Alarma, n.º 3, julio 1959 (págs. 3-5). PDF del número completo

Que Franco perece ya nadie lo duda, ni él mismo. Pero para nosotros los obreros éso no es suficiente. Nuestros intereses no dependen de éste u otro gobierno mas o menos democratico. En definitiva la explotacion continuara.

Hoy todas las organizaciones llamadas de izquierdas hablan constantemente de democracia, pero de democracia burguesa, y gracias.

Para estas organizaciones, cambiar a Franco por un gobierno democratico burgues ya es suficiente pues todos sus programas no tienen mas objetivos que la participacion a la politica gubernamental para los unos, y para los otros la actividad sindical. Los primeros votaran leyes que legalizan las diferencias y privilegios entre explotadores y explotados, mientras que los segundos se limitaran a reglamentar la explotacion.

Si analizamos en el terreno teorico el lugar que ocupan estos pseudo-reformistas podemos decir que en todo caso ejercen las funciones de moralista. Critican la sociedad capitalista, inclusive la maldicen con cierta energia, y son tan utopicos o demagogicamente reaccionarios que llegan a soñar con un mejor régimen, diciendoles a los capitalistas que deben moderar humanitariamente sus beneficios, que la explotacion es inmoral y que por lo tanto no deben ejercerla.

Aun mas radicalmente se expresaban hace mas de cuarenta años y de entonces aca la explotacion se ha multiplicado. Estan contemplando impasibles como el capitalismo introduce perfeccionamientos inhumanos en los medios de produccion, que embrutecen al obrero: trabajo en cadena, destajo, produccion de una determinada cantidad de articulos en un tiempo limitado.

Antes, ademas, los sindicatos luchaban para que los obreros no quedasen parados. Hoy, han adoptado, con el gobierno, la reglamentacion del paro.

Eso, cuando su actuacion es mas honesta, pues en general toda su lucha consiste en maniobras que solo estan determinadas por sus intereses. Estas maniobras que ellos llaman oposicion consisten en comprometerse en poner las masas al servicio del capitalismo. Para lograr este fin recurren a la deformacion politica de la clase obrera proponiendole la siguiente ideologia: la lucha de clases, y el verdadero camino a seguir para llegar al socialismo, se hallan en el Parlamento. Demasiado saben estos reformistas que la unica lucha que puede derrumbar el régimen de explotacion es la lucha independiente de la clase obrera contra el régimen que ellos apoyan y defienden. Siempre que la clase obrera se ha manifestado sin tener en cuenta las consignas capituladoras de estos reformistas ha sido desautorizada o enfrentada a la fuerza represiva para hacerle "comprender" que todo debe hacerse dentro del "orden establecido", inclusive la revolucion. En definitiva el papel que desempeñan estos reformistas ante la clase explotada es el de arbitros para que las leyes de explotacion sean respetadas tanto por el capitalista como por la clase obrera, de lo que se desprende que lo unico que hacen practicamente es amordazar al proletariado, el unico interesado en destruir la sociedad capitalista. Y para conseguirlo no puede respetar ninguna ley y sobretodo cuando ésta se ha hecho para someterle, pues el capitalismo, por su parte es el mas interesado en que tales leyes se conserven y perduren. Fué él quien las establecio y como es natural lo hizo en beneficio propio y en detrimento de los intereses de la clase obrera.

Pero ni los reformistas ni nadie pueden garantizar que a la clase obrera se le puedan escamoterar indefinidamente sus verdaderos objetivos.

Lo unico que han logrado desde que existen ha sido someter a la clase obrera, en ausencia de una organizacion revolucionario, o por lo menos de una organizacion que ofreciese a la clase obrera posibilidades de luchar por sus intereses aunque éstos solo fueran inmediatos.

La C.N.T debio su auge a que fuera la unica organizacion que practicase la lucha de clases frente al Parlamento, es decir en las fabricas, sin tener en cuenta las prohibiciones gubernamentales. Pero desgraciadamente, esta C.N.T que vivio periodos de verdaderas luchas heroicas, en momentos decisivos, y en periodos autenticamente revolucionarios, no supo dar a su actuacion un contenido revolucionario.

Toda la experiencia de colaboracion con los gobiernos capitalistas nos demuestra lo negativo por no decir le reaccionario que supone adoptar dicha tactica.

El capitalismo solo acepta la colaboracion de las organizaciones obreras, (y ya no lo son ni el stalinismo ni el socialismo) en momentos en que sus intereses estan en peligro y que con dicha colaboracion se salvaguarda, ya que la actuacion colaboracionista de las organizaciones obreras consiste en servir intereses capitalistas. Y si en algun momento aceptasen que alguna organizacion revolucionaria estuviese representada en el gobierno capitalista, seria por la presion ejercida por la clase obrera. Y en tales circunstancias seria una traicion al proletariado la colaboracion con el gobierno capitalista. Esta presion ejercida por la clase obrera, una organizacion revolucionaria tiene la obligacion de interpretarla como la condicion objetiva para sublevar las masas contra el poder capitalista. Lo que quiere decir que en ningun caso ninguna organizacion revolucionaria puede permitirse la colaboracion con gobiernos capitalistas. Pues como ya hemos visto dicha colaboracion es un arma que emplea el capitalismo para defender sus intereses unica y exclusivamente y por cierto lo logra con demasia.

El derrumbe de la sociedad capitalista solo podra lograrse por medio de la insurreccion de las clases explotadas. Dicha insurreccion solo podra lograrse a través de un trabajo de agitacion y propaganda para dar conciencia y un mayor impulso al sentir revolucionario de la clase explotada. Este trabajo, para que sea eficaz, debe realizarse dentro de los nucleos obreros: talleres, fabricas, barriadas populares, etc. Y no desde los confortables sillones del gobierno y de los sindicatos.

Los muros de los palacios gubernamentales no permiten oir nada a los hombres de las fabricas.

España R. ARO