Alarma, n.º 24, 1er trimestre 1973 (págs. 19-20). PDF del número completo

(El documento que sigue fué publicado en Revolución, noviembre 1948, ya consumada de hecho nuestra ruptura con la IV Internacional. Servirá de información a los camaradas de España.) Alarma

Recientemente, el Secretariado de la IV Int. ha dado cuenta, en su Servicio de Prensa, de la celebración de una conferencia española a la que asistieron "algunos miembros de la sección". En ella fué decidido, bajo la autoridad tutelar del Secretariado Internacional, que la "sección española de la IV Internacional continuará con los camaradas que acepten aquel dicho principio". ¿Cual? El principio consistente en mover la cabeza de arriba abajo para ahorrarse la necesidad de decir sí. En suma, el S.I. y sus seis contertulios de la conferencia (ni uno más ni una menos, ninguno delegado) han decidido que la sección española continuará con quienes se sometan a su disciplina y pongan en práctica su política. No obstante, sabiendo bien que nosotros, la abrumadora mayoría de la sección, nunca aceptaremos el tal "dicho principio", la tertulia-conferencia no ha decidido expulsarnos, ni tampoco no expulsarnos. En realidad, el S.I. ha querido expulsarnos prácticamente sin comprometerse formalmente. Contra la voluntad de la sección española, sabiendo de antemano que nadie más que seis acudiría a su triste llamado, convocó la conferencia, sin otro objeto que dar por buenas sus principales tesis y sentar tácitamente que quienes no acuden a una convocatoria del primer organismo dirigente no pertenecen a la IV Internacional. Quiere obtener resultados sin tomar decisiones comprometedoras.

Si no se tratara más que de los seis de la tertulia-conferencia, apenas valdría la pena hablar. Pero tras esa combinación orgánica se oculta un hecho gravísimo, la crisis ideológica de la IV Internacional, que el S.I. cree poder anular negándola, así como la lucha contra el oportunismo imperante en los organismos dirigentes, que viene sosteniendo la sección española, cosa esta que el S.I. ha querido eliminar con su conferencia.

"Se trata de la dirección que ha de tener la IV Internacional, si oportunista o revolucionaria" —hemos dicho en respuesta a la convocatoria del S.I. Y ciertamente, ninguna combinación, maniobra orgánica o medida disciplinaria impedirá que el conflicto se manifieste y se resuelva de una manera u otra, tarde más tarde menos, en escala internacional.

El nervio del conflicto general ideológico entre nosotros y la dirección mundial, lo constituye el internacionalismo proletario y la naturaleza de Rusia y el stalinismo. De ahí irradia toda una serie de divergencias tácticas que se extienden, con mayor o menor amplitud, a casi todos los problemas, comprendiendo la autoridad de los actuales organismos dirigentes de la Internacional (C.E.I. y S.I.), las facultades que en principio han de tener y la validez del congreso mundial. En efecto, durante la reciente guerra imperialista, el partido trotzkista americano abandonó el derrotismo revolucionario, poniendo en práctica, en cambio, una política antifascista semejante a la del POUM. Debió llamar a la lucha contra su propio gobierno, pero no hizo más que llamar a la lucha contra Berlín, con la fraseología pequeñoburguesa del antifascismo. El partido americano no luchó contra la guerra; se limitó a criticar los métodos bélicos de su gobierno, guiado por este lema general: "transformación de la guerra imperialista en verdadera guerra contra el fascismo". El pensamiento revolucionario, particularmente con Liebknecht y Lenin en 1914-1918, ha dirigido siempre su sarcasmo contra un internacionalismo que se manifiesta luchando principalmente contra el enemigo de su propio gobierno. Esa política es centrista y ha de ser severamente condenada por los revolucionarios.

Desgraciadamente, el congreso mundial reunido en abril sin ninguna discusión seria de los problemas esenciales, validó el abandono del derrotismo revolucionario, dando así al oportunismo, hasta entonces mero contrabando, derecho de ciudadanía en los organismo dirigentes de la IV Internacional. Si la IV Internacional continua todavía agarrada a la "defensa incondicional de la U.R.S.S.", se debe, en gran parte, al abandono del derrotismo revolucionario durante la guerra. Una política revolucionaria hubiese sentido, incluso fuera de todo análisis, la incompatibilidad entre las necesidades inmediatas de la lucha y la defensa del régimen ruso. Por el contrario, una política oportunista encontraba en la defensa del régimen "socialista" o "progresivo" existente en Rusia una excusa y una razón para abandonar el gran lema internacionalista: "El enemigo está en el propio país". Empujados por la lógica interna de esa línea, la mayoría de los delegados al congreso mundial aprobaron una resolución política ("Las tareas de la IV Internacional") radicalmente falsa y profundamente oportunista. Baste decir que la contradicción entre Rusia y Estados Unidos es considerada en ella como la principal del mundo actual y, claro está, positiva del lado ruso. La lucha de clases aparece así como un factor subordinado o auxiliar de los intereses rusos. Ninguna organización que se inspire en esa resolución podrá poner en práctica una política enteramente revolucionaria.

En suma estamos en divergencia radical con los organismo oficiales de la IV Internacional, en todas las cuestiones importantes, y en manera alguna estamos dispuestos a seguir su política por disciplina. Un congreso de la sección española se elevó contra ella y decidió no seguir más disciplina que la propia, puesto que la política oficial es francamente oportunista e impotente. Pero no nos limitaremos a eso, sino que hacemos llamamiento a todos los organismo y militantes del trotzkismo mundial contra la disciplina del C.E. y el S.I. Lo que ha sido llamado congreso mundial no tiene ninguna validez, por la ausencia casi completa de discusión de los problemas básicos, y por la forma burocrática y limitada de las representaciones. Los actuales organismos dirigentes están destruyendo todas las posibilidades revolucionarias del trotzkismo. Sin una reacción rápida y enérgica de los grupos y secciones, la IV Internacional será convertida en un miserable POUM cualquiera. Invitamos a los grupos y militantes a concertar su acción con nosotros.

Noviembre 1948

La redacción de REVOLUCION