Alarma, n.º 9, julio 1966 (págs. 14-15). PDF del número completo
Ventiocho trabajadores juzgados por la concentración de Mieres, un año atrás, la que terminó en el ataque a la comisaría, han sido condenados en Madrid por el tribunal de orden público, el pasado abril. Recordemos que el motivo directo de la concentración fué protestar contra los despidos de mineros y otros trabajadores por motivo de huelga o de reajustes impuestos por las compañías, y que la convocatoria había sido iniciativa de los despedidos mismos. Formalmente, se trataba de una demostración anti-patronal, pero se convirtió en un ataque a los sindicatos y a la dictadura, culminando en el asalto al local de la policía, primera agresión del proletariado al Estado desde la guerra civil. De un incidente de la lucha de clases cotidiana pasaron de repente los manifestantes a un enfrentamiento con dos órganos esenciales del capitalismo: sindicatos y policía. Hechos semejantes, generalizados a escala nacional, forjan las grandes revoluciones. De nuevo está indicado el camino.
A los hombres condenados, a todos los manifestantes de Mieres, al proletariado astur que tan admirables ejemplos está dando debe ir no sólo solidaridad, si- no también la más atenta solicitud de los revolucionarios. Hay que alertarlos contra políticas aviesas que les deparan nuevas decepciones y nuevas derrotas, como en el pasado. ¡Salud a los luchadores de Mieres!