Alarma, n.º 2, tercera serie, agosto 1977 (pág. 5). PDF del número completo
Que lo hayan organizado los actuales franquistas de segunda mano, era de esperar, y obligado para conservar las brutales instituciones represivas del régimen, con su correspondiente legislación draconiana... a cubierto de un "Estado de Derecho", que será no menos camelístico que su mejiganga originaria del 15 de Junio. En cambio, los partidos y sindicatos recien legalizados, que han contribuido a preparar semejante enjuague en conciliábulo con los gobernantes, se situan, por ese solo hecho como enemigos de toda la clase trabajadora y asistentes del régimen. Además, aquellos otros que, coligados en el F.U.T. (Frente por la Unidad de los Trabajadores) muerden el cebo puesto de concierto por Suarez Carrillo-Tierno-Gonzalez y otros, están doblegados ante los enemigos más hipócritas del proletariado. Ya han empezado a hacer peor que el P.O.U.M. en 1936 y años siguientes.
Incluso desde el punto de vista democrático-burgués, la única actitud honrada era abstenerse. Y la maniobra franco-borbónica habría sido un fiasco. En efecto, la ley electoral es por sí sola un amaño en diversos aspectos, llegando hasta conceder gran ventaja de representación a las zonas mas dominadas por reaccionarios y fascistas. Además, los municipios, que siguen siendo los de Franco, están en condiciones de falsificar subrepticia o legalmente la votación, y por otra parte, siguen siendo ilegales cuantos son o pueden considerarse como tendencias obreras y revolucionarias.
Para colmo, prestarse al juego gubernamental es dar el visto bueno a cuarenta años de terror franquista, cuarenta años de bestialidad incesante, que son precisamente los que han llevado al pupilo, del pupilaje al trono.
Eso dicho, la actitud revolucionaria que interesa a la clase obrera debe ir mucho más allá. Consiste, no solo en señalar como una estafa la pantomima que acabamos de presenciar, sino cualquier otra elección democrático-burguesa, por muchas garantías que ofrezca. Sin hablar aquí de las condiciones mundiales que requieren suprimir el Estado de Derecho Capitalista, para un proletariado que tiene en su haber Octubre del 34, 19 de Julio del 36 y Mayo del 37, a mas de los formidables movimientos huelguísticos que han desquebrajado el régimen, el mejor de los parlamentarismos es una soga al cuello. La continuidad de su movimiento histórico despunta, orgánicamente en las asambleas de trabajadores al margen de cualquier influjo sindical, políticamente en la aspiración, vaga en unos, neta en otros, a reanudar, completándolo lo hecho a partir del 19 de Junio de 1936 y en Mayo de 1937: Democracia obrera en la Revolución. Todo lo demás es zancadilla...