Alarma, n.º 7, Octubre 1960 (págs. 32-33). PDF del número completo

El "democrático" y —sin comillas— católico gobierno belga, había preparado muy paso a paso la "independencia" de su Congo. Presidente de la república, del gobierno, altos funcionarios, etc., todo había sido meticulosamente previsto y examinado para que el Congo pareciese independiente sin que lo resintiesen los intereses belgas. Es técnica nueva del imperialismo. Lumumba y Kasavubu, como la mayoría de los nuevos gobernantes negros han salido de las escuelas católicas mas decentitas, lo que constituía una garantía y seguirá constituyéndola, aunque no siempre sea para los intereses belgas.

El guirigay desatado apenas proclamada la independencia es indescriptible, por mas informes que se hayan tenido. No cabe sino resumirlo y sacar las conclusiones, importantísimas para esclarecer las ideas revolucionarias.

Sin verdadera homogeneidad nacional ni idea histórica rectora de ninguna clase, los nuevos gobernantes sienten su importancia como propietarios de todo el territorio, que no es una escombrera: 3/4 del cobalto mundial, reservas incalculables de zinc, cobre, manganeso, estaño y uranio, con el cual los Estados Unidos cubren la mayoría de sus necesidades. Otros pueden dar mucho mas que Bélgica, imperialismo subsidiario, y acrecer la importancia del Lumumba de turno. En el sur, Tchombé está firmemente agarrado a las compañias mineras, y no se somete a Lumumba. Lumumba pide tropas a la O.N.U., o sea a Estados Unidos, para devorar a Tchombé. Tchombé pide que le dejen habérselas con Lumumba. Lumumba amenaza con recurrir a las tropas rusas, y negociantes de Moscú, incluso chinos, desembarcan en la capital y montan sus tiendas. Otro negociante americano, Detwiler, "moralmente" apoyado por el departamento de Estado, se precipita también allá y firma con Lumumba un contrato de inversiones por valor de mil novecientos millones de dólares. Lumumba deja de amenazar con los rusos y vuelva a acogerse a "la democracia occidental". Pero no domina el territorio, no es un gobierno nacional. Presiones e intereses múltiples provocan la intervención de Mobutu (¡el ejército ya!) quién domina el poder con evidente complicidad Occidental. Mientras tanto, los obreros huelguistas y los parados sufren brutal represión, tanto de Lumumba y de Tchombé como de Mobutu. La querella es entre todos los que aspiran a explotarlos, y a ellos les falta fuerza —¡y la idea!— para tomar el poder y oponerse a Occidente, a Oriente y a los respectivos capataces negros. El envite financiero perdido, Khrutchef, en cuyo funambulismo diplomático el amago fullero de guerra entra por mucho, abandona la partida en el Congo (por el momento) y retira sus negociantes. La situación se remansa instantáneamente. No queda, al parecer, mas que la rivalidad entre los nuevos negreros negros por el dominio gubernamental y el favor del capital financiero occidental.

Los sucesos han demostrado hasta qué punto la rivalidad imperialista es universal y la despreciable venalidad de los campeones nacionalistas del anti-imperialismo. El despertar revolucionario de los explotados del Congo confundirá a todos los nuevos gobernantes sin excepción con los explotadores blancos, sean de Bélgica, de Estados Unidos o de Rusia.