Alarma, nueva serie, n.º 3, mayo de 1963 (págs. 19-20). PDF del número completo

Desde hace más de un año aparecen de tiempo en tiempo en la prensa breves comunicados de la agencia oficial rusa, TAS, cuyo tenor es aproximadamente este:

El general Fulano de Tal ha muerto en acto de servicio, o bién súbitamente.

Van 15 de esas esquelas de defunción cuyo laconismo es tan sospechoso como inacostumbrado, pues la importancia de un general cualquiera es en Rusia mayor que en nuestras latitudes. Miembro de la "intelligentzia" (sustantivo con que se gratifican allí el conjunto de los explotadores), es costumbre que la muerte del más oscuro de entre ellos, siquiera sea de indigestión, de lugar a comentarios laudatorios, enumeración de méritos, condecoraciones, etapas de su carrera, etc. Con mayor razón siendo la muerte en acto de servicio.

¿Pero qué servicios son esos, en tiempos de paz, que tantas bajas causan precisamente entre generales, que ni siquiera en la guerra tienen costumbre de caer frecuentemente? Dadas las prácticas stalinistas, no desaparecidas por más que se diga, y las rivalidades interburocráticas, no es aventurado suponer que se trata de liquidaciones de adversarios. Se aludiría en tal caso a muertos en servicio de las camarillas que aspiran al poder. No podemos saberlo, pero lo por completo increible es la versión de los comunicados.