Alarma, n.º 9, marzo 1962 (pág. 21). PDF del número completo
Casi constantemente hay en Estados Unidos de cinco a seis millones de obreros en paro. Reciben un degradante subsidio (si tienen buena conducta) para ir comiendo mientras el capital vuelve a comprarles su fuerza de trabajo. Mientras tanto, los obreros empleados hacen horas extraordinarias y se afanan al destajo. El derecho al trabajo para todos, disminuyendo la jornada diaria cuanto exija el empleo de todos, y sin que haya disminución de paga, garantizaría el derecho soberano del hombre a la pereza, al descanso y la dedicación de su tiempo libre como bién le plazca. La aberración del paro y la indignidad del subsidio son inseparables del sistema de capital y salario. Es urgente acabar con él.