Alarma, n.º 8, Mayo 1961 (pág. 30). PDF del número completo
Una ley o "código del trabajo" promulgada por el gobierno de Alemania oriental el mes de abril último, sigue casi al pié de la letra la legislación rusa. Las mismas penas de trabajos forzados o cárcel por los retrasos de horario, falta de asistencia, etc.; los mismos calificativos de "perezosos", "hulligans" y "parásitos" aplicados a los obreros que resisten como pueden a la intensa explotación y a la coerción policíaca que padecen.
Los trabajadores de Alemania oriental quedan sujetos al mismo régimen que sus hermanos rusos, la simiesclavitud. Nuevo mentís a quienes han querido paliar la brutalidad de la legislación moscovita, arguyendo el atraso general del pueblo ruso y la necesidad de "educarlo en el trabajo". Ese género de legislación es consustancial a la contrarrevolución capitalista de Estado, lo mismo en países atrasados que adelantados culturalmente; la requieren las exigencias de explotación del sistema. Cuando la economía y la distribución de los productos está organizada por el proletariado mismo en forma socialista, sobran las leyes tipo ruso, incluso para aplicarlas a los verdaderos parásitos: los gobernantes, sus policías y chivatos.