Alarma, n.º 31, enero-abril 1976 (págs. 1-3). PDF del número completo
Trabajadores:
En nombre del Gobierno, Fraga Iribarne dice y repite que él y los suyos van a hacer de España una democracia. Dos años para realizarla, asegura con el ojo agachón del fullero en patrañas avezado. Ellos, herederos de Franco, colaboradores en su terrorismo policiaco, siguen considerando el pais como botin de guerra y a nosotros como prisioneros a quienes imponer los limites en que pueden moverse, hablar, reivindicar y organizarse. ¿Con qué derecho hablan asi? El de 40 años de represion terrorista, no otro. Neguémoselo y ejerzamos nuestro derecho a organizarnos como nos convenga y a derrocar el sistema actual. No hay otra democracia posible.
En nombre del Gobierno, Fraga Iribarne promete conceder, dentro de las normas que ellos tengan a bien dictar, la creacion de partidos politicos, salvo los que se proponen utilizar la violencia. Un millon de muertos durante la guerra civil, asesinatos por decenas de miles despues, 40 años de Estado de Guerra contra el pueblo en general; ha dado a Fraga el ministerio de la policia... y mucho tupé. Respondamosles sin ambages que todo Derecho, incluso el mejor, se revuelve contra los trabajadores mientras tenga por base la venta al capital de nuestra capacidad de trabajo y de los productos de la misma, que nuestro derecho es pués suprimirla, y que ello es irrealizable sin suprimir la violencia permanente de los cuerpos armados venales, hoy proteccion principal de Fraga, su rey y sus sistema. El proletariado no puede renunciar a suprimirlos sin verse pisoteado dia a dia y sin aceptar la prostitucion mental inseparable de lo actual.
En nombre del Gobierno, Fraga Iribarne decide que las huelgas politicas continuaran prohibidas. ¡Fuego sobre los trabajadores que piensen y tengan la osadia de luchar por lo que piensan! Eso mejor que nada resume el paso del generalisimo a su liberalismo ejecutor testamentario, Juan Carlos primero (y último). En cambio, seran permitidas las huelgas llamadas "conflictos laborales", en realidad impuestas hace 15 años por la clase obrera. La razon estriba en que tal clase de huelgas se resuelven por lo general aventajando al capital, gracias a un aumento de la productividad bastante superior a la paga adicional que los obreros puedan obtener. Todos los Camacho de España han empezado ya a facilitar esa estafa. ¡Denunciemosla, camaradas y luchemos, en ese terreno, por aumentos de paga con productividad y tiempo de trabajo reducidos! Atacaremos así la acumulacion ampliada del capital y demostraremos a nuestra clase entera que la lucha economica puesta en sus verdaderos terminos es, tambien, una lucha politica, es decir contra el mecanismo fundamental del sistema de explotacion y su poder estatal. No tardaremos asi en ponernos en condiciones de acometer la intervencion politica suprema, por la toma del poder.
El mismo Fraga que parla, ministrea y vuelve a parlar, excluye de la legalizacion (por ahora) al Partido mal llamado comunista. Es que en Washington lo tomarían tal vez a mal. Dolares para el gobierno de Su opaca Majestad, razones estratégicas para los donantes, aconsejan ese lenguaje. Pero el gobierno español miente. El Partido en cuestion es de hecho —no solo ahora— tan tolerado y semilegal como lo son el Partido "socialista" y los cristiano-democratas. Los dos últimos son pro Pacto militar del Atlantico, el primero pro Pacto militar de Warsovia. De ahi las precauciones retoricas de Fraga Iribarne. Pero, cuando se trata de reducir las huelgas a horas, de ponerles fin sin perjudicar al capital, de venderselas, como la reciente del Metro de Madrid, de atacar verbal y fisicamente, en las fabricas, a los obreros màs combativos y de preparar una central sindical apta para asegurar el crecimiento capitalista mediante el "libre juego de la negociacion", entonces es el real Gobierno el que colabora con el tal Partido. Por eso el señor Fraga, primer policia y todo, hace la vista gorda cuando la direccion del mismo da en Madrid una conferencia de prensa que publica la prensa mundial. Por eso una comision oficial de las Cortes fué a entrevistarse con Carrillo en Estrasburgo.
Por su parte, el coadjutor de Pasionaria, poniendose a tono, declara que su partido abandona la idea de dictadura del proletariado y el internacionalismo. Sus colegas franceses e italianos han hecho otro tanto, en supremo y colectivo esfuerzo para colarse a los ministerios. Hay que refrescarle tambien la memoria. Cuando Carrillo se entregó al Partido "comunista", visperas de la guerra civil, hacia bastantes años que su modelo ruso ejercia la dictadura sobre el proletariado, misma que impuso el Partido español en la Zona Roja, a partir de mayo de 1937. Lo que Carrillo y sus concusionarios siguieron llamando dictadura del proletariado o democracia socialista, es el despotismo desenfrenado de su partido, trocado de comunista en stalinista, de revolucionario en contrarrevolucionario, en cuanto propietario oligarquico del capital a través del Estado. Puesto ese significado en relacion con el de la otra "renuncia", al internacionalismo, todo se aclara. En efecto, para Moscù y sus partidos internacionalismo significó, desde mediado el decenio 20, no accion revolucionaria comùn, por encima de las fronteras, de todos los proletariados nacionales, sino subordinacion incondicional a los intereses estratégicos y economicos del novisimo imperialismo ruso. Esa dependencia de otro pais y otro Bloque militar es lo único serio que les reprocha el capitalismo occidental. Lo que Carrillo y los suyos prometen en realidad, es respetar la libertad de los antiguos partidos capitalistas y dejar de guiarse por los intereses del imperialismo ruso. La ofrenda es tambien para Washington. El poder, o siquiera algunos ministerios, valen bien esas y otras promesas secretas.
En resumen, los responsables de terrorismo franquista y los responsables del terrorismo stalinista en nuestra Zona Roja, en Rusia, en Polonia, en Hungria y en tantos otros paises, parecen convertidos a la democracia como por revelacion divina. Así es, en efecto, pero la revelacion es terrenal y muy humana, es la lucha tan persistente de los explotados españoles desde hace 15 años y su evidente latencia revolucionaria. Ella obliga todos los fulleros a hacer muecas democraticas y a concertarse contra el proletariado.
Esten unidos o anden a la greña, hagamosles frente como lo que son: un solo enemigo de clase en dos monopolios mundiales en competencia por el producto de la explotacion que los trabajadores padecemos.
Nuestra democracia empieza en las asambleas soberanas en los lugares de trabajo, con exclusion de cualquier sindicato y se realizara socialmente expropiando al capital, poniendo la totalidad de la actual plusvalia a disposicion de los trabajadores, no del Estado, disolviendo los cuerpos coercitivos, ejercito comprendido, y tomando el poder politico.
¡Trabajadores, la revolucion comunista vuelve a estar en perspectiva no lejana! Pero si no queremos fracasar otra vez, es imperativo luchar contra los falsos comunistas (partidos de Carrillo de Lister, pro-chinos y asociados) con tanta energia y claridad como luchando contra las criaturas de Franco.
¡Organicemos nuestra organizacion revolucionaria!
¡Aprestémonos a terminar con nuestra explotacion!