Alarma, n.º 7, Octubre 1960 (págs. 10-11). PDF del número completo

"Por cuarta vez en pocos meses, la revista Kommunist, órgano teórico del P.C., publica un gran artículo sobre la paz y la coexistencia". (Le Monde, 18-9-1960). El artículo dice que no es necesaria la guerra mundial para la realización del socialismo.

Una guerra mundial sería hoy una catástrofe para la lucha de clases, puesto que no hay suficientes organizaciones revolucionarias para volverla en guerra civil internacional. Esa era la táctica de Lenin frente a una guerra imperialista. Para él el proletariado internacional debe luchar contra sus respectivos capitalismos, ejércitos, Estados, y contra todo organismo mantenedor del Estado capitalista. A esa transformación en revolución de la guerra imperialista, que puede ser espontánea, los que mandan hoy en Rusia le tienen miedo y por eso hablan de coexistencia pacífica.

Como siempre deformando la verdad, el órgano del P.C. dice: "Solamente los locos pueden desear una catástrofe tal como la guerra para hacer triunfar el socialismo en el mundo". Y afirma el periódico: "Los partidarios de esta tesis interpretan de una forma errónea la concepción leninista de la coexistencia pacífica, que se aplica a los Estados y no a las clases".

Lenin nunca propagó la idea de la coexistencia pacífica, de ninguna de las maneras. Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia y los Estados capitalistas les propusieron entrar en la Sociedad de las Naciones, Lenin respondió: "Yo no puedo pactar con una guarida de ladrones. Mi deber es ayudar a los militantes revolucio- narios de vuestros países para que realicen la revolución social".1

El órgano de Moscú dice que la coexistencia no significa la paz de clases sino de Estados. Pero para Lenin, la existencia del capitalismo lleva obligatoriamente consigo la necesidad de guerra, y la subsistencia del Estado presupone la del capitalismo. En un país socialista no puede haber un Estado como en un país capitalista. La sociedad socialista —o la de transición al socialismo— está regida por comités obreros, y éstos no pueden desear de ninguna manera la coexistencia pacífica con ningún Estado que sea el Estado capitalista. Todo lo contrario, el sistema socialista debe en todo momento luchar contra todo sistema capitalista hasta lograr la supresión total de clases y Estados. Pero no por la guerra de Estado a Estado, sino por la acción internacional del proletariado contra todos los Estados, lo que el gobierno ruso de hoy no puede hacer sin sublevar a su propio proletariado. Los que en su campo hablan de guerra llevan las mismas miras que él hablando de convivencia: realizar, no el socialismo, sino el reparto imperialista del mundo.

Rusia es hoy también un Estado capitalista. Su sóla diferencia es que el capital no es privado, sino que pertenece al Estado mantenido por burocracia, ejército, policía e iglesia, organismos que nada tienen que ver con el poder obrero.

La verdadera revolución social está por hacer hoy desde Moscú hasta Washington, tan capitalistas el uno como el otro.

F. Foix

  1. Véase cualquier texto de Lenin en las viejas ediciones (Las que hoy vienen de Moscú están deformadas). Nunca habla de coexistencia pacífica. ↩