Alarma, n.º 10, julio 1967 (págs. 16). PDF del número completo
Basta coger cualuier texto stalinista sobre España para ver hasta qué punto es hoy descaradamente reaccionaria la política del Partido pseudo-comunista. La reitera el secretario general, Santiago Carrillo en el periódico reaccionario francés "Le Figaro": "En mi libro '¿Después de Franco, qué?' yo hablo de la huelga nacional, no de la huelga revolucionaria como medio de desembarazar a España de la dictadura...". ¿Por qué nacional y no revolucionaria? El señor Santiago no respondería a esa pregunta sino con subterfugios, salvo, quizás, si se la hiciese mano a mano algún obispo. Respondamos en su lugar: porque lo nacional comprende la burguesía, el clero, los comerciantes, el ejército, más el proletariado para hacer número, pero actuando por cuenta de aquellos, y sobretodo, porque se trata por tal medio de desembarazar la caída del régimen de consecuencias revolucionarias. El ideal de esos falsos amigos del obrero sería que el ejército saliese a la calle y los obreros hiciesen paro al grito de, ¡Viva España! Es pués muy natural que el mismo señor Secretario diga de los católicos: son "nuestros aliados más leales y eficaces", mientras trata de provocadores a los revolucionarios. Es que no se puede ser aliado de los católicos sin ser traidor a los obreros, sin denigrar sus aspiraciones a la revolución social.