Alarma, nueva serie, n.º 1, septiembre de 1962 (pág. 10). PDF del número completo

Las mujeres fueron factor muy importante en el desencadenamiento y la duración de las huelgas. En muchos casos ellas impidieron a la policía intervenir, apedreándola unas veces, atravesándose por numerosos grupos en las carreteras para impedir la circulación de los vehículos, increpándola de continuo. Muchas fueron detenidas, otras aporreadas. Una mujer embarazada, en Sama, al presentarse la policía en su casa para detenerla se arrojó por la ventana, pereciendo. De varios sitios nos mandan decir: la huelga ha sido ganada por las mujeres.

El gobierno envió a Asturias trenes enteros de policía, que llegaba con fusiles y ametralladoras apuntados por las ventanillas, tembloroso el pulso y creyendo ser recibida a tiros. No hubo todavía mas que salvas de insultos y algunas pedradas, además del desprecio general. Desde el principio de la huelga habían sido recogidas hasta las armas de caza de los hombres del régimen. Las autoridades se ridiculizaron prohibiendo dos canciones, una llamada La Plaga, que la gente cantaba dirigiéndola con zumba a la policía, y otra cuya letra dice: "Tengo una debilidad", aplicada irónicamente por los huelguistas y sus familiares a sí mismos.

Las autoridades quisieron obligar los huelguistas, a fin de poderlos reconocer desde lejos, a llevar un brazalete distintivo. No consiguieron imponer uno sólo. Se propusieron también llevar los hombres al trabajo por la fuerza. Una resistencia valerosa y tozuda las obligó a desistir, pero no sin vengarse de algunos hombres apaleándolos hasta hacerles sangrar por boca y nariz. He ahí el respeto de la persona humana de que se vanagloria el cristianísmo régimen español.

Como es natural, los huelguistas —y no sólo ellos— escuchaban las emisoras extranjeras, únicas de las que podía obtenerse alguna información. Por ese delito fueron detenidas decenas de personas. Automóviles de la policía circulaban por las calles portando aparatos magnetofónicos ultrasensibles, capaces de grabar lo que se decía y oía en las casas. El plan industrializador está ya realizado por lo que toca a la represión. Recomendemos para la próxima vez cerrar puertas y ventanas y hablar en voz queda.

En fin, son muy numerosos los obreros que continuan encarcelados, los unos a disposición de los tribunales militares o civiles, los otros a capricho del gobernador o de cualquier comandante de la guardia civil. Es imposible conocer su número, dada la carencia de información oficial y las dificultades para recogerla extraoficialmente en todas las comarcas. Cobarde e hipócrita, temeroso de hostilizar a los obreros en plena lucha, el franquismo espera a que ésta ceje para tomar en frío y llamando menos la atención, sus medidas de venganza. Los trabajadores deben de tenerlo en cuenta y exigir, en los futuros movimientos, un compromiso formal y público de no represalias, por parte de las autoridades y de los patronos.

En el país Vasco, los trabajadores de algunas industrias arrojaron al cesto de los papeles los sobres de la primer paga despues de los "aumentos", para significar así la estima en que los tienen.