Alarma, n.º 9, marzo 1962 (pág. 19). PDF del número completo

Asimismo, en el IIº congreso de los sindicatos la pugna entre la iglesia y Falange por el dominio —y los enchufes— de los sindicatos ha sido el único motivo de discusión. La dimisión del funcionario que desempeñaba la secretaría general, Jiménez Torres, conserva por el momento la supremacía a Falange. Pero la Iglesia, que se sabe apoyada por Estados Unidos y por el bendecidor de Roma, irá ganado terreno sigilosamente. Su proposición de separar el sindicato único en dos, uno patronal y otro "obrero" inspira algún recelo a Franco y suscita la oposición de los intereses creados en la organización actual. Pero la idea la ha sugerido el departamento de Estado, así como la de reforma agraria y a Franco no le queda mas remedio que inclinarse si quiere ser aceptado en el mercado común europeo y que Estados Unidos le cambie el armamento que le dió hace años por otro mas al día. En esa petición Franco acaba de ser desairado, lo que explica los virulentos ataques de ABC contra Washington y también la decisión del congreso sindical, todavía ventajosa para Falange. Se trata de un empate provisional. Al fin sacará ventaja el organismo que ha sido, durante cuatro siglos, el enemigo mas permanente del pueblo. Los camisas azules no han sido mas que aliados y ejecutores episódicos de él. Se puede acabar con Falange, pero si no se acaba con la iglesia no se habrá adelantado un sólo paso.