Alarma, nueva serie, n.º 3, mayo de 1963 (págs. 17-18). PDF del número completo
Madrid anunciaba recientemente tener la intención de suprimir la jurisdicción militar para los delitos de propaganda y organización clandestinas.
Como todo mundo sabe, una reunión política antifranquista, la distribución de cualquier volante no oficial, la incitación a la huelga y su organización, etc., etc. son o pueden ser tenidos, a capricho gubernamental, por delitos de rebelión militar, siendo los "culpables" juzgados por consejos de guerra sumarísimos en los cuales el defensor, militar obligatoriamente, se suma no pocas veces al fiscal contra sus defendidos, sin que éstos dispongan nunca libremente de la palabra. Se trata en realidad de un justicia administrativa, o sea dictada por la policía o por los altos jefes militares. Durante toda su ya larga existencia, el franquismo no ha renunciado a gobernar mediante ley de guerra. Era su bestial inclinación natural, desencadenada desde los primeros dias de la guerra civil en miles de asesinatos, transformada enseguida en necesidad de gobierno. En efecto, mientras por lo general el capitalismo funciona y domina políticamente sobre todo mediante el peso económico de su sistema sobre el proletariado y la sociedad en su conjunto, ocupando lugar secundario la represión policíaca y judicial, bajo Franco ésta es el factor principal de estabilidad y orden del sistema. Y se comprende, puesto que el pueblo aniquiló el capitalismo en 1936, no pudiendo vivir éste desde entonces sino por la fuerza bruta; desaparecida o vencida, el capitalismo dejará también de existir.
El proyecto anunciado por el gobierno se limitará a transferir los delitos políticos de la jurisdicción militar a una jurisdicción o tribunal especial que sentenciará de manera semejante a aquella. Es una de las numerosas maniobras que el régimen intenta en la actualidad para facilitar su introducción a los organismos internacionales del bloque occidental, no muy exigente en materia de "legalidad democrática". Pero en el fondo no habrá la mas mínima atenuación represiva. ¿No han "juzgado" los tribunales militares centenares de casos en los últimos meses? Ya no se trata, como antes, de luchadores del 36 en mayoría; dominan los hombres que eran niños durante la guerra civil y los nacidos inmediatamente después. Y la rebelión de la juventud que el régimen se propuso castrar no ha hecho mas que empezar tímidamente. Por eso Franco no podrá renunciar a aplicar la ley de guerra a cuantos se insurgen.
Para normalizar la justicia como en las naciones capitalistas occidentales no bastaría suprimir por completo jurisdicción militar y especial en favor de la civil. Precisaríase anular el código de justicia, pués en la España actual el militar y el civil se confunden en un sólo código, lo que permite a cualquier tribunal civil aplicar artículos que normalmente sólo figurarían en un codigo militar y estarían reservados a tiempos de guerra.
La ambición de la juventud en rebeldía debe aspirar a mucho más: a la supresión de todo codigo y tribunal que tengan por base los organismos actuales y la explotación del trabajo asalariado.