Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Ventnor (isla de Wight) el 11 de noviembre de 1882 (el lugar no figura en la carta). Se conserva completa. Marx mezcla inglés y francés; dejamos en esas lenguas, en cursiva, las expresiones con color propio y traducimos el resto. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1551, pp. 569-570) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
11 de noviembre de 1882.
Dear Fred:
Te devuelvo Le Prolétaire.1 Es difícil decir quién es más grande: Lafargue, que ha derramado sus inspiraciones oraculares en el seno de Malon y Brousse, o esos dos héroes, astros gemelos, que no solo mienten a sabiendas, sino que se mienten a sí mismos, convencidos de que el mundo exterior no tiene otra cosa que hacer que «intrigar» contra ellos; de hecho, de que todo el mundo tiene la mollera construida igual que la noble pareja.
Lafargue tiene la fea tara de la estirpe negra:2 ningún sentimiento de vergüenza, quiero decir con ello de pudor ante el ridículo.
Pero, si no se quiere arruinar el periódico por puro capricho, si no se pretende (cosa increíble) que lo entierre un proceso del gobierno, ya sería hora de que Lafargue pusiera fin a sus fanfarronadas pueriles sobre sus atrocidades de la revolución futura. Esta vez se ha engañado a sí mismo pero bien. Asustado, naturalmente, porque una hoja de delatores ha reproducido los terribles extractos, anarquistas y contrarios a la policía, del suprimido Étendard,3 que así «va todavía más lejos» que Paul Lafargue, el oráculo patentado del socialisme scientifique; asustado por semejante rivalidad revolucionaria, Lafargue se cita a sí mismo (y últimamente se ha acostumbrado bonitamente no solo a echar a volar sus oráculos por el mundo, sino también a dejarlos «fijados» citándose a sí mismo) para demostrar que el Étendard, y por tanto el anarquismo, no ha hecho más que copiar la sabiduría de Lafargue y compañía, solo que pretende realizarla a destiempo, sin madurez. Así les pasa a veces a los oráculos: lo que toman por inspiración propia no es muchas veces, por el contrario, más que una reminiscencia que se les ha quedado colgada en la memoria. Y lo escrito por Lafargue y «citado» por él mismo no es, en efecto, sino la reminiscencia de una receta de Bakunin. Lafargue es, de hecho, el último discípulo de Bakunin que cree seriamente en él. Que vuelva a leer el panfleto sobre la «Alianza» que escribió contigo4 y verá claro de dónde ha sacado su novísima munición. A decir verdad, mucho tiempo le ha costado haber entendido a Bakunin y, encima, haberlo entendido mal.5
¡Longuet, el último proudhoniano, y Lafargue, el último bakuninista! Que le diable les emporte!6
Hoy hace un día espléndido y tengo que salir al aire libre (aún no son más que las diez y media de la mañana).
En la última carta te escribí que quería quitarme la tos sin los medical men; pero el doctor Williamson me hizo notar d’une manière autoritaire7 que, a pesar de todo, tuviera la bondad de tragarme la medicina. Y la verdad es que el brebaje me sienta bien; el ingrediente principal es Quinine disulphuricum;8 lo demás —morfina, cloroformo, etc.— no faltaba nunca en los brebajes que me han endosado antes.
¿Cómo van los dolores de parto de Hartmann como inventor?9
Salut.
El Mohr.
En los debates parlamentarios del Standard de ayer habrás visto que el «digno» Rivers Wilson ha tenido a bien depositar de nuevo, dolorosamente, en el altar de la patria su proyecto, el trusteeship que había asumido junto con el noble Lowe, alias Sherbrooke.10 ¡Amargo para el Rivers Wilson!
Le Prolétaire, órgano de los posibilistas de Paul Brousse y Benoît Malon, que tras el congreso de Saint-Étienne (septiembre de 1882) se habían separado de los guesdistas. ↩
Expresión racista de Marx contra su yerno Paul Lafargue, nacido en Cuba de madre mulata. ↩
L’Étendard révolutionnaire, periódico anarquista de Lyon, suprimido en 1882. ↩
L’Alliance de la Démocratie socialiste et l’Association internationale des travailleurs (1873), informe sobre la Alianza bakuninista redactado por Engels y Lafargue con Marx por encargo del congreso de La Haya de la Internacional. ↩
En inglés en el original: «had understood and, into the bargain has misunderstood him». ↩
«¡Que el diablo se los lleve!» ↩
«Con autoridad». Medical men: los médicos. ↩
Sulfato de quinina. ↩
Lev Hartmann, revolucionario ruso de la Naródnaya Volia emigrado, que andaba entonces ocupado en un invento. ↩
Charles Rivers Wilson, alto funcionario del Tesoro británico, había sido ministro de Hacienda de Egipto en 1878-1879. Robert Lowe, vizconde de Sherbrooke, liberal, había sido ministro de Hacienda británico. Trusteeship: administración fiduciaria. ↩