Alarma, nueva serie, n.º 4, octubre 1963 (pág. 17). PDF del número completo

La escisión que el año pasado dividió en dos la Cuarta Internacional, se esclarece ya como mero reflejo de la contienda ruso-china; escisión sin principios, por consecuencia. Si el Secretariado de París es pro-Khrutchef, no deja de rendir tributo a Mao Tse-tung, mientras el Buró Latino-americano, poniendo a Mao Tse-tung por las nubes apoya simultáneamente al gobierno Khrutchef. Si Pablo (Raptis) se ha convertido en honorable funcionario del gobierno de Ben Bella, lo que constituye una traición neta, Posada, el cacumen teórico del Buró Latino-americano, tiene la desvergüenza de escribir: "El mundo oscila entre dos polos, entre la guerra mundial contrarrevolucionaria que prepara el imperialismo y lo que hagan los chinos, es decir, lo que el trotzkismo haga... Tal es la forma bajo la cual se presenta el trotzkismo en esta etapa", palabras que, sobre ser una difamación de Trotzky, dan pábulo a nuevas traiciones. Por lo demás, ni siquiera puede tenerse la certeza de que Posada mismo no sea un funcionario de Mao Tse-tung. Sus posiciones políticas se lo consienten.

Espectáculo deprimente el de esa Cuarta Internacional corrompida por el stalinismo, en la cual nadie sobrepasa un geme de estatura política, dónde la sumisión oportunista a la contrarrevolución más feroz de la historia es común divisor de sus dos ramales. Los viejos reformistas del capitalismo occidental parecen hoy gigantes junto a esos nuevos reformistas del capitalismo de Estado. En contraste, y para alertar a quienes los crean revolucionarios, citemos palabras de la última declaración escrita de Natalia Sedova-Trotzky:

"Considero que el actual régimen chino, lo mismo que el régimen ruso o cualquier otro erigido según el modelo de éste último, está tan alejado del marxismo y de la revolución proletaria como el de Franco en España". París, 9-11-1961.