Alarma, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (págs. 2-3). PDF del número completo

A finales del año pasado (diciembre de 1977) los socialistas catalanes del PSC-Congrés han celebrado su II Congreso, el de "difuminación". Bajo el sacrosanto lema de la no menos sacrosanta UNIDAD, el congreso se celebró a fin de lograr, al precio que fuese, la domesticación del partido "socialista" catalán a las directrices del gran partido "socialista" español.

Señalemos, de pasada, que el lema de la UNIDAD (así, como ellos quieren, con mayúsculas) es un mito más cachondo que el de los centauros o las sirenas que, entre otras cosas, no eran ni "chicha ni limoná". Mal puede darse la "unidad de los socialistas" cuando no sólo se encuentran divididos en multitud de grupos —cada uno de ellos el verdadero, por descontado— como: PSC-C : PSC- ex R; PSOE "renovado"; PSOE "histórico"; PSA; PSV.... PS de Villatempujodelculoysubelacuesta (el alcalde y otro, el concejal) etc. etc. sino que, además, estos grupos se excluyen, anatemizan y atacan mutuamente como demuestran los silbidos y abucheos con que sus corteses telegramas de adhesión son acogidos sistemáticamente por los otros socialistas.

No vale la pena que intentemos analizar las maniobras que en el congreso del Partido Socialista del Congreso se desarrollaron ni las componendas, arreglos, imposiciones y bajadas de pantalones que en sus sesiones se produjeron hasta lograr el fin ya establecido de antemano: la unificación con el PSOE sección catalana a fin de conseguir la creación de un nuevo Partido Socialista Español-Catalán, que se someterá, ineludiblemente, al Partido Socialista Español del superestrella Felipe González, partido del que en otro artículo de esta misma revista encontrará el lector un análisis concreto de su carácter de clase (ver "Partidos Peseteros").

Lo que sí queremos remarcar por que no tiene pérdida es la intervención en la primera sesión del Congreso del "compañero" Fernández Jurado, procedente —según la nota de prensa— del histórico POUM, que en su brillante intervención analizó nada más y nada menos que la GRAN TRAGEDIA DEL MOVIMIENTO OBRERO ESPAÑOL.

Por que cuando cualquier obrero consciente está dispuesto a oir con suma atención los motivos de la situación caótica del M.O. español y de su estancamiento frente a épocas de luchas gloriosas (integración de la clase en la sociedad capitalista gracias al consumismo, el individualismo y el aborregamiento fruto de la intervención pactista y descarada de sindicatos y partidos, PSC-C incluido), el orador histórico en hábil salto mortal transforma la tragedia en vodevil.

En efecto, es más comedia que tragedia el que el "compañero" se nos descuelgue afirmando que la tragedia consiste en que Pablo Iglesias, desde su Galicia natal, se trasladase al burocrático Madrid en vez de a la industrializada Barcelona al tener que vender su fuerza de trabajo a un patrón y transformarse así en un asalariado más. A este hecho tan trágico debe añadirse, según el orador, el que los bakuninistas en sus pérfidos viajes de proselitismo por Europa llegasen a Barcelona, la industrializada, en vez de a Madrid, el burocrático.

¡Una nueva versión de la "Historia de dos ciudades" adaptada a las necesidades actuales de autojustificación del PSC-C!.

El oportunismo más descarado subyace en esta intervención; no tanto por la deformación de la historia que es en realidad cómica y absurda sino por el intento descarado que esconde de negarse a analizar las causas reales de la situación del M.O. español. Es más fácil hechar las culpas de todo a un emigrante y situarlo frente al grave dilema de elegir entre un billete de tercera para Barcelona o para Madrid que analizar las razones y las causas del momento actual.

Preferimos ignorar si la histórica intervención del histórico compañero narrador de viajes provocó ira, indiferencia o risas entre los delegados "socialistas" que le oyeron. Su intervención no fue rechazada (no consta) ... y esto nos preocupa, aunque no nos extraña: el famoso "Congreso de la Unidad" no estaba reunido para analizar sino para aprobar y, en consecuencia, no analizó... pero aprobó.

De la tragicomedia del M.O. español escrita por el insigne Fernàndez Jurado podemos extraer una doble conclusión:

  1. El oportunismo del PSC-C que asume la genial idea de culpar de todos los males del M.O. español a los bakuninistas sin analizar su negativa intervención en el marco social como partido democrático-burgués, pactista, legalista y contrarrevolucionario. La viga en el propio ojo le agranda la pajuela del ajeno que existe, es cierto, ya que tampoco los bakuninistas están libres de culpas en el análisis histórico.

  2. El nerviosismo que debe sacudir tras la feliz intervención del historiador de viajes a todos los emigrantes en el momento de abandonar su terruño y dirigirse a la ciudad a venderse como una mercancía al precio ya fijado por los partidos (PSC-C incluido) en el famoso Pacto de la Moncloa: de dónde decidan ir puede depender el futuro del M.O. español y cualquier día quizás no muy lejano la historia, por boca de otro Fernández Jurado cualquiera, en cualquier otro Congreso de la Unidad, puede pedirles cuenta de su decisión.

Para el "compañero" (en definitiva para el PSC-C) el motor de la historia ya no es la lucha de clases sino los motores de las locomotoras de la RENFE..., y así les pinta: van siempre con retraso.