Alarma, n.º 2, marzo 1959 (págs. 1-8). PDF del número completo
La dictadura ha entrado en su fase agónica. Nada impedirá ya su caída, ni el quite sucesoral de la ley orgánica ni la delación y la represión recrudecidas. No la derrumba la actividad de los viejos partidos del frente popular, que hoy hacen vergonzosamente cara de amigos de la iglesia, sino la hostilidad irremitente de la población laboriosa, cada vez más manifiesta y activa. La derrumba también su propia vileza conventual y cuartelaria.
Desde el primer día de su triunfo, la tiranía encontró en torno suyo el vacío y el desprecio absoluto de la mayoría. Habría deseado que sus adversarios no fuesen mas que el 20 o el 30 % de la población; los habria matado a todos. Pero le era imposible enviar al cementerio las 3/4 partes de los habitantes, si no es mas. Asesinó y encarceló a los hombres por centenares de miles, aterrorizó permanentemente a la población, escarneció y humilló a las personas, pero no las sometió. La mirada vultuosa y muda de los supervivientes vencidos caía sobre los vencedores con la rudeza primitiva de una maldición y el valor puro de una afirmación del Hombre: "Henos aquí, de nuevo hablaremos". Llegará, sí, la hora del gran diálogo. Las primeras voces están sonando ya.
La antigualla española supo siempre, aun en sus días más exultantes, que no merecía la victoria, que la obtuvo contra el querer general, y no por sus méritos, ni siquiera por su fuerza bruta, sino porque desde la zona roja se la facilitaron partidos amigos de Moscú y de Washington. Quiso pues aprovechar la inesperada ocasión y vengarse del pavor que le infundiera la generación del 36, haciendo de la nueva generación bajo su férula educada eunucos intelectuales, hombres dimitidos incapaces de rebeldía, blandengue masa manejable desde los púlpitos y las comisarías; en una palabra, y empleando la expresión que mejor cuadra al régimen, quiso hacer de cada hombre nuevo un Hijo de María.
Grande ha sido la solución de continuidad, en efecto, entre la generación del 36 y la nueva. El régimen ha fomentado el embrutecimiento de la juventud por todos los medios: frenesí deportivo, literatura policíaca (desconocida antes), enseñanza oscurantista, falsificación de la ciencia, depravación puteril del amor, incluyendo el matrimonio, comercio hoy más que nunca, etc. etc. Y como representación ética superior ha pretendido imponer, forzando en escuelas, fábricas, oficinas a escuchar la palabra mercenaria de sus predicadores, el decálogo mosáico, zafia, cuando no despreciable moral de salvages. El cordón policíaco anti-cultural ha sido tan estricto, que es hoy dificilísimo encontrar en España ninguna persona menor de 40 años que sepa algo sobre el pensamiento revolucionario de la humanidad en cualquiera de sus aspectos. La juventud ha sido intencional y aviesamente apartada del aspecto más rico y noble de la historia humana.
Empresa baldía. La estructura del régimen chirría preludiando derrumbe, y una de las causas principales de ese hecho es la aversión radical, larvadamente revolucionaria con que le considera la nueva generación. Los estadios de fútbol hoy atiborrados, se vaciarán un día sobre las plazas públicas en torrentes subversivos. Entonces la propia discontinuidad entre la generación del 36 y la nueva puede favorecer a esta última, en la medida en que, alejándola de las grandes organizaciones que el 36 dieron lugar a Franco, le consiente más fácilmente crear un organismo nuevo, apto para vencer.
De la necesidad de ese organismo queremos hablar precisamente. Es hacedero constituirlo desde ahora en cierta escale, e indispensable conseguirlo si no queremos rebotar de Franco a otro despotismo cualquiera. Con tal objeto y antes que nada, hay que conocer lo más esencial del pasado, fijar nuestra meta, y esbozar los lineamientos primordiales de la nueva organización. En realidad, pasado y meta se entrelazan y se presuponen de mil maneras, por lo cual los ensamblaremos aquí.
Hace más de 40 años que el capitalismo, cubierta su etapa progresiva, contraría las necesidades de libertad económica y política de la humanidad. Grandes hecatombes imperislistas, guerras menores, dictaduras militares, stalinistas, fascistas, mengua y corrupción de la libertad en los antiguos países de democracia burguesa, explotación acentuada del proletariado, alargamiento de la jornada de trabajo, reintroducción del destajo, crecimiento monstruoso de la burocracia estatal y privada, de contramaestres, contralores y cronometradores en la industria, de la policia, los ejercitos permanentes y la producción de guerra, conversión de los sindicatos en reguladores de la explotación, manifestaciones todas de la corrupción reaccionaria del capitalismo, lo mismo si se considera cualquier pais aislado que todos juntos, los atrasados igual que los adelantados, bloque oriental y occidental a una. El capitalismo está destruyendo la civilización y degradando al hombre. La más ostentosa señal de esa degradación es que Moscú y Washington puedan aniquilar con un solo gesto a la humanidad entera mientras intentan hacer creer al mundo que los ejercitos rusos son preferibles a los americanos o los americanos a los rusos. La sóla amenaza atómica justificaría de sobra una sublevación que acabase, al mismo tiempo que con las bombas nucleares, con todo el aparato bélico y el sistema económico que los necesita.
La humanidad no ha sido traída sin lucha hasta su humillante y peligrosa situación actual. Innumerables insurrecciones proletarias han intentado iniciar la transformación del capitalismo en socialismo y la rivalidad de naciones en una sóla fraternidad mundial. Desde la revolución rusa de 1917 hasta la revolución española de 1936, el maretazo insurreccional recorrió cuatro continentes, rechazado siempre gracias a la politica de las organizaciones llamadas comunistas y socialistas.
Existe una estrecha relación de causa a efecto, entre el aniquilamiento de la revolución Española y el estallido de la segunda guerra imperialista. Los aspirantes al imperio economico mundial no podían desencadenar la guerra sin estar antes seguros de que, vencida la ola revolucionaria que el Octubre ruso suscitara, los hombres no utilizarían las armas para oponerse a la guerra y dar fin al sistema que la engendra. La relación entre el aplastamiento de la revolución en España y el desate de la segunda hecatombe se hace aun mas luminosa recordando que su derrota fué deliberada y friamente perseguida por el partido de Moscú, y finalmente alcanzada por el gobierno Negrín-Stalin, pero no sin que antes se sublevase contra ello el proletariado, en mayo de 1937. Vencida la última y la más profunda de las conmociones revolucionarias iniciadas en 1917, el triunfo de Franco apenas encontraba ya obstáculo, y tras él, la guerra por la explotación del Globo no se haría esperar ni seis meses. Amagaba desde varios años antes, contenida únicamente por el peligro de contagio de la revolución española, pues evidentemente, de haber triunfado ésta, los obreros alemanes, italianos, rusos, americanos, franceses, ingleses, etc., lejos de dejarse regimentar pasivamente para una guerra repulsiva, se habrían esforzado en imitar a sus camaradas de España. La derrota no fué española sólo, ni mucho menos. Desde el 19 de Julio de 1936 convergían hacia la península las miradas anhelantes de todos los oprimidos del Planeta. Y se sintieron, y fueron, derrotados con nosotros. Al mismo tiempo, en Rusia era asesinada toda la generación bolchevique propulsora de la revolución, incompatible con Stalin y su nuevo capitalismo de Estado. La contrarrevolución se redondeaba.
Habia sido el golpe de gracia a la esperanza de una generación integérrima, y por Moscú mismo, que convirtió a buena parte de sus fieles en despreciables polizontes, asesinos y chivatos de revolucionarios. Ya no le interesaba mas que tirarse a rebato con Hitler sobre Polonia, despues con Estados Unidos sobre el mundo. Con el renacimiento de la ofensiva obrera mundial, Moscú será una de las primeras capitales reaccionarias que caerán a plomo.
Terminada la horrenda matanza, inasimilada todavía la experiencia española, el proletariado de muchos países (Italia, Francia, Polonia, Checoslovaquia, Alemania, China, etc.) fué desarmado, vencido y vendido, ora a Moscú, ora a Washington, por los respectivos partidos stalinistas, siempre "democráticamente" secundados por los partidos tan mal llamados socialistas como aquellos otros comunistas. El mundo es dividido a la fuerza en dos partes, verdaderas preseas de Rusia y Estados Unidos. El retroceso político e ideológico ha ido en aumento desde la derrota de la revolución española. El pensamiento, la voluntad y la organización revolucionarios, sin medios materiales para hacerse oir, están reducidos a escasos grupos en cada país, cuando no son radicalmente exterminados. Pero la necesidad de revolución va mucho más allá de la existencia de estructuras orgánicas idóneas, pues no es algo artificialmente suscitado, sino vital para la humanidad. Sin ideología revolucionaria y organizaciones que la encarnen, no hay revolución triunfante posible, pero las sacudidas rebeldes del proletariado son independientes de esa circunstancia. Llega forzosamente un momento en que los oprimidos ya no aguantan y se echan a andar, gobierne quien gobernare. Son múltiples los ejemplos, pero nos referiremos tan sólo a dos: en 1944, una insurrección del proletariado griego, casi victoriosa, fué sofocada por Churchill en conciliábulo con el partido de Moscú y con el arzobispo Damaskinos. De vuelta a Londres, el dogo britanico declaraba ante la cámara de los Comunes: Felicitémonos de haber vencido, con ayuda del partido comunista griego, la verdadera revolución comunista, aquella misma que espanta a Moscú. Segundo caso, la fulminante insurreccion del proletariado húngaro, en 1956, aplastada por los tanques rusos con la venia de Washington y de sus hombres en Hungría, incluyendo el tan celebrado en España cardenal Mintzenty.
El tributo gigantesco que la humanidad ha tenido que pagar en vidas, sufrimientos, bastardía de ideas y de sensibilidad, como consecuencia del rechazo de la revolución internacional entre 1917 y 1937, reafirma desgarradoramente la necesidad de dar muerte al capitalismo. El objetivo de ayer vuelve a ser el objetivo de hoy, con urgencias definitivas. Y si durante el período anterior la conmoción de España fué una de las más intensas y la última, de donde se desprenden las enseñanzas ideológicas esenciales para el futuro próximo, éso mismo hace del proletariado español, en el instante actual, uno de los iniciadores posibles de la revolución internacional. No nos preguntemos más; démonos a la obra. Las ideas existen. Vamos a la accion práctica y creemos la estructuración orgánica indispensable. Ataquemos desde ahora los cimientos mismos del capitalismo, estercolero de Francos. El sistema está podrido en todo el mundo. Sus propios representantes lo saben, lo mismo en la zona de gravitación rusa que en la americana. La fuerza moral, la razón histórica y hasta los intereses inmediatos de la humanidad, pertenecen a la revolución socialista internacional.
Está fuera de toda duda que Franco habría caído hace más de diez años si una sóla de las grandes organizaciones del exilio fuese revolucionaria, en particular el stalinismo, que por sí sólo podría poner en juego recursos tan o mas poderosos que los del Estado franquista. Nada más lejos de su naturaleza, enteramente reaccionaria hoy. Para el stalinismo el proletariado es lo que para un Estado Mayor militar sus soldados: simple masa de maniobra, peones de brega a utilizar bién encuadrados por sargentos, capitanes, etc., y disciplinados al propósito del mando, totalmente contrario a las necesidades del hombre raso. Su actual consigna de "reconciliación nacional" no es un ardid, sino un medio de impedir la lucha revolucionaria de los explotados, hoy, y mañana aun más que hoy. Por su parte el movimiento obrero ha estigmatizado siempre esa consigna como la mas característica e hipócrita de la reacción. En boca del stalinismo refuerza al máximo sus aspectos tradicionales, reflejo de necesidades gobernantes de explotación y represión.
A su vez, el partido reformista (socialista), como sus demás hermanos europeos, es un partido burgués cuya sola aspiración es colaborar establemente con el capitalismo, representarlo directamente si es necesario y constreñir las reivindicaciones obreras a límites sindicales útiles al capitalismo. Sus intereses e ideas corresponden con los de la burguesía pequeña y media, mendiga de la grande.
El propio anarcosindicalismo (C.N.T.), que ya en plena revolución se dejó sujetar por el Frente Popular, va por la emigración dando tumbos, dividido en una tendencia que sigue las huellas del reformismo y otra de porvenir azaroso, pese sus aseveraciones ácratas. Esta misma tendencia, formalmente a la izquierda de la primera, no ha sacado mas que conclusiones superficiales de la revolución española, tan superficiales que no le impedirán volver a tropezar en las mismas piedras. A ello se debe su incapacidad para crear en España una organización ilegal permanente susceptible de educar revolucionarios de la nueva generación. No son medios, ni siquiera valor físico lo que le ha faltado.
Nos encontramos pués, a corto plazo ya de la caída del régimen, con que el partido filial de Moscú es calculadamente contrarrevolucionario y pro-capitalismo de Estado, el partido reformista pro-capitalismo y parlamentarismo burgueses, mientras el anarco-sindicalismo flota a la deriva, susceptible, no lo dudamos, de sana acción rebelde, muy deficitario en cuanto a las necesidades generales de la revolución y a las propias urgencias ideológicas del momento.
La organización revolucionaria hay que crearla de punta a cabo, pronto, urgentemente, y esa tarea es incumbencia principal de la nueva generación. Los pusilánimes, los miedosos que a nada se atreven sin preguntarse antes cómo lo tomará la policía, los calculadores que se atreverían a algo contando con medios (Moscú, laboristas ingleses, sindicatos americanos, etc.), que se queden en casa rezando el rosario familiar. Su intervención será perniciosa hoy, y mañana contraproducente. Nos dirigimos a los hombres más sanos y rebeldes, que ven la caída del régimen no en función de las estratagemas inter-imperialistas de la guerra fría, sino en función de las necesidades socialistas del proletariado español, mundial, de la humanidad entera. Buscamos a quienes sienten tan intensa y verazmente la vida, que prefieren perderla antes que pactar con la despensa. La revolución social, la emancipación del proletariado, es precisamente la superación de los sórdidos imperativos estomacales, perversión de la conciencia humana. Nosotros mismos, un puñado de hombres nuevos junto a algunos revolucionarios maduros, somos de esa índole, probada en hechos, represiones, muertes.
Existen en España millares de hombres susceptibles de unirse a nosotros y constituir un partido revolucionario bastante fuerte para asegurar la victoria. Se encuentran sobretodo, por fuerza de su emplazamiento social, entre el proletariado. Mas lo característico del ser revolucionario no es la pertenencia a la clase situada rumbo al desenvolvimiento histórico, hecho objetivo dado por la evolución mecánica, sino la compenetración cabal, procédase o no de ella, con el supremo interés revolucionario, o sea con la ideología que ha de transformar la despreciable sociedad capitalista en una civilización del hombre para el hombre.
Con ese criterio, nos dirigimos al proletariado español, pero también a todos los jóvenes que han tomado iniciativas rebeldes. Proletarios, estudiantes que no pensais en puestos, a todos os decimos:
Las ideas tienen mucha mayor potencia que los medios económicos. Teniendolas, puede crearse una ORGANIZACION REVOLUCIONARIA, y por su conducto propiciar medios. La capacidad económica sin las ideas (caso magno el stalinismo) sólo puede crear porquería, y aun eso engañando a pobres hombres. Lo que os decimos y os invitamos a hacer hoy, no es una ocurrencia del momento, sino una idea, un hecho por nosotros practicado desde hace años, que el terror policíaco impidió generalizar como ahora. Proletario, estudiante, lo que sea, quienquiera se sienta identificado con nuestra manera de ver, tiene la obligación de convertirse en centro creador de un grupo de Fomento Obrero Revolucionario. Sabemos perfectamente que los jóvenes rebeldes se encuentran desamparados, queriendo hacer, luchar, y no sabiendo como empezar, ni práctica ni ideológicamente. La verdad es que crear un grupo contra el régimen es mucho más sencillo de lo que parece. Lo más difícil e importante es que actue revolucionariamente, sin dejarse envolver por los intereses de Washington ni de Moscú, ambos presentados con esa carátula antifranquista, que ya sólo Franco falta por ponerse. He aquí nuestros consejos, traslación de nuestra practica:
Dondequiera viva un hombre identificado con nosotros debe constituirse en torno suyo un grupo de Fomento Obrero Revolucionario. De él, únicamente de él depende que se realice o no, pues miles de hombres buscan la posibilidad de instruirse y actuar revolucionariamente.
La preocupación primordial de cualquier nucleo de Fomento Obrero Revolucionario ha de ser la preparación sistemática de una huelga general contra el régimen, simultánea en todos los centros industriales y urbanos del país. Son acciones de este género lo que dará al traste con Franco, muy antes y mejor que las combinaciones reconciliadoras que por todas partes se están urdiendo.
La llamada Unión Española, integrada en buena parte por responsables directos del franquismo, se constituye públicamente en Madrid, contando de antemano con que la policía no se atreverá a "meterse" con sus personajes. Y bien, nosotros debemos reclamar, dirigiendonos a fábricas y barrios obreros, paso y derecho de libre expresión a los oprimidos. Por todo lo cual, he aquí los lineamientos generales e ideas concretas que servirán a la creacion y a la acción de los centros que proponemos:
Caracteristicas generales de los nucleos de Fomento Obrero Revolucionario:
a) su lucha contra Franco es al mismo tiempo, y fundamentalmente, una lucha contra el capitalismo, tanto en su forma antigua, occidental, como en su forma reciente mas engañosa, el capitalismo de Estado tipo ruso y "democracia popular".
b) en la guerra fría como en la guerra "fogueada", se oponen con igual desprecio y odio a Washington y Moscú, cómitres de la humanidad.
c) ante el problema español, denuncian como una indecente capitulación toda propaganda de reconciliación nacional, que significa renunciar a la revolución y en concreto reconciliación con los curas, la policía, la guardia civil, los militares, los Falangistas, los burgueses;
d) Ponen en guardia a todo auditorio posible contra la política del partido de Moscú, unicamente definible como contrarrevolucionaria, y también contra la del partido socialista, unicamente definible como burguesa;
e) propalan la necesidad de una nueva organización revolucionaria, de la cual son ya los primeros sillares los núcleos de Fomento Obrero Revolucionario.
Consignas economicas inmediatas:
a) Fuera el destajo, fuera las horas extraordinarias y las primas sin disminución de jornal, calculado éste según la media del último año;
b) jornal minimo de 4.000 pesetas.
Consignas politicas inmediatas:
a) amnistia politica general, libertad de reunión, de palabra, asociacion, prensa, manifestación, radio y cinematografica, etc., sin ningún limite.
b) abajo Franco, abajo el clero, abajo el militarismo, abajo el sistema policíaco.
c) Fuera todo partido —legal o ilegal hoy— culpable de ametrallamiento de una insurrección proletaria, o de asesinato de revolucionarios: no solamente Falange, y los conventículos eclesíasticos y militares, sino también los ejecutores stalinistas del proletariado español en 1937, de la generación revolucionaria rusa en 36-38, del proletariado alemán en 1953 y del proletariado húngaro en 1956, algunos casos entre muchos otros.
d) expropiación de la iglesia, y cese de toda clase de subvenciones a la misma: separación de la iglesia y del Estado.
Consignas economicas y politicas generales:
a) expropiación del capital industrial, bancario, agricola.
b) aumento ininterrumpido de los salarios inferiores, hasta nivelación con los salarios superiores, y progresión general a partir de ahí;
c) supresión de la venta del trabajo humano o asalariado, por otras palabras de la explotación del hombre por el hombre;
d) a la producción la enorme parte de burocracia supérflua y parasitaria hoy incrustada en fabricas, oficinas privadas y burocracia estatal;
e) sobre esas nuevas bases, escala móvil de horas de trabajo, lo que permitirá empleando al máximo la técnica moderna y el trabajo humano al mínimo, reducir la jornada diaria a cuatro horas o menos, aumentando el consumo general;
f) gestión obrera de la producción, por comités democraticamente elegidos en escala local, regional, nacional, y en escala internacional tan pronto como se pueda. (A distinguir netamente del Control obrero, que, aun siendo efectivo solo consiente al trabajador opinar sobre la manera de explotarlo).
g) conversión de las industrias de guerra, sin excepcion en productoras de articulos de consumo.
h) disolución del ejército, la guardia civil y demas cuerpos policíacos, cuyo único objeto es mantener la explotación, la iniquidad, la dictadura, incluso bajo una republica democrático-burguesa.
i) armamento permanente del proletariado y los trabajadores en general;
j) todo el poder al proletariado (que incluye cualquier actividad no explotadora útil a la sociedad, sea manual, intelectual, técnica o administrativa);
k) el poder será local y nacionalmente ejercido por representantes directamente elegidos por los trabajadores.
l) supresión de las fronteras para todo efecto, y constitución de economía y gobierno unidos, con cualquier futuro país donde se haga la revolucion.
m) con tal objetivo, el primer gobierno revolucionario ha de tener un marcado caracter anacional, donde se sientan ideologicamente representados los oprimidos del mundo entero, poniendo directamente por obra el lema y la garantía supremas de la revolución social: ¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!
No es indispensable una relación directa actual entre cada núcleo de Fomento Obrero Revolucionario y nosotros, si bien sería mas conveniente establecerla. Con todo lo aquí expuesto se hace posible la accion autónoma con suficiente homogeneidad ideológica. Llegará el momento en que nos conozcamos todos y nos articulemos en una sola organización.
Joven proletario, joven estudiante, hombres de espíritu revolucionario en general, emprended valientemente la acción. Cada uno de vosotros puede ser un factor determinante de la evolución histórica. La pasividad o la accion política torcida nos devolverán a la servidumbre, otra vez despues de Franco; la acción revolucionaria únicamente abrirá horizontes ilimitados al pais, a la humanidad entera, que ya barrunta esperanzada el resurgir de la revolución.
Veinte años de tiranía y oscurantismo han de recaer, anulándolo, sobre el sistema capitalista. Los enemigos de la revolución echarán en pasto al pueblo algunos individuos y tratarán de salvar el capitalismo. Contrarrestemos su obra, preparemos el porvenir.
FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO.