Alarma, n.º 31, enero-abril 1976 (pág. 10). PDF del número completo

Los telespectadores españoles se vieron gratificados un dia con la estampa parlanchina de Soljenitzin, aposta exhibida para contrarrestar el impetu anticapitalista que nuevamente està manifestando el proletariado español. Guardaos de la revolucion —dice en resumen— y escarmentad con lo que sucede en Rusia. Alli reina una dictadura policiaca tremenda, ningun derecho ni libertad existe, El propio derecho de viajar dentro del pais y de residir donde a cada uno le dé la gana està suprimido.

Todo eso, y màs si se quiere, es verdad. Pero Soljenitzin lo utiliza para mejor introducir su mentira. El mismo deja ver su calculada perfidia al afirmar sin lacha: "Los españoles viven en completa libertad". Que el régimen ruso sea aûn peor que el español es algo que solo los revolucionarios podemos afirmar y explicar. La gran mentira a cuyo servicio se ha puesto Soljenitzin no favorece a la reaccion solo en España, sino en el mundo entero. La virulencia represiva y totalitaria del régimen ruso es la expresion directa de la contrarrevolucion stalinista. Calificandola de socialista o de marxista, Soljenitzin utiliza la misma mentira que los dictadores rusos y asi les presta tambien servicio.

En España han dominado los valores cristianos y en Rusia los valores socialistas —dijo tambien el escritor-vedette. Pero, ¿quien extermino, en la zona roja española revolucion y revolucionarios, sino los mismos que simultaneamente asesinaban en Rusia a los revolucionarios de 1917? Tan es asi, que los "valores" de los representantes españoles de la contrarrevolucion stalinista. Asi sabe siempre utilizar Soljenitzin algunas verdades en servicio de su gran mentira.

Nunca, en ninguno de sus libros, habla Soljenitzin de otro modo. Le dio fama, aupado precisamente por la "izquierda" pro-stalinista europea, Una jornada de Ivan Denisovich. Pero esa misma denuncia de los campos de concentracion fué ya hecha a medias, como convenia a los proyectos del primer dictador de entonces, Krhutchef. Tal es el cristiano Soljenitzin.