Alarma, n.º 10, junio 1962 (págs. 7-9). PDF del número completo

Un militante de F.O.R. (Fomento Obrero Revolucionario) nos ha proporcionado desde Viscaya los siguientes informes:

Aunque el clero haya favorecido en cierto modo las huelgas de Viscaya, organizando un ciclo de conferencias en el Patronato de Sestao para inducir a los obreros a reclamar ciertas reivindicaciones económicas, los trabajadores han desbordado el control clerical. A pesar de que Viscaya es una región en la que la Iglesia siempre a ejercido una gran influencia, hay que decir que el proletariado viscaíno manifiesta una actitud netamente anti-clerical, y no se deja engañar por las manobrias del joven clero vasco. En efecto, el clero, que ve inminente la caída del regimen actual, trata de mantener sus privilegios y su dominación sobre la clase obrera previniendo las reivindicaciones que tarde o temprano el proletariado se verá obligado a plantear. El clero a aprovechado la explosión de las huelgas en Asturias para aparecer como el cabecilla de las huelgas en Vizcaya. Sin embargo, el proletariado español sabe perfectamente que el clero no defiende ni podrá defender nunca, en el fondo, otros intereses que los del capitalismo, puesto que la Iglesia es uno de los más grandes capitalistas de España.

La prueba de ello es que, una vez los obreros en la calle los mismos curas que favorecieron la huelga han tratado de frenerla, incitando a los empleados (ingenieros, delineantes, etc.,) a reemplazar a los obreros en sus funciones para permitir a los capitalistas salir del apuro en que les ponía la huelga. El proletariado vizcaíno piensa que esto es justamente una manera de romper la huelga, y pone de manifiesto el doble juego del clero vasco. Uno de los huelguistas con los cuales nuestro camarada estuvo en contacto le dijo textualmente estas palabras: "Los curas vascos cacarean mucho de ser los promotores de la huelga, de haber incitado a ella, y cuando se dirige a nosotros nos trata como a iguales, pero seguro que cuando nos dejan se van a comer con nuestro patrón". Otro obrero ha dicho: "Si nosotros ganamos esta huelga nos dará suficiente fuerza y moral, para hacer otras que vayan directamente contra el clero".

Una pequeña empresa de Viscaya se declaró en huelga, poniendo las reivindicaciones siguientes: 150 pts. salario mínimo por día; 20 dias de vacaciones y las primas de un mes como las de los empleados. El día de la huelga, los obreros se presentaron a la fábrica. Una comisión se personó ante el director poniendo las citadas reivindicaciones. El director les contestó que volviesen al trabajo, y que más adelante llamaría a dicha comisión para discutir el asunto. Estos decidieron cambiarse de ropa y quedarse dentro de la fábrica sin trabajar. Un jefe administrativo amenazó a varios obreros, pistola en mano para forzarles a trabajar. Los obreros lo desarmaron y siguieron brazos caidos. Los enlaces llamaron a los obreros para comunicarles la decisión que había tomado la empresa ante la huelga. Los delegados comunicaron a los obreros que podían presentarse al trabajo, y que las reivindicaciones expuestas se considerarian más tarde, pero que debían tener en cuenta que habría una selección de personal; los obreros contestaron que no admitian la criba, que entraban todos o ninguno y que no aceptaban las amenazas de la dirección. Ante esta situación los mismos delegados declararon que, en la fábrica había un cartel en el cual se pedían peones y que todo aquel que quisiera podía ir a pedir trabajo. A este respecto, uno de los huelguistas contestó: "Si necesitan peones mi plaza se la cedo al policía que está en la puerta, a mí no me interesa". Por unanimidad se decidió no tener en adelante ningún contacto con los enlaces sindicales.

Las empresas en general, al ver que los obreros se niegan a tener contacto con ellas, tratan de embaucarlos mediante el envio de cartas personales a determinados obreros. Ninguna de ellas habla de las huelgas, y todas ofrecen, a los obreros que la empresa considera más susceptibles de convertirse esquiroles, admitirlos por sus buenas disposiciones individuales, en la lista del perenal "nuevo".

Cuando se supo que la empresa mandaba estas cartas se convocó a una reunión solamente de obreros. Dos eran los puntos principales que debían tratarse en esta reunión; primero poner en conocimiento de todo el personal el contenido de las cartas, y, segundo, ir a cobrar un día de salario que les debía la empresa. En la reunión se leyó en voz alta una de las cartas y se decidió presentarse en pequeños grupos a cobrar, sin que nadie mencionara el haber recibido una carta. Dada la presión ejercida por la empresa, los trabajadores decidieron el reunirse varias veces al día para estrechar los vínculos de solidaridad y evitar que algún obrero pudiese caer en la trampa. "Estamos luchando por una causa común y no debemos permitir que nadie tome iniciativas personales que puedan perjudicar al resto" —declaró uno de los huelguistas—.

Es necesario hacer hincapié en el hecho de que todas estas reuniones se efectuan de manera absolutamente espontáneas y sin intervención de organización alguna.

Otro hecho muy importante es el apoyo completo que la mayoría de las mujeres aportan a sus maridos para que se mantengan en la huelga; de manera general la solidaridad que los huelguistas encuentran en la población vasca es completa. En la mayoría de las tiendas y bares, a los obreros en huelga, se les hace crédito. Este es el caso de Vizcaya.

Los Altos Hornos no se han declarado nunca en huelga, al contrario de lo que se esperaba, actitud que ha sido muy mal vista por los huelguistas y considerada como una falta de solidaridad. Una prueba de la indignación y del desprecio que la actitud de los trabajadores de los Altos Hornos ha provocado entre los huelguistas, es que éstos esperaban la salida del trabajo para arrojarles maiz, gritándoles: "¡Gallinas!". A partir de entonces a los Altos Hornos se les llama "La granja", lo mismo que las otras empresas que no han salido a la huelga. Mencionemos que la cooperativa de Altos Hornos, con objeto de retener a los obreros, les venden las patatas que cuestan 6 pts. a 3 pts, el aceite que vale 30 pts. a 20 pts. etc. A pesar de ello la producción en Altos Hornos a disminuido considerablemente, lo cual ha incitado a la dirección a mandar a los obreros cartas de amenazas.

Las fábricas que se han declarado en huelga en Vizcaya son las siguientes:

EmpresaObreros
La Naval, (fabricación de barcos)6.000
La General (motores)4.500
Backo Wilco (maquinaria)3.500
Unquinesa de Aspe (química)4.000
Unquinesa Baracaldo (química)1.500
Vasconia Basauri (química)4.000
Euskalduna (barcos)3.500
Pequeñas Industrias20.000
TOTAL47.000

NOTA: Es evidente que no podemos dar toda la información de que disponemos; sería exponer algunos obreros a la represión. Las transformaciones por nosotros introducidas no cambian la realidad de los hechos, que cada uno puede reconocer.