Alarma, tercera serie, n.º 5, verano de 1978 (pág. 9). PDF del número completo

Desde principios de año las luchas obreras en Andalucía van en aumento y con unos aspectos muy particulares dadas las características específicas de esta región. En principio las luchas que más destacaron fueron las de Cádiz, Construcción, Naval (principios de año) y la de los pescadores unos pocos meses después. Pero las luchas más características de estos últimos días han sido las de los trabajadores agrícolas de las provincias de Sevilla, Málaga y Cádiz. En estas últimas se ha llegado a ocupaciones esporádicas de fincas sin laborar.

El S.A.T. (Sindicato Andaluz de Trabajadores) que es un sindicato agrícola impulsado por el PTE, convocó a unas jornadas de lucha consistentes en ocupaciones simbólicas de fincas.

La desesperación material y moral del campesinado andaluz es tal que esta convocatoria “simbólica” tuvo éxito... hasta el punto de que hubo intentos de desbordamiento: algunos ocupantes quisieron superar el simbolismo de las ocupaciones y “ocupar de verdad”. (Debe destacarse en este sentido la actuación de viejos militantes de C.N.T. añorando quizás las ocupaciones reales de otros tiempos). Sin embargo la rápida represión de las fuerzas de la policía y el no interés de los convocantes en llevar más adelante las cosas hizo que esas jornadas de lucha quedaran reducidas al plan de “demostración de fuerza”.

Oficialmente hay en Andalucía más de 100.000 parados!, la realidad es más trágica; el paro real es con mucho superior a las cifras oficiales y a ello debe añadirse la disminución de la emigración como consecuencia de la crisis generalizada del sistema. El 12 y 13 de Julio se han repetido las mismas jornadas de lucha pero esta vez con una ocupación de una finca en Osuna (Sevilla). Los ocupantes eran militantes y afiliados del SAT.

Frente a su acción debe remarcarse la actuación meramente propagandística de las dos grandes centrales del sindicalismo español: UGT y CC.OO que trataron de desvalorizar el avance hecho por su rival SAT.

En todas las luchas que han tenido lugar en toda la geografía andaluza las centrales sindicales han tenido la misma actitud: luchar entre ellas para llevarse la dirección de las luchas obteniendo así el máximo de afiliación y asegurándose una implantación mayor en el campesinado andaluz. Exactamente igual que en las zonas industriales (Cataluña, Pais Vasco...) las centrales sindicales se juegan el todo por el todo a fin de demostrar su fuerza, plasmar sus programas, hincharse de afiliados...

Los problemas planteados por la miseria y la explotación capitalista son una realidad que recae en los obreros andaluces de una manera más cruel: el paro, la emigración con sus consecuencias, el hambre y la desesperación acosan cada vez más a Andalucía.

Ante esta situación la rivalidad entre las centrales sindicales impiden la organización autónoma que necesita el proletariado andaluz para plantearse con claridad sus problemas y esbozar una alternativa global.

El proletariado andaluz, al igual que sus hermanos del estado español se encuentra inmerso en el círculo vicioso del sindicalismo que más que plantear alternativas reales de lucha para le emancipación de la sociedad desvía el cauce de la lucha hacia la integración en el sistema capitalista.

Las centrales gastan la energía revolucionaria del proletariado en luchas esporádicas; en vez de guiarlo sobre el terreno de lucha real desvían el proletariado sobre “soluciones” dentro de este sistema de explotación para salvaguardar la buena marcha de la economía de mercado.

La lucha por la hegemonía sindical frente a la desesperación de los obreros andaluces impide de momento una autoorganización propia del proletariado, condición indispensable para plantearse definitivamente una solución real a sus problemas.

BENITO

NOTA: Estos apuntes sobre las revueltas andaluzas sirven de punto de referencia para centrar uno de los problemas más acuciantes hoy en el país: el paro y la explotación se han cebado en Andalucía -como queda ya indicado- con unas características especiales. Los problemas de Andalucía son un tema candente. A él vamos a dedicar un estudio específico en nuestro próximo número.