Alarma, n.º 24, 1er trimestre 1973 (págs. 1-2). PDF del número completo
Al lado de la constante actividad huelguística del proletariado, y no sin relación con ella, la multiplicación de grupos políticos por toda España constituye uno de los hechos políticos más importantes y prometedores para el porvenir tanto mediato como inmediato. Están integrados, en general, por jóvenes, ya obreros, ya estudiantes, o bien por unos y otros unidos, y siempre manifiestan celosamente su independencia respecto de las antiguas organizaciones, que continuan siendo las únicas conocidas en todo el país.
Nosotros saludamos la aparición de tantos grupos como un hecho anunciador de la creación de un partido proletario fuerte por lo menos hasta donde es necesario para actuar en escala nacional con la política revolucionaria que la situación de España y del mundo requiere.
No vamos a adular aquí, ni mucho menos, a ninguno de esos grupos con vistas a atraérnoslo, ni siquiera a contemporizar con sus posiciones. Sólo la crítica, y a través de ella la coincidencia teórica, puede acarrear una integración orgánica que no sea una componenda oportunista, o estéril en el menos malo de los casos. Digamos enseguida que no son sus posiciones políticas las que descuellan y miramos con simpatía, sino, precisamente, su independencia orgánica respecto de las antiguas organizaciones. Denota una instintiva y certera desconfianza que mantenida, les dejará libertad de aprender y evolucionar ideológicamente, la cosa más importante para todo hombre rebelde o revolucionario en formación. Las antiguas organizaciones sin excepción, unas más, otras menos, cada una con su peculiar matacandelas, imposibilitan todo aprendizaje y extinguen en sus adherente jóvenes la flama revolucionaria. La independencia en sí no garantiza nada, pero es paso obligado para abrirse camino adelante.
Es tan contradictorio como innegable que las posiciones políticas de los referidos grupos estén invariablemente influenciadas por las de las viejas organizaciones, cuando no son casi copia. Si excepciones existen, nosotros no tenemos conocimiento de ellas, lo que lamentamos, invitando al mismo tiempo a esos hipotéticos grupos a ponerse en relación con nosotros. La contradicción proviene de que todos son, antes que nada, un hecho empírico que se presenta a la mente de la mayoría de sus miembros como un conflicto de generaciones, mientras se nutren ideológicamente de lo que encuentran como "política de izquierda" en el ámbito internacional, no otra cosa que productos y subproductos de la derrota de la revolución entre las dos guerras, aquello que segregan las organizaciones de la generación anterior. No obstante, como la existencia precede a la consciencia, esos grupos aprenderán y tenderán hacia posiciones revolucionarias, so pena de desaparecer, ora disolviéndose sin dejar huella, ora absorbidos por las antiguas organizaciones, que ya representan el orden capitalista del período posterior a Franco. Así pues, la incompatibilidad formal debe de transformarse en incompatibilidad de principios, en cuyo defecto, incluso un posible fortalecimiento orgánico de alguno o algunos grupos obstruiría pronto o tarde la actividad comunista del proletariado. Vendrían a desempañar, en una palabra, el mismo papel que las antiguas organizaciones en el período anterior: netamente reaccionario el de unas, oportunista y negativo el de otras.
La carencia de posiciones revolucionarias inequívocas por parte de todos los espontáneos es en realidad la postrer repercusión de la obra de las antigas organizaciones, la del stalinismo en primer término, no sólo por ser la más derechista, sino porque disfruta de la enorme mendacidad propagandística del segundo de los Bloques imperialistas. La carencia no desaparecerá sino mediante una comprensión global y coherente de la misma, es decir, de cómo, por qué y por quienes el capitalismo mundial fué salvado y luego afianzado hasta consentirle su inflamiento actual. Porque no se ha tratado de un simple derrota del proletariado por obra de su enemigo de clase. Esa le habría permitido una pronta recuperación. No, se ha tratado de algo mucho peor. Estando en pleno combate le tiraron por la espalda, y no sólo en sentido figurado, quienes se decían amigos y representantes suyos. A la extenuación física de la derrota añadiose la perversión de la ideas, que ha ido infiltrándose en proporciones diversas, durante decenios, hasta en los grupos y organizaciones dichos izquierdistas, los de la —o pro— IV Internacional inclusives. A tal punto, que en la actualidad lo que se llama izquierda es parte de la reacción capitalista mundial, y lo que se llama izquierdismo no escapa a la influencia de la primera y está lejísimos de poder inspirar la lucha del proletariado en pro de su revolución.
En resumen, cualquier idea o actitud coincidente con las organizaciones "de izquierda" europeas o españolas será deletérea para los nuevos grupos, mientras que la filiación a los otros, o siquiera la afinidad de planteamientos, les obstruirá la verdadera formación revolucionaria. La independencia ha de ser, ante todo, una independencia de concepciones generales y de actitudes concretas. De lo contrario no pasará de una grita momentánea entre nuevos y antiguos militantes.