Alarma, n.º 9, marzo 1962 (págs. 20-21). PDF del número completo

Los electricistas de Nueva York han conseguido, mediante una huelga obstinada, una jornada de trabajo de cinco horas y la semana de cinco días. Paso positivo si fuera verdad. En realidad se trata de la jornada "legal" de 5 horas, durante las cuales rige el salario acordado entre sindicatos y patronos. Igual que en España o en Rusia, en Estados Unidos la jornada legal no tiene nada que ver con la jornada real de trabajo real, y los electricistas newyorkeses se verán obligados, para completar un salario suficiente, a hacer horas extraordinarias, sin hablar de los destajos consentidos por los sindicatos "libres". De todas maneras, la reducción de la jornada legal da indicio de lo que se podría conseguir si los trabajadores americanos estuviesen animados de ideas révolucionarias. Sin beneficios de capital ni gastos de guerra, policía, burocracia, etc. podría establecerse rapidamente la jornada de tres horas aumentando la producción al mismo tiempo y el consumo general.