Alarma, n.º 7, Octubre 1960 (pág. 31). PDF del número completo

Durante el sensacional incendio de Madrid, a finales de septiembre, el público manifestó airadamente su indignación por el mal equipo y organización del servicio de bomberos, causa de la muerte de varias personas, como es sabido. El mismo público pudo presenciar sobre el terreno que el servicio de policía, en cambio, es expedito y efectivo. Una compañía de guardias acudió enseguida a tapar a palos la boca de los protestatarios, de lo cual se ha guardado de informar la honrada prensa franquista. ¿Cómo iba a pensar el régimen en un buén servicio de bomberos si su principal sostén es la policía? Está permitido sisar millones en todas las dependencias oficiales, con mayor razón en las que no sirven para prolongar la existencia de la dictadura.

Sucesos de ese género son susceptibles de convertirse en una gran explosión de ira colectiva, que los revolucionarios tienen el deber de encauzar derechamente contra el regimen. Entramos en un período en que los explotados son cada vez mas sensitivos y aptos para la protesta.