Alarma, n.º 12, mayo-junio 1969 (págs. 3-4). PDF del número completo
"Es indispensable borrar de nuestra bandera la divisa conservadora: 'un salario justo por una jornada de trabajo justa' e inscribir la consigna revolucionaria: ABOLICION DEL SALARIATO" (Marx).
Ante la amenaza de revolución, un sistema social echa invariablemente mano a una combinación de maniobras políticas, represión y concesiones, máxime hallándose regido por una dictadura, caso del capitalismo en España. Mas la táctica resulta ineficaz siempre, si no para el sistema, por lo menos para el régimen. La oposición gana sin cesar terreno, divídense los propios gobernantes, la clase dominadora y hasta sus instituciones, parte de las cuales empieza a ver en el régimen imperante un estorbo para la salvaguarda del sistema. E invariablemente, arreciando la rebeldía, se les impone la idea de una concesión mayor: sacrificar lo accidental a fin de conservar lo esencial, suprimir el régimen en aras del sistema. Dicho de otra manera: que muera la dictadura actual, pero que siga viviendo el capitalismo.
Esa tesitura puede presentarse en España de un momento a otro. Al llegar a ella, instituciones y clases del sistema viran en redondo, yendo sin recato a buscar asilo y ductores entre la oposición, clandestina o legal. Y no sólo los encuentran, sino que hoy los partidos de la misma, salvo poco conocidas excepciones y por muy perseguidos que se hayan visto, se enlazan los unos a los otros sin discontinuidad, en una ristra que se alarga de los reaccionarios confesos, cómplices del régimen, hasta los partidos más engañosos por su nombre y fraseología obreristas. Por tal modo, que el sistema capitalista zozobrante encuentra quién lo preteja en cada momento, según la fuerza y la inminencia de la amenaza cernida sobre él. Puede llegar por tal camino incluso a la expropiación de la burguesía por el Estado, la representación jurídico-policíaca del capitalismo, operación que no dejaría de ser presentada como revolucionaria y comunista, a fin de evitar mejor la revolución comunista precisamente.
Esa serie de maniobras está ya iniciada en España, pero no adquirirá carácter público sino con la caída del régimen, cualquier aspecto tome. Colaboran en ella cuantos llevan por meta un régimen parlamentario republicano o monárquico, o bien la mentida democracia popular. Unos y otros enderezan las luchas huelguísticas por cauces neosindicales --en verdad senosindicales--, y únicamente en pro de aumentos de salario. Hacen méritos para ser los futuros salvadores del sistema o para situarse entre ellos por lo menos.
Siguiéndoles correríamos a una nueva catástrofe. Los revolucionarios hechos o en proceso de formación deben manifestar por lo claro sus intenciones y esforzarse en imprimir a las luchas políticas y huelguísticas un sentido que las lleve a la supresión del sistema capitalista.
En esa meta en cuanto objetivo inmediato debe centrarse el pensamiento de cuantos no quieran ser pasto de las actuales y las futuras maquinaciones de salvamento del sistema. Ningún movimiento, ninguna organización, ninguna consigna en contradicción con dicho objetivo. Sólo aquello que nos conduzca a él impregnará la lucha contra el régimen de una consciencia revolucionaria capaz de derribar, con él, también el sistema capitalista.
En consecuencia, tres órdenes de reivindicaciones deben esgrimir en la hora presente el proletariado industrial y agrícola, los estudiantes revolucionarios y los explotados en general:
E C O N O M I C A S, bajo el lema, menos trabajo, más paga:
1 - Incorporación de pluses y primas a la paga base, supresión de cualquier forma de trabajo a destajo y de las horas extra, sin disminución del promedio diario o mensual cobrado ahora.
2 - Todo aumento de la producción, (su valor hoy) débase a mayor rendimiento del obrero o a perfeccionamientos técnicos, ha de revertir, íntegro, a los trabajadores que lo realizan.
3 - Conversión de las industrias de guerra en industrias productoras de artículos de consumo.
4 - Trabajo para todos los parados y obreros jóvenes, e incorporación al trabajo productivo de cuantos desempeñan funciones inútiles o parasitarias tanto en la industria como en la administración privada y gubernamental.
5 - Sobre tal base, reducción de las horas de labor proporcionalmente al número de personas disponible y a la eficacia de las máquinas; paralelamente, aumento del consumo del trabajador proporcionalmente al crecimiento de la producción global.
Lo anterior nos lleva sin interrupción a la exigencia económica cumbre de cuantos son explotados directa o indirectamente:
6 - SUPRESION DEL TRABAJO ASALARIADO, lo que, resolviendo el problema del nivel de vida, permitirá preparar una enseñanza profesional, secundaria y superior gratuita e impartida a todos, única forma de desembarazarnos de la contraposición entre trabajo manual e intelectual, inmemorial grillete del hombre.
O R G A N I C A S, bajo el lema, derecho de los trabajadores a disponer de sí mismos:
7 - Supresión de los controles y cronometraciones que intensifican la explotación, atosigan al obrero y rebajan su dignidad personal.
8 - Recusación de todo reglamento interior de empresa, díctelo el patrono o éste y los sindicatos conjuntamente. Ese derecho corresponde exclusivamente a los trabajadores, por empresas y por ramas de producción.
9 - Recusación de todo convenio de trabajo no discutido por delegados directos de los obreros industriales o agrícolas, y aprobado en asamblea libre.
10 - Fuera los sindicatos, actuales o futuros, meros chalanes en la venta de la capacidad de trabajo del obrero al capital. En la medida en que sea provisionalmente indispensable, los trabajadores tratarán por sí mismos con el capital de sus propias condiciones de trabajo.
11 - Plena libertad de discusión, asamblea y propaganda en los lugares de trabajo.
12 - Soberanía absoluta de los trabajadores para decidir de sus reivindicaciones, así como para designar delegados permanentes y comités de huelga y para substituirlos cuando lo consideren conveniente, sin necesidad de filiación o aval alguno, ni para votar ni para ser designado.
Lo anterior, derechos reales en contraste con los derechos ficticios utilizados como cebo por los chalanes, infundirá en la clase obrera la convicción y el arrebato necesarios para reclamar e imponer:
13 - La gestión soberana de los trabajadores sobre todos los instrumentos de producción y de cultura social, sobre los planes económicos, y sobre la DISTRIBUCION DEL PRODUCTO DE LA COMUNIDAD SOCIAL.
P O L I T I C A S, bajo el lema, poder político de los explotados, única sucesión de Franco no reaccionaria:
14 - Libertad de organización, palabra, asamblea, imprenta, manifestación, radio, televisión, al proletariado.
15 - Disolución de todos los cuerpos represivos, ejército comprendido, y armamento de los explotados.
16 - Expropiación del capital industrial, bancario, comercial y agrícola, de los centros de enseñanza y de publicidad, sean estatales, sean privados.
17 - Supresión del Estado capitalista y anulación de sus leyes.
18 - Tribunal revolucionario para juzgar, vivos o muertos, a los responsables de los crímenes, torturas y condenas durante el reino de iglesia, ejército y falanjismo. Primer acusado, el sujeto Francisco Franco.
Todo lo cual se resume en esta exigencia:
19 - PODER, ARMAS, ECONOMIA A LOS TRABAJADORES
Obreros, estudiantes, laboremos por esos objetivos, creemos núcleos de Fomento Obrero Revolucionario que los propongan, los expliquen y conquisten la confianza de los trabajadores para llevarlos a efecto. De cualquier otro modo, la dictadura del capital continuará, fuere al modo occidental o al modo ruso-chino.
Mayo 1969 — FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO (N.M.)
NOTA - Las consignas arriba enumeradas pueden servir separadamente, o bien pormenorizadas mediante otras en ellas comprendidas, según convenga en cada caso. Pero [ilegible]