Alarma, n.º 13, mayo 1970 (págs. 14). PDF del número completo
La manifestación contra la invasión de Cambodia por el ejército americano ha sido, al parecer, un éxito numérico y una especie de fiesta o de "happening" de los opositores, "confrontation politics" y antigua izquierda al alirón. Su efectividad política, en cambio, será insignificante, y su repercusión revolucionaria ninguna. No es por mero conservantismo que el número de obreros en esa como en anteriores demostraciones fuese ínfimo. La razón principal de tan obstinada ausencia reside en que la totalidad de los opositores son favorables a la victoria de Vietcong y Vietnam del Norte, y por consiguiente de sus poderosos instigadores. La prueba de ello la dieron ya diversas manifestaciones anteriores en las que hubo ostentación de banderas Vietcong. Los obreros que desde las aceras contemplaban pasivamente el desfile, silvaron y abuchearon sólo al paso de esas banderas, originándose escenas de puñetazos y apedreo. Sabiéndolo, los organizadores se guardaron esta vez las banderas, pero es patente para para todo el mundo que su oposición a Washington es, también, una colaboración con los de enfrente.
Por ese camino no entrará jamás el proletariado americano, con entera razón. Otra cosa sería si la oposición a Washington se doblase de oposición no menos tajante al otro bando. Habría que decir en todos los tonos y de las mil maneras posibles: "Washington no defiende la libertad, sino los intereses de Wall-Street, pero el Vietcong y el Vietnam del Norte tampoco defienden libertad alguna, y mucho menos la revolución social; de los dos lados se enfrentan intereses capitalistas, reaccionarios e imperialistas, de los dos lados se prepara la tercera carnicería mundial". Una izquierda así orientada en Estados Unidos adquiriría una autoridad moral inmensa, intacable, y la máxima capacidad mundial de irradiación. Una izquierda así podría planear inmediatamente acciones comunes de los obreros y soldados americanos con los obreros y soldados del bando contrario, bajo los lemas: abajo la guerra, surpresión de las indutrias militares, disolución de los ejércitos, supresión de las fronteras, abajo todos los gobiernos, poder economía y armas a los trabajadores. La clase trabajadora americana no podría dejar de ser ganada para tal lucha. La izquierd américana es la que mejor puede contribuir a la derrota del capitalismo mundial, Moscú, Pekín y Vietcong incluidos, pero a condición de aplicar a todos el mismo rasero.