Alarma, nueva serie, n.º 4, octubre 1963 (pág. 14). PDF del número completo
Durante un mes, los estivadores del puerto de Génova han boicoteado la carga y descarga de los barcos españoles, en protesta por el asesinato de los dos jóvenes arriba mencionados y en solidaridad con los huelguistas asturianos. En los demás puertos italianos, donde los obreros están aherrojados por la central sindical stalinista, o bién por la cristiana, hermana de la H.O.A.C. que en España aspira a ser oficial, ninguna reacción de solidaridad. En otros lugares, los funcionarios sindicales stalinistas impusieron a los trabajadores ¡una hora! de retraso en la carga y descarga de los buques españoles. También en algunos puertos del norte de Europa, los obreros hicieron paros de solidaridad con Asturias y León, pero sin consentimiento de la dirección sindical. Esta los multó. La ley de esos países "ricos y democráticos" otorga ese poder a los jerarcas sindicales. Tanto vale decir que no puede haber solidaridad activa entre el proletariado internacional sino por encima de la centrales sindicales y partidos hoy dominantes; son pseudo-obreros, cuando no reaccionarios.
El acto más importante de solidaridad se ha producido en Bilbao. En varias industrias los obreros pararon durante tiempo limitado, pero declarando expresamente hacerlo en apoyo de los luchadores asturianos y leoneses. La huelga fué unánime, a pesar de las 60 detenciones efectuadas y de muchos más obreros en fuga ante la amenaza de detención.
Un problema importantísimo del proletariado español, el principal en lo inmediato, es el de su lucha común, por las mismas reivindicaciones y simultánea. La solidaridad no basta. Es preciso que la huelga se produzca al mismo tiempo, por idénticas reivindicaciones económicas y políticas, por lo menos en las principales zonas industriales. No hay otra manera de mejorar las condiciones de vida y de trabajo, así como de asestar un recio golpe a la dictadura. Véase a tal respecto nuestra proclama a los huelguistas, adjunta a este número de Alarma.