Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba entonces en Ventnor (isla de Wight), escrita en Londres el 11 de noviembre de 1882. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1550, pp. 567-568) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Londres, 11 de noviembre de 1882.

Querido Mohr:

Pude enseñarle tu carta a Tussy esa misma noche, porque Lenchen y Johnny habían ido por la mañana a la oficina de Percy para ver el Lord Mayor’s Show,1 y por la noche nos juntamos todos a cenar en casa de Pumps. Johnny estuvo muy amable, y el ganso de la Pumps, muy bueno.

Me alegro mucho de que hayas encontrado un médico agradable; para un convaleciente siempre es mejor tener uno a mano, y ¿de qué serviría escribir primero aquí por cualquier pequeñez?2 Espero que el reumatismo y la tos estén ya mejor.

Hoy te mando 2 Égalités y otra ídem, la semanal.3 Por el manifiesto del Conseil National (lionés) podrás convencerte de que los de Lyon siguen siendo unos auténticos menestrales de cortas miras.4 Sobre la marcha de las negociaciones con el capitalista de París, ninguna noticia más; parece, pues, que todavía no se ha cerrado nada.

La grosería con que Dilke contesta a las preguntas incómodas es de veras llamativa, pero parece que a la chusma de advenedizos liberales que se sienta detrás de él le gusta muchísimo.5 Bueno, pronto probarán ellos también la clôture.6 La historia de Gibraltar huele cada vez peor: no solo la policía, sino también un magistrado, es decir, un juez, ordenó la extradición; ¡el gobernador se entera por el periódico y no hace nada! Mientras tanto, los rusos avanzan cada vez más hacia Persia y Afganistán, construyen carreteras hasta Mashhad, en Persia, y desde Samarcanda, pasando por Bujará, hasta Balj (la Bactra de los antiguos), en Afganistán, y enredan en Turquía hasta el punto de que hasta a su protegido Aleko Pachá, en Rumelia Oriental, le parece demasiado;7 pero para eso ni el gran Gladstone ni el pequeño Dilke tienen ojos. Seguro que los rusos traman algo para la próxima primavera. Pero cómo anda su crédito lo habrás visto por el anuncio del empréstito de obligaciones preferentes del ferrocarril de Poti a Bakú. Tienen que esconderse detrás de una sociedad, ¡y encima en qué condiciones!

En el Sozial-Demokrat, Vollmar ha abierto su campaña a favor de Malon: en el tono meloso de la apología del final del artículo se reconoce directamente lo que le ha soplado Malon. Pero ¿qué me dices del panegírico de Wilhelm a Bennigsen en La Justice?8 Eso ya es fuerte, incluso para el buenazo de Wilhelm.

La ley suiza de fábricas va también en el envío de hoy.9 El artículo de Oldenburg se lo encargaré a Bernstein en la primera ocasión. B[ernstein] se lo pensará un poco antes de escribirme: en el asunto francés le he demostrado tan a fondo, con sus propios argumentos, lo contrario de sus conclusiones, que apenas podrá decir ya nada.10

Con el cierre del debate, la Cámara de los Comunes ha descendido ya del todo al nivel de una cámara del continente; lo cual, con su composición actual, es también una posición muy adecuada.

Estoy muy impaciente por saber más del experimento de Deprez cerca de Múnich;11 no tengo nada claro cómo pueden mantenerse con él las leyes vigentes hasta ahora para calcular la resistencia del conductor, que los ingenieros siguen aplicando en la práctica (en sus cálculos). Hasta ahora se calculaba que, con el mismo material conductor, la resistencia aumentaba en la misma proporción en que disminuía la sección del hilo. Ojalá se le pudieran sacar los detalles a Longuet. El invento hace aprovechable de golpe toda la colosal masa de fuerza hidráulica que hasta ahora estaba sin explotar.

Pero ahora, a empaquetar los periódicos. Aquí todos estamos bien.

Tuyo, F. E.

  1. El desfile anual del nuevo alcalde de la City de Londres, el 9 de noviembre. Percy Rosher, marido de Pumps (Mary Ellen Burns, sobrina de Lizzy Burns, la difunta mujer de Engels). ↩

  2. En su carta del 8 de noviembre (1882-11-08 Marx a Engels) Marx contaba que había consultado en Ventnor al doctor James M. Williamson; hasta entonces lo trataba en Londres el doctor Donkin. ↩

  3. L’Égalité, órgano de los guesdistas, que salía entonces como diario y además en edición semanal. ↩

  4. El Consejo Nacional del Parti ouvrier de los guesdistas, tras la escisión del congreso de Saint-Étienne (septiembre de 1882). Knoten, en la jerga de Marx y Engels, eran los oficiales artesanos de horizonte estrecho, gremial. ↩

  5. Sir Charles Dilke, radical, era entonces subsecretario de Asuntos Exteriores y contestaba en la Cámara de los Comunes las preguntas sobre política exterior. ↩

  6. Clôture: la facultad de cerrar el debate por mayoría, que el gobierno Gladstone hizo aprobar en la Cámara de los Comunes en noviembre de 1882 (véase más abajo «el cierre del debate»). ↩

  7. Aleko Pachá (Aleksandr Bogoridi), gobernador general de Rumelia Oriental, provincia autónoma del Imperio otomano creada en 1878 por el Congreso de Berlín. ↩

  8. Wilhelm Liebknecht. Rudolf von Bennigsen, jefe del Partido Nacional Liberal alemán. La Justice, el diario de Clemenceau, en el que escribía Longuet. ↩

  9. La ley federal suiza sobre el trabajo en las fábricas, de 1877. ↩

  10. La discusión con Eduard Bernstein, director del Sozialdemokrat, sobre la escisión del partido obrero francés, en las cartas de Engels de octubre y noviembre de 1882. ↩

  11. Marcel Deprez transportó electricidad por un hilo telegráfico de unos 57 kilómetros, de Miesbach a Múnich, con ocasión de la exposición de electricidad de Múnich de 1882. ↩