Alarma, n.º 10, julio 1967 (págs. 21). PDF del número completo

  1. Sublevación general de obreros y campesinos. En Atenas y Salónica se crean órganos de poder revolucionario, y resuena el grito: "¡Todo el poder al proletariado!". La sublevación fué sofocada, tras encarnizada lucha, por tropas inglesas y stalinistas, previo acuerdo entre Churchill, líderes stalinistas e iglesia. A centenares fueron asesinados los trotzkistas y arqueo-marxistas que dirigían la sublevación. La monarquía fué restaurada.

  2. El stalinismo o partido de Moscú inicia en el norte, desde bases en Yugoslavia, una ofensiva militar, tipo pseudo-guerrillero, cuyo objetivo es la constitución de un gobierno en que los intereses rusos estén presentes.

  3. La ruptura de Tito con Stalin suprimió bruscamente el ejército de Markos, el jefe militar stalinista, por privación de sus bases de avituallamiento y refugio.

1960-67. A favor de los flacos derechos consentidos por la monarquía, aliándose a toda suerte de burgueses y monárquicos, el stalinismo griego reanuda su actividad. El partido que se dice de izquierda democrática, el EDA, está en realidad en sus manos, aunque lo ignoren muchos de sus afiliados. Los objetivos son esta vez más modestos, al menos para comenzar: retirar a Grecia de la OTAN, o al menos crearle engorros a Estados Unidos. La OTAN, o los militares griegos (instalados en 1944 gracias al partido stalinista) utilizando planes de la OTAN, dan un golpe de Estado sin encontrar oposición, e impiden las elecciones, que habrían representado evidentemente una victoria para los enemigos de Palacio y probablemente también para el EDA. La represión sigue abatiéndose, sobre las masas más que sobre los dirigentes, mientras los militares votan en la ONU las resoluciones rusas sobre el conflicto israelo-árabe.

En Grecia como en tantos otros países, el crimen constante del stalinismo consiste en utilizar las aspiraciones de las masas para favorecer a su bando en la lucha inter-imperialista preparatoria de otra guerra, y siendo él mismo, una vez gobernante, explotador y opresor, y siempre, gobernante o no, acérrimo enemigo de lo revolucionario. Los hombres asesinados por él y por el imperialismo inglés en 1944, habrían ahorrado a Grecia la dominación monárquica y la del imperialismo yankee. Pero en tal caso, la revolución se habría extendido hacia las zonas en que gobierna la contrarrevolución stalinista. Por eso tenía que matarlos.

La reanudación de la actividad contra militares y monarquía debe hacerse siguiendo el lema: NI WASHINGTON NI MOSCÚ, SINO REVOLUCIÓN SOCIAL.