Alarma, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (págs. 10-11). PDF del número completo
En el número 11 de la revista El Viejo Topo hemos podido leer una "crítica" del libro "Eurocomunismo y Estado" del secretario general del "partido Comunista de España".
En esta falsa crítica —tiene más de alabanza que de otra cosa— se afirman tres puntos de vista:
a) Carrillo no es revisionista.
b) Utiliza en su libro el método de análisis marxista.
c) Pero... lo hace desde un punto de vista (sic) diferente.
De las tres afirmaciones sólo podemos aceptar una, la primera, y desde luego por razones muy diferentes a las del autor del artículo citado.
Efectivamente, hoy en día nadie puede perder el tiempo en plantearse si Carrillo es o no revisionista. Revisionistas eran Berstein o Kautsky en sus tiempos y lo eran precisamente porque abordaron el análisis de la sociedad en que vivían —un capitalismo en pujanza— utilizando el método marxista "desde un punto de vista diferente".
Porque el método marxista no es —como dijo ya el menos marxista de los marxistas, el mismísimo Marx— un sistema puro de análisis de la sociedad o un esquema de trabajo académico que por arte de magia dé las soluciones justas, precisas y eternas. El método de análisis marxista es algo ligado íntimamente a la práctica y, pese a quien pese, ligado a la práctica más difícil y contradictoria de esta sociedad: la práctica de la clase obrera. Aplicar el método marxista desde una óptica que no contemple como fin último la consecución de la realización de la clase obrera como ser social (es decir su propia negación como clase y por consiguiente, la negación total de la sociedad de clases) es no utilizar el método marxista. No basta —como parece que sí le basta al crítico del V.T.— la utilización de vocablos, expresiones y terminología del seudo-marxismo stalinista oficial.
El núcleo central de la "idea eurocomunista" aparece reflejado en las páginas 106-107 del libro de Carrillo (editorial Crítica de Grijalbo, edición de 1977): repetir la historia. "La revolución burguesa se hizo "así", dice Carrillo y (método marxista?) la revolución socialista debe hacerse igual, siguiendo el mismo proceso que quedará asegurado por medio del pluripartidismo, el parlamentarismo y el mantenimiento y acentuación de las libertades democráticas burguesas". Toda una lección de marxismo, señores!!.
Basta releer la Ideología alemana para darse cuenta de que la revolución burguesa era intrínseca al sistema feudal —como la revolución socialista lo es al capitalismo— pero que en modo alguno representaba una negación del sistema sino una sublimación y un perfeccionamiento de sus presupuestos básicos: la explotación del hombre por el hombre, la clasificación social y —sobre todo— la extracción de plusvalía más racionalizada por medio del trabajo asalariado o, lo que es lo mismo, la transformación social del trabajo en una mercancía. La revolución burguesa lo que hizo fue transformar el orden social burgués remozándolo, perfeccionándolo gracias a la mercantilización de todo: de lo "divino" y de lo humano.
Pero —y aquí radica su gran diferencia con respecto a la revolución pendiente socialista— pudo hacerlo desde el interior del mismo sistema.
Como ya hemos indicado, el sistema burgués (capitalismo inicial) mantenía íntegros los presupuestos de las sociedades clasistas —explotadores y explotados— de la explotación del hombre por el hombre —beneficio a costa del trabajo de otros—, creaba unas relaciones de producción y distribución nuevas a causa de un desarrollo creciente de las fuerzas productivas implícitas en el sistema feudal y de acuerdo con todo ello una nueva superestructura que no era, por lo menos al principio, más que una continuación de la anterior: estado, nación, familia, religión, moral, legislación, cultura, etc., etc. poco se diferenciaban de las propias de la última etapa de la edad media.
Pudo, por eso, desarrollarse como alternativa al sistema dentro del sistema mismo; pero cuando quiso implantarse como alternativa social tuvo que hacerlo a la fuerza. Las revoluciones inglesa y francesa, las luchas internas en Alemania, Italia, España son claros ejemplos. Nacido en el seno de la sociedad anterior, con todos los pronunciamientos favorables a él, representando no una ruptura total sino un perfeccionamiento del sistema anterior, el sistema capitalista vióse obligado a utilizar la revolución socio-política como único método capaz de darle la victoria.
El señor secretario general del partido Anti-comunista de España en su panfleto, utilizando quizás el método de análisis marxista "desde un punto de vista diferente" olvida la historia. Para él no sólo la revolución burguesa se manifestó como revolución tan sólo en Francia, que actuó al modo de epicentro de un terremoto social extendiéndose después en suaves ondas democratizadoras por toda la tierra, sino que afirma además que en nuestro caso ya se ha producido el terremoto social: el epicentro fue Rusia en el año 1917; las ondas democratizadoras fueron la victoria sobre el fascismo y la reestructuración mundial: países del Este, China, Cuba, etc.
A esto en las esferas de la alta política se le llama oportunismo, demagogia y desconocimiento del materialismo histórico; en lenguaje popular es pura y simplemente "arrimar el ascua a su sardina" y en lenguaje de clase "ser un contrarrevolucionario".
Sin necesidad de entrar en debate sobre cómo ha ocurrido así, podemos afirmar ante el Sr. Carrillo que ni el 17 representó en la URSS la implantación del sistema socialista, ni la revolución china fue socialista, ni el reparto imperialista del mundo (reestructuración de áreas de influencia) significa la extensión del socialismo aunque sí sea —hemos de reconocerlo a fuerza de ser sinceros— consecuencia del fracaso de la revolución rusa y de la mundial.
Identificar socialismo con capitalismo de estado es ya de por sí grave. ¿Por qué lo hace Carrillo?. Por una simple y única razón: porque la revolución que defiende y pretende no es la revolución socialista. A lo largo de su libro queda claro: no se trata de hacer una revolución social, es decir, un cambio total de la sociedad basado en la única alternativa posible, la negación del sistema de clase y de la explotación mercantil de la humanidad. Para él —¡sublime mixtificación!— "la superación de las diferencias sociales seguirá un proceso natural, no será consecuencia de medidas coercitivas...".
¿De qué diferencias sociales habla?. Indudablemente de las que se producen en el seno del sistema capitalista. Y dentro de él las diferencias sociales no sólo no se superan por un proceso natural sino que cada día se acentúan más. Esto es facilmente comprobable no sólo en el sistema imperialista occidental, sino también en los países de capitalismo de estado.
Además, es imposible concebir que la revolución socialista, por lo que implica, pueda desarrollarse en el seno de la sociedad capitalista: no se trata ya de su superación como sistema clasista, no se trata de perfeccionar el método de explotación de una parte de la humanidad por la otra parte: se trata de negar las clases, de abolir el trabajo asalariado como fuente de explotación humana, de modificar el sentido mercantil de la existencia, de destrozar la superestructura totalmente (estado, leyes, moral, religión, familia, arte, cultura...) de darle un nuevo impulso cualitativo y no cuantitativo a las fuerzas productivas, se trata de crear una nueva forma de relación entre los miembros de la sociedad, se trata de crear una nueva sociedad que nada, absolutamente nada tenga que ver con la anterior.
Y esto, Sr. Carrillo, ¿es posible conseguirlo con la democracia burguesa, con el parlamentarismo burgués, con el mantenimiento y acentuación de las libertades democráticas, de las libertades burguesas?.
¿Esto, esta sociedad nueva es posible crearla como Vd. quiere dentro del podrido mundo de la mercancía, utilizando medios y materiales ya podridos?.
¿Es posible crear esta sociedad delegando el mando del proceso revolucionario a capas intermedias como los mánagers y relegando al proletariado al mísero papel de comparsa?.
¿De qué eurocomunismo habla Vd., Sr. Carrillo?. ¿Desde cuándo el comunismo, la nueva sociedad precisa adjetivos y localizaciones?.
Pero es que... ¿ha sido Vd. alguna vez comunista, Sr. Carrillo?.