Alarma, n.º 30, finales de 1975 (págs. 4-6). PDF del número completo

La primera calidad del ser revolucionario consiste en adoptar posiciones politicas netas y defenderlas sin medias lenguas. Eso, lo mismo en el batallar directo, cerca del proletariado, que en contrastada discusion con terceros, grupos o personas. Los camaradas a quienes nos dirigimos en premiosa demanda de acendramiento, no son individuos dispersos en la clase obrera, ni indeterminados. Militan en grupos varios, autonomos entre si, y su determinacion politica, si bien vaporosa en determinados aspectos, es lo bastante precisa en otros aspectos importantes para reclamar clarificación teorica completa, hasta la convergencia organica.

Cada uno de los grupos referidos tiene sus militantes, sus publicaciones, sus actividades, y hasta sus particularismos, a defecto de armazon teorico recio y bien delimitado. El todo dentro de un giro estanco que no es simple ardid de clandestinidad, sino tapia politica mas bien artificial. En semejantes condiciones, ni que decir tiene, la capacidad de propagación, de conviccion, de lucha, y hasta el nivel ideologico menguan sobremanera, mientras se multiplica el desperdicio de energias y de recursos economicos.

No seremos nosotros quienes escatimemos valia revolucionaria a tales grupos. Al contrario. Dado el luengo periodo de oscurantismo catolico-fascista, de engañifas no menos oscurantistas propaladas en la clandestinidad socapa de antifranquismo, sin olvidar las infiltraciones de ocurrencias ultima moda en el extranjero, su aparicion ha sido un hecho de mucha importancia, nuncio de luchas obreras de gran envergadura, cualquier rumbo tomen en fin de cuentas tales grupos.

Su propia autonomia a medida de su constitucion representaba una garantia, por ser al mismo tiempo ruptura deliberada con las organizaciones del antiguo Frente popular y con sus adlateres hoy: populistas del FRAP, pro-chinos, sindicalistas y trotzkistas de cualquier retinte.

Los grupos aqui atañidos (nos abstenemos de nombrarlos, pero ellos saben a cuales nos dirigimos y a cuales no), dieron el paso de ruptura con exito para su propia formacion y la de los trabajadores con ellos relacionados. El camino asi recorrido, sus propias adquisiciones, y por encima de todo las exigencias del periodo de descomposicion del regimen que ya vivimos, les coloca ahora ante la obligacion de superar esa etapa, a menos de recocerse cada uno en su propio caldo autonomo y de perder incluso lo adquirido. La revolucion, cuyos aldabonazos estan oyendose ya, no es diversion de cenaculos ni de individuos, tampoco podio de campeonato. Es el juego mas apasionante y decisivo de la humanidad. Hay que entrar a el de cabeza y sin sombra de autobombo, siempre orgullo y amor propio fatuos, por carencia de orgullo y amor propio veros.

La nueva etapa a cubrir es la constitución de una organización revolucionaria, todas las autonomias en fusion. Al solo enunciado de esa palabra se crispan no pocos camaradas, lo sabemos. Razón demas para ponerla en delantera y cortar el paso a todo equivoco. El estado natural del agua no es el hirviente, segun piensan los gatos escaldados; tampoco la obra natural de una organización es el ahogo de sus hombres y la contrarrevolución en perspectiva, segun creen futiles interpretes del drama ruso. Si el proletariado como clase es el partido de la revolucion comunista, jamas actuara como tal sino conglomerando a sus componentes mas activos y conocedores. Un partido revolucionario no es otra cosa que eso. Es parte destacada de la clase en busqueda de un movimiento generalizado de la misma, a la vez batalla practica y teorica que cristalizara en la revolución.

La espontaneidad del devenir historico, única real, ofrece las condiciones indispensables para ella, pero el hecho grandioso de su realización exige un grado de consciencia tanto más penetrante cuanto mas complicada es la situacion politica, caso actual en España y en todos los paises.

Para ser consecuentes consigo mismos, los adversarios de la organización en partido debieran prohibirse cualquier exteriorización practica, oral, o escrita, que no sea estrictamente individual.

La concordancia entre dos, diez o cien personas es ya un partido o un núcleo de partido. Lo es tambien cualquier grupo de los dichos consejistas, quieralo que no. Analizado a fondo, el consejismo es un economismo apolitico con otro nombre, tan ilusorio como el apolitismo ácrata. A semejanza de este último, se desmiente de continuo a si mismo, porque le es imposible actuar sino concertadamente, igual que un partido. Por añadidura, en lugar de evitar o disminuir siquiera el peligro de degeneración, le da facilidades. En efecto, la unica fuente posible de degeneracion esta en la estructura social; localizandola en un partido, el consejismo se desentiende de las causas para no ver otra cosa que sus efectos1

No es cuestión, ni mucho menos, de forzar la unidad, ni de pasar por alto nada de lo negativo en la experiencia de los partidos anteriores, desde la Primera Internacional hasta la Cuarta, en primer termino la experiencia de los bolcheviques hasta la contrarrevolución stalinista. Una unidad organica sobre bases laxas se revelaría no menos inconsistente y perniciosa que el actual salpicado de autonomias. Por el contrario, se trata de sacar todas las repercusiones positivas que para nosotros se desprenden de lo negativo anterior. Más como ese negativo esta estrechamente ligado a la evolución y a la involución del sistema capitalista, la concrecion teorica en un partido revolucionario adquirirá asi, y solo asi, una coherencia y un potencial de accion subversiva en maxima consonancia con el cometido historico, ya inmediato, del proletariado.

En suma, la teoria revolucionaria tiene que haber asimilado las lecciones negativas, aun mejor que las positivas, de sesenta años de luchas obreras, y hasta el por qué de la larga ausencia de luchas revolucionarias despues de la ultima guerra; tiene que rectificar sin mitigaciones lo sobrepasado y lo errado en las nociones teoricas anteriores, y que proyectar en consecuencia su desdoblamiento combativo. Pero nada de eso es hacedero sin empezar por desprenderse del prejuicio antipartido o consejista. La teoría revolucionaria persigue una transformación social que suprimirá la clase obrera tambien, y con ella sus consejos, salta a la mente. En cambio, esa transformación no suprimirá la teoria, sino que por el contrario, le conferirá dimension humana generalizada, abriendole dominios vastisimos, insospechados, infinitos. La validez comunista de la teoria revolucionaria hoy, su absorción por el todo social mañana, le consienten enmendarse y ampliarse sin cesar. Es la expresión mas limpida del ser humano en posesion de si mismo. Proletariado y teoría revolucionaria son respectivamente cifra de emancipacion economica y de emancipación intelectual; juntos, cifra de desalienacion. ¡Entonces, camaradas!

El verdadero problema empieza en el contenido teorico de la unidad organica a efectuar. Indicamos a continuación sus lineamientos principales a criterio nuestro:

Todos ellos estan englobados en el internacionalismo. Su abandono, en 1914, por la Segunda Internacional en beneficio de la defensa patriotica (capitalista, no puede ser otra) fue un gran descalabro para el proletariado. Puesto de nuevo en marcha por la revolucion rusa, origina la primer oleada revolucionaria mundial, que va siendo contenida en un pais tras otro hasta ser vencida en España. Causa directa de esa eliminacion del proletariado como clase en lucha, fue la traicion al internacionalismo por la III Internacional, traición que provenia de los intereses del capitalismo estatal erigido en Rusia e hipocritamente etiquetado socialista.

El internacionalismo nos da pues la clave para comprender todos los problemas y para adoptar en conclusion las nociones teoricas necesarias a la proxima ofensiva del proletariado.

Por otra parte, rebasando con mucho la situación de guerra imperialista generalizada o regionalizada, el internacionalismo nos da tambien la clave de la tactica y la estrategia a adoptar en la lucha del proletariado contra el capitalismo, lucha que se cisca en las fronteras y que no puede ser sino mundial, empiece donde empezare. Mundial en lo geografico, mundial por su contenido concreto, reivindicativo. Nos veremos asi abocados a hacer frente a todos y cada uno de los regimenes politicos del capital (el de España, el de Estados Unidos, el de Rusia o el de cualquier Angola,) con las soluciones que la revolucion comunista apronta a los diversos aspectos de la explotacion del hombre por el hombre. Imposible entrar en el detalle en esta proposicion, si bien por nuestra parte no estamos horros de ideas a tal respecto.

Tocante a la estructura organica a adoptar una vez concordantes los diversos grupos en los principios teoricos de su unificacion, las dificultades, estamos seguros, seran de poca monta, al contrario de lo que sospecha el prejuicio antipartido. El doble error de los bolcheviques en tal dominio, a saber centralismo democratico y substitución de la dictadura de partido a la dictadura del proletariado, debe servir de escarmiento. Y aun mas alla; habrá que excluir cuanto otorgue a la direccion elegida facultad de poner la organizacion, y con ella la clase entera, ante hechos consumados, politicos u organizativos. Pero hay que esquivar tambien la simplona equivocacion de identificar bolchevismo y stalinismo. Debe quedar bien sentado, en cambio, que contra la posibilidad de degeneracion no existe truco o garantia organica imaginable, pero si, una garantia social: la desaparicion del trabajo asalariado, con su sequito de clases y de vestigios de Estado. Y la desaparición del trabajo asalariado es la de la ley del valor. A menos de consumarla, cualquier revolucion degenerara en su contrario, por muchas garantias democraticas que ofrezcan partidos obreros, consejos y disposiciones legales. Pues si la revolucion y la dictadura del proletariado son inseparables de la democracia obrera, esta por si sola esta lejos de poder realizar la una y concretizar la otra. El reino de la libertad no sucedará al de la necesidad mientras no quede afianzado en relaciones sociales excluyentes del valor.

Una organización revolucionaria debe sacar las reglas de su funcionamiento de las necesidades de su actividad practica y teorica cerca de la clase, lo que impone una selección de personas por su concordancia y por su consagración a la lucha del proletariado. Pero pretender estatuir reglas de antemano es infantilismo inoperante. En cambio, de un acuerdo sobre la interpretación del pasado y sobre las tareas venideras se desgajaran de por si forma organica y reglas de funcionamiento. A ello pues, si no queremos ser aplastados por el peso del aparato de funcionarios, que sera tambien aparato policiaco, del stalinismo.

FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO

  1. Vease, sobre tal problema, "Clase revolucionaria, organizacion politica, dictadura del proletariado" en ALARMA numeros 24 y 25. El permite deslindar meritos y errores de la revolución rusa, comprender su marcha atras hasta la contrarrevolucion stalinista, el papel reaccionario mundial de la misma a traves de sus partidos, la derrota de la revolución española, la victoria de Franco y su duración en el poder, la guerra de 1939-45, las resistencias nacional-imperialistas y todas las guerras o movimientos nacionales posteriores de igual naturaleza, la conversion de los que fueron partidos comunistas en partidos anti-comunistas, el crecimiento industrial degenerativo tanto en Occidente como en Rusia, China y paises atrasados, el largo marasmo del proletariado desde la guerra acá y la importancia reaccionaria creciente de los sindicatos; permite comprender igualmente la actual estupidez retrograda del trotzkismo, y hasta los primitivismos, charlatanerias, errores teoricos o indigencias de numerosos grupos mas postineros que llanamente revolucionarios. ↩