veríais en el mayor de los apuros.

La historia de las criadas es en todo caso más cómica para nosotros que para la pobre Jennychen; qué suerte que por lo menos tenga ahora a Lenchen allí. No se sabe a quién admirar más de entre los burgueses franceses: si a la vieja madre Longuet, que con el pretexto de procurar a Jenny criadas decentes se encarga de que esté siempre sin criada, o a la buena mujer del médico, que rompe la palabra dada (sin la cual no habría recuperado nunca el anillo) en interés de la moral pública en cuanto tiene el anillo de vuelta.

Aquí todo sigue el curso habitual, bastante aburrido, de las temporadas de playa, solo que por desgracia tengo que dejar los baños porque cada vez me vuelven más sordo. Me resulta muy fastidioso, pero no hay otro remedio si no quiero ir por el mundo antes de tiempo como Allsop.1 Hoy escribo a Laura y la invito a venir una temporada; así podrá arreglarse para estar de nuevo en Londres cuando volváis vosotros, o poco después.

Te adjunto una carta de Gumpert que te sorprenderá. No necesito decirte que se trata de la hermana, que vive en Manchester, de Berta Böcker, la de Londres.2

La condecoración de Nordau es de verdad incomprensible. Hace muy poco vi su insolente libro Aus dem wahren Milliardenlande reseñado con el mayor regodeo en la Kölnische Zeitung.3 Pero en una cosa coincide con Bleichröder: también la conclusión final de Nordau es que en ese país todavía hay muchísimo que sacar, cosa que los junkers prusianos muertos de hambre no olvidarán.

Se me acaba la tinta; me queda justo para Laura, así que termino con saludos cordiales a todos vosotros.

Tuyo, F. E.

Tienes mucha razón en no ocuparte de París más de lo que te convenga, mal que les pese a todos los Hirsch, etc.

  1. Thomas Allsop, viejo amigo de Marx, muy sordo. ↩

  2. El doctor Eduard Gumpert, de Manchester, iba a casarse. ↩

  3. Aus dem wahren Milliardenlande («Del verdadero país de los miles de millones», 1878), de Max Nordau; véase la carta de Marx del 3 de agosto. ↩