Alarma, n.º 8, Mayo 1961 (pág. 31). PDF del número completo
La última ocurrencia de la caja craneana de Franco para segurarse tranquilidad y orden, es exigir a todos los funcionarios del Estado, cuerpo docente comprendido, juramento de fidelidad a los principios del "glorioso movimiento nacional". Juramento difícil, en verdad, puesto que principios —o fines— no han existido en ese movimiento producido y conservado por las mas obtusas mentes y por los más sórdidos intereses. Todos los funcionarios prestarán el juramento pedido, pero todos los juramentados sin excepción lo han violado antes y lo violarán después, porque tras la fachada del orden franquista, la mentalidad general es: "sálvese quién pueda y como pueda". Tantos perjurios como juramentos, hasta en el alto clero y en la familia de Franco. De lo que después venga determinaremos los revolucionarios, a menos de que otra vez nos encadene, como a Prometeo-Belzebú, el Jeová ruso o el americano.