Alarma, tercera serie, n.º 3, [octubre de 1977] (págs. 4-5). PDF del número completo

Desde hace varios años una nueva crisis recorre todo el planeta, tanto en el este "socialista", el occidente "democrático", los "fascismos" sudamericanos, como en los "países progresistas y anti-imperialistas" del tercer mundo. La crisis lleva consigo el cierre de numerosas empresas ya no rentables para el Capital y la reconversión de otras con el despido de parte de sus plantillas, lo que comporta que muchos obreros pasen durante un tiempo a cobrar el seguro de paro y cuando se acaba... pues, ya se espabilarán!.

Esta situación provoca igualmente el aumento desorbitado de los precios tanto de toda clase de productos como en los servicios, lo que crea una disminución del poder adquisitivo de los asalariados. De la misma manera los que no pierden su puesto de trabajo ven aumentados sus ritmos de producción, pues hay que fabricar más y más para salir de la crisis actual y volver a los tiempos de las "vacas gordas".

Ante esta nueva agresión del capitalismo el proletariado ha reaccionado en algunos momentos de manera vigorosa y radical, como en la huelga insurreccional del año pasado en Polonia ante el aumento del cien por cien en numerosos productos de alimentación por parte de los "camaradas ministros" del Partido Obrero Unificado de Polonia; o bien en la continua oleada de huelgas salvajes en Italia que sacuden al país de forma constante. Sin salir de España hemos tenido, Vitoria, Roca y hace un par de meses la gran huelga de la industria del calzado localizada principalmente en la provincia de Alicante, riquísima en la aparición de nuevas formas de lucha.

Para luchar contra sus repercusiones los trabajadores más directamente afectados han constituido numerosos organismos —asambleas de parados, coordinadoras de empresas en crisis, comités de apoyo— que inmediatamente se han visto invadidos de toda una plaga de curanderos supuestamente revolucionarios ofreciendo a los pobrecitos obreros mágicas soluciones para salir de esta crisis.

Entre las consignas de estos salvaobreros destaca la de "NACIONALIZACION DE LAS EMPRESAS EN CRISIS, BAJO CONTROL OBRERO", que deja estupefacto a cualquier proletario, pues resulta que para estos "dirigentes" obreros la mejor solución es que el ESTADO se haga cargo de las empresas con dificultades y que pase su control a los obreros. ¿Piensan acaso que el Estado es un organismo neutral en la lucha de clases?. No, saben perfectamente que es el aparato administrativo-represivo del Capital y que solamente con su supresión en cualquiera de sus formas se podrá iniciar un proceso revolucionario.

Pero sabiendo esto ofrecen este tipo de alternativas en perfecta lógica con sus aspiraciones de convertirse en nueva casta dominante (la burocracia) en su imaginario "Estado Obrero", ya sea en su versión clásica (URSS), maoísta (China-Albania) o la trotskista que aún no tiene ningún ejemplo práctico que ofrecer en el mercado de la política.

Ultimamente ha aparecido con fuerza en el panorama de las soluciones para obreros una palabra que parece ser la verdadera fórmula revolucionaria: la AUTOGESTION. Tiene numerosas apreciaciones para su uso, desde los que defienden la existencia del estado, como son las diferentes corrientes social-demócratas y cristianas (en España tenemos a USO PSC y al mismo PSOE-UGT) hasta los sectores anarco-sindicalistas y anarquistas.

Dejando de lado a los primeros, pues no vale la pena ni dirigirles unas palabras, vamos a analizar las posiciones de los segundos, que ahora ante el movimiento de ocupación de fábricas en crisis, han relanzado rápidamente la consigna autogestionaria para desmarcarse de los partidarios del control obrero.

Su sensacional solución consiste en proponer que ante el abandono por parte del patrón de la empresa, ésta, para no cerrar y quedar los obreros en paro, pase directamente a sus manos y empiece a funcionar en régimen autogestionado. Así dicen textualmente: "demostrará que, al descargar al Estado de sus funciones supletorias en favor de quien debe realmente asumirlas, la sociedad, tales sectores tomados al capitalismo privado serán por ello mucho más públicos en régimen de autogestión que en régimen de estatificación o nacionalización"1.

Es decir, que en el caso de empresas en crisis la solución es que los trabajadores las cojan en sus manos y entonces ellos carguen con las consecuencias de las deudas anteriores y de todos los mecanismos que rigen las leyes del mercado capitalista. ¿O acaso piensan los defensores de esa postura que las nuevas empresas "propiedad de los obreros" se verán al margen de las leyes creadas por el Capital y las cuales su Estado se encarga de hacer cumplir?. Pues señores autogestionadores ese Estado tan atacado por Vds., aunque no sea el propietario directo de la empresa ya se encargará de que los pobrecitos obreros "dueños" de su industria cumplan con todas sus disposiciones. En resumen, que los afectados por semejante solución supuestamente tan radical serán además de tontos apaleados.

Igualmente es falso el argumento esgrimido por esos sectores de que la revolución española del 36 fue un ejemplo autogestionario. Lo que hubo allí en sus sectores más avanzados, principalmente en las colectividades de Aragón, fue el inicio del COMUNISMO de una forma local, mediante la abolición del dinero y de la mercancía y eso no tiene nada que ver con la autogestión en ninguna de sus variantes. Si quieren buscar en aquellas fechas históricas antecedentes de ese tipo suyo los encontrarán en las empresas que por ejemplo en Cataluña a los pocos meses de iniciada la revolución empezaron a regirse por el Decreto de Colectivizaciones que lleva la firma de un personaje hoy en día otra vez muy de moda: Josep Tarradellas.

Por aquel decreto se aceptaba la existencia del Estado, la Generalitat ahora tan de moda, que casualmente tenía en cada empresa un interventor2. Eso sí que desgraciadamente empezaba a ser autogestión, pero no así las colectividades de Aragón. Como igualmente es autogestión la Yugoeslavia de Tito, que algunos dicen que es copia en parte del ya citado decreto de colectivización de la Generalitat, o bien la Argelia del Coronel Bumedian o hasta hace poco el Perú de los militares "libertarios". Y ya sin salirnos de España tenemos el caso de la SALTUV (transportes urbanos de Valencia) que pasó a manos de sus obreros por medio de la mismísima CNS!.

Nunca puede haber islas o zonas de libertad mientras exista el Capital. Hasta que no se acabe con el trabajo asalariado y la mercancía no podemos hablar del principio de una sociedad sin clases. Los que preconizan soluciones autogestionarias dentro del sistema capitalista, como los que hablan del poder popular en los barrios y otras lindezas por el estilo, están ofreciendo soluciones de recambio para que el sistema actual continúe explotando a la humanidad como ha hecho siempre y hará hasta su aniquilamiento total.

¿No sería mejor lanzar consignas como: MENOS HORAS DE TRABAJO-PUESTO DE TRABAJO PARA TODOS? Hay muchos ejemplos de empresas que reducen su plantilla, en el mismo momento que los que quedan trabajando hacen horas extraordinarias. Una consigna de ese tipo no la puede aceptar el sistema, pues entonces no tendría ese ejército de reserva que son los parados. Que por una parte los utiliza como esquiroles en potencia, y por otra para asustar a los que aún tienen un puesto fijo de trabajo.

Pero indudablemente una campaña radical en ese sentido pondría en cuestión puntos básicos del mismo sistema (ley de oferta y demanda; extracción de plusvalía; represión ideológica), lo cual no interesa a todos esos partidos y sindicatos, que no creen ni desean la revolución proletaria, sino precisamente la temen, pues en el momento que se produzca, el proletariado acabará con todos sus tinglados y sus aspiraciones a redentores de la humanidad.

V. Ripoll

  1. "Práctica de la CNT a corto y medio plazo". CNT Sindicato de la Metalurgia. Barcelona 1977. ↩

  2. Artículo 15 del Decret de Col.lectivitzacions i Control Obrer. Barcelona, 24 de Octubre de 1936. ↩